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Los guerrilleros de la revolución digital cubana: “Nos gusta pelear desde aquí”

Los guerrilleros de la revolución digital cubana: “Nos gusta pelear
desde aquí”
A paso lento pero constante. Así va mejorando el acceso a internet en
Cuba. Y en este camino pesado han emergido emprendedores dispuestos a
sacarle el máximo partido a la Red. Estos adelantados construyen, bajo
unas condiciones difíciles, servicios web que aspiran a ser negocios,
pero que además serán los mimbres de la revolución digital que el país
aún tiene pendiente.
Pablo G. Bejerano
25/05/2017 – 14:46h

Antes de salir de casa, Martín Proenza comprueba que la batería de su
portátil está completamente cargada. Es uno de los actos que este joven
programador de 30 años realiza con precisión litúrgica cada vez que va a
trabajar en su web. También se echa al bolsillo su ‘pendrive’ y se
asegura de que lleva el móvil encima. Enfunda el portátil en su mochila
y se lo cuelga a la espalda. Así es más cómodo para llevarlo en bici.

El camino hacia el punto wifi es un recorrido de calles rectas,
abrazadas por casas bajas y apretadas. La ciudad de Bayamo, en la parte
oriental de Cuba, es pequeña y pulcra en comparación con los humos y los
escombros que salpican La Habana. Fue el lugar donde se prendió la mecha
para la primera guerra de la independencia en 1868. El lugar de los
primeros levantamientos, del primer libertador, Manuel de Céspedes, y
símbolo de la rebeldía cubana.

Martín deja la bicicleta en uno de los muchos aparcamientos para bicis
que hay en Bayamo y camina unos metros hasta el punto wifi. Hasta julio
de 2015, los cubanos apenas tenían forma de acceder a internet. Desde
entonces se empezaron a instalar zonas wifi en espacios abiertos. Los
usuarios compran una tarjeta que cuesta 1,5 dólares para conectarse a
internet durante una hora en estas áreas.

Los puntos wifi, en una plaza o en medio de la calle, se descubren
fácilmente porque hay un cúmulo de personas reunidas sin motivo
aparente. Están sentadas en cualquier sitio, en el bordillo de la acera,
recostadas contra una pared o en un banco. La mayoría escrutan con la
cabeza gacha sus ‘smartphones’, aunque algunos tienen portátiles. Casi
todos son jóvenes, muchos se conectan a internet para entrar en
Facebook, los hay que llaman a sus familiares en el extranjero través de
la aplicación IMO y otros usan la conexión para trabajar.

Este es el caso de Martín. Suele sentarse con su portátil en un muro
bajo, donde hay un techado que le protege del sol. Antes de conectarse,
abre todos los programas que necesita para agilizar la tarea: la consola
para ejecutar comandos, el repositorio central y la plataforma que
conecta con el servidor. Acaba de llegar a su oficina particular.

En el punto WiFi no siempre hay disponible un lugar con sombra. En estos
casos trabajar se vuelve más incómodo, porque el sol del trópico pega
fuerte y el reflejo impide ver la pantalla. Pero es mejor que haga sol a
que llueva. Una vez a Martín le pilló un chaparrón y, aunque salvó su
portátil, no pudo acceder a internet. “La wifi a veces no funciona con
los aguaceros muy fuertes”, explica como quien habla del tiempo más que
de la conexión.

Antes era aún más difícil. Recurría a algunas amistades que tienen
internet en su casa –solo cierto tipo de funcionarios estatales, como
los académicos, cuentan con acceso a la Red en sus hogares. “Les pedía
favores para hacer actualizaciones en el servidor. Tenía que pedirles su
cuenta y conectarme en su casa”. Una burla a la legalidad.

Desde el punto wifi sube nuevo código a su aplicación y actualiza su
base de datos. Son dos procesos imprescindibles para que funcione
YoTeLlevo, la ‘startup’ que puso en marcha en 2014 y que se puede
describir como un Uber a la cubana. El servicio pone en contacto a
conductores con viajeros. Los primeros no necesitan tener internet para
captar clientes. Solo el correo electrónico Nauta, el único servicio
online en Cuba que se puede usar sin más requerimientos que una conexión
móvil y un ‘smartphone’. Gracias a él, los chóferes contestan a las
demandas de los clientes con relativa celeridad.

Hoy existen más de 300 puntos wifi en Cuba, según datos de la compañía
estatal de telecomunicaciones ETECSA. En 2015 se abrieron 65 puntos y el
pasado año se instalaron otros 252 espacios de este tipo. “La wifi es el
lugar más público y democrático que hay ahora para acceder sin ningún
problema a internet”. Martín asegura que la apertura de estos espacios
ha sido un impulso para su proyecto. Diariamente trabaja de programador
para una compañía estatal, pero hace más de dos años vio la oportunidad
de negocio y lanzó YoTeLlevo.

Como Martín hay otros emprendedores que se abren camino a machetazos en
el mundo digital cubano. Son un pequeño grupo de guerrilleros que
trabajan en unas condiciones que asombrarían al emprendedor más precario
de Occidente. Y así crecen los proyectos digitales nacidos en la isla:
desde un buscador de empleo online, como Ninjacuba, a una aplicación
para encontrar eventos culturales en La Habana, Ke Hay Pa’ Hoy?, pasando
por una ‘startup’ como IslaData, que trabaja un campo tan complejo como
la minería de datos, orientada a buscar valor dentro de grandes
volúmenes de información.

Una mayor facilidad de acceso a internet les ha allanado el camino. No
solo porque pueden trabajar con más comodidad, sino también porque ha
crecido el mercado interno. Las conexiones diarias aumentaron desde las
150.000 en 2015 a las 410.000 en 2016, con datos de ETECSA. Las cifras
que maneja la Unión Internacional de Telecomunicaciones, el organismo
especializado de la ONU, arrojan una penetración de internet del 37,31 %
en 2015. Dos años antes era del 25,7 % y solo se había incrementado en
una décima respecto al año anterior.

ANDAR A PASOS CORTOS UN CAMINO IRREVERSIBLE

“Solo cinco años atrás no había proyectos de ningún tipo y ahora están
surgiendo muchos”, apunta Martín. La mayor penetración de internet viene
acompañada de la proliferación de trabajadores independientes
orientados al mundo digital. Ya hay casi 1.300 programadores de cómputo
–la etiqueta para los desarrolladores de aplicaciones y programas–
registrados como cuentapropistas. Este es el nombre que se le da a la
figura del autónomo en Cuba, surgida a raíz de las reformas económicas
que Raúl Castro ha impulsado en los últimos años.

Los pasos han sido tímidos pero tienen vocación estructural. Desde que
en 2011 se aprobaron los llamados Lineamientos, Cuba ha virado hacia un
modelo económico donde la planificación central, aunque predominante, ha
rebajado su influencia. El Estado anunció un plan para despedir a medio
millón de trabajadores, pero aceleró las reformas para promover el
empleo no estatal. En 2014 se aprobó una nueva ley de Inversión
Extranjera, un estímulo a la llegada de capital procedente del exterior.

Los negocios digitales son de los más recientes, pero no todos cumplen
esta condición. El de Hiram Centelles es un caso especial. Vive en
España, en Córdoba, desde donde dirige Revolico, un portal de anuncios
clasificados que funciona desde 2007. Lo lanzó junto a su socio mientras
estudiaba Ingeniería Informática en La Habana. El sitio se hizo popular
rápidamente y, cuatro meses después de su lanzamiento, el Gobierno lo
prohibió.

“Nunca hemos sabido por qué el Gobierno lo bloqueó, pero básicamente no
se pod

Source: Los guerrilleros de la revolución digital cubana: “Nos gusta
pelear desde aquí” –
www.eldiario.es/hojaderouter/internet/Cuba-revolucion_digital-tecnologia-internet-bloqueo_0_647435540.html

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