Cuba Derechos Humanos

Qué argumentos hay para defender este sistema?

¿Qué argumentos hay para defender este sistema?
6 Junio, 2017 7:12 pm por Eduardo Martínez Rodríguez

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Nuestros gobernantes insisten en que
tenemos la obligación de sostener y mejorar “las conquistas de la
revolución y el socialismo.

Lo primero que debemos precisar es cuáles son esas conquistas de las
cuales habla el gobierno.

Durante 58 años el ejercicio de este régimen ha sido negativo en casi
todos los aspectos. A saber:

– Contamos una vez con la mayor fortuna de la historia, mucho mayor que
el PIB de varias naciones por treinta años (1960-1990), y no se aplicó
en generar bienestar o riquezas para nuestro pueblo, sino que se gastó
en guerrear y en pretender hacer una muy mala política de superpotencia
con título arrendado.
– Destruimos toda la incipiente industria en desarrollo que heredamos
del régimen anterior, incluyendo la gran producción azucarera.
-Dejamos deteriorar por abandono toda la infraestructura urbana hasta un
punto donde ya no es posible rescatarlas si no es con buldócer,
mandarria y mucho dinero.
– En lo rural no se aprecia nada mejor: marabú, tierras mal cultivadas,
o invadidas de yerbas.
– Una administración estatal ineficiente que no logra sacar al país de
la bancarrota y la quiebra económica, con una deuda externa impagable.
– Mantenimiento a ultranza de un sistema socioeconómico nada
transparente, donde con el pretexto de una inminente amenaza exterior se
invierten decenas de miles de millones de dólares sin beneficios para
una población que literalmente pasa hambre y con un nivel de vida muy
precario en la actualidad.
– Un sistema de salud único ineficiente y muy deteriorado, con un tercio
de su personal laborando en el exterior (más de veinte mil médicos) para
generar ingresos al gobierno (unos ocho mil seiscientos millones de
dólares anuales).
– Un sistema educativo general y también único, poco flexible en cuanto
a métodos, reglamentos y estructura, el cual ha propiciado una educación
deficiente sostenida, al punto de que se pueda considerar a la última
generación como analfabetos funcionales y digitales, que en su mayoría
no serían capaces de redactar una sencilla carta o leer en alta voz un
discurso fluido.
– Un Estado técnicamente quebrado y en ruinas, incapaz de satisfacer las
más elementales necesidades de la población o de organizarse y actuar de
modo eficiente, superando los inconvenientes internos y externos, los
cuales transforma en justificantes universales ante su probada ineptitud.
– Un altísimo desempleo que intenta ser paliado incentivando de palabra
el autoempleo, sin generar las más mínimas condiciones prácticas
materiales (exención de impuestos, mercado mayorista, etc.) y regido por
leyes y decretos leoninos que no estimulan o permiten el desarrollo
empresarial.
– Descontento creciente de la población por décadas de míseros salarios
que no alcanzan para la satisfacción de las necesidades más inmediatas
mínimas de una persona.
-Pésimo abastecimiento y sistemas de servicios, gran burocracia parásita.
– Grave tendencia al decrecimiento poblacional debido a los escasos
nacimientos, proliferación de nuevas enfermedades peligrosas y letales,
altísima emigración legal e ilegal a pesar de las nuevas leyes
migratorias, agravado este aspecto por un envejecimiento poblacional
aterrador, una situación con escasas posibilidades de revertir, ni
siquiera frenar, en las actuales condiciones.
– Un gobierno conocedor de la situación pero enfrascado en cambios
superficiales, lentos e ineficientes, que a casi nada han conducido
hasta hoy, solo a un empeoramiento de los problemas y a un alargamiento
de la agonía de un pueblo obligado a través de la propaganda, la fuerza
y la intimidación, a presenciar la muerte traumática de un sistema
social, económico y político que no logró demostrar su eficacia, sin
haber aprovechado un período de más de medio siglo de gobierno, hoy
viciado por la corrupción, la lentitud, la ineficiencia, la abulia, y la
presencia de una clase política y burocrática cada vez más enriquecida,
ciega a la difícil realidad que los rodea y supera, generando hoy
grandes y visibles diferencias sociales que siempre arguyó combatir.

Por todos estos y muchos otros crueles argumentos posibles de esgrimir
legítimamente, ¿se podría convocar hoy con vergüenza a una marcha del
pueblo, un acto de repudio, una asistencia nutrida a una reunión de
rendición de cuentas del delegado del Poder Popular?

Aun así, todavía hay quien asiste voluntariamente. A ellos les
preguntaría: ¿Qué le podemos mostrar a la juventud como válido para su
futuro? ¿Con cuál andamio sicológico o conjunto de ideas podemos
sostener una ideología que a todas luces no logramos hacer producir ni
amor, ni convencimiento, ni bienes materiales? ¿Qué usted puede
argumentar para que una población harta, llena de cuestionamientos que
no encuentran eco en los medios nacionales propiedad del gobierno, que
no ve mejoría sino retroceso, cuando todos los planes que se implementan
desde arriba fracasan uno tras otro y a todas luces parecen equivocados
e insuficientes desde su misma concepción? ¿Qué puede usted hacer para
convencernos de que este sistema es viable?

¿Hasta cuándo podemos tolerar el sistema actual de prueba y error sin
causar aún más daño a la sociedad si hasta hoy, en todos los órdenes de
la vida solo hemos tenido fracasos? ¿Cuánto tiempo futuro nos tomará
para que nuestra economía deje de operar con números rojos?

A la hora de evaluar, despojémonos de slogans, adoctrinamientos, órdenes
gubernamentales, o requerimientos partidistas, sobre si nuestra
situación debe continuar en lo mismo, ralentizando el proceso decisorio
con adornos cambiarios que prometen mucho y nada aportan.

¿Qué puedo esgrimir si yo deseara defender a este sistema que no pase
más allá del mero sustento del deseo, la mera volición, para generar una
retórica bonita para el pueblo y por el pueblo, cuando ese pueblo está
padeciendo sostenidamente ya por demasiado tiempo?

Cambiamos de verdad o existe el peligro de que en este país se genere
una explosión social violenta de catastróficas consecuencias. La carga
negativa ya lleva más de medio siglo acumulándose y ya no encontramos
argumentos, ni siquiera en el arsenal de los llamamientos patrióticos,
la dignidad, etc., conceptos altruistas y bonitos, pero que hoy suenan
como palabras huecas por el exceso de uso y la realidad desgarradora.

Cuando un agente de la Seguridad del Estado arremete contra un
disidente, un policía detiene a un objetor de conciencia, un jefe
expulsa de su trabajo a un empleado por sustentar criterios contrarios o
diferentes a los oficiales, cuando no se publican los cuestionamientos a
la realidad inmediata, etc., ¿qué defendemos? ¿Esta miseria?

¿Puede usted argumentar algo diferente? ¿Qué va a argüir que nos
convenza y que ya no haya dicho miles de veces y sin resultados aceptables?
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

Source: ¿Qué argumentos hay para defender este sistema? | Primavera
Digital –
primaveradigital.org/cubaprimaveradigital/que-argumentos-hay-para-defender-este-sistema/

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