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El opositor José Rolando Casares, otra víctima del régimen castrista

El opositor José Rolando Casares, otra víctima del régimen castrista
28 de mayo de 2017 – 16:05 – Por Ania Liste

Quienes se oponen al castrismo son severamente castigados. A quien
disiente el régimen cubano lo golpea, lo encierra en prisión o lo
condena a trabajos forzados

José Rolando Casares es una de las últimas víctimas del régimen cubano.
En pleno siglo XXI ha sido condenado a trabajos forzados. Su delito:
“atentado” y “desacato a la figura de Fidel Castro”.

El 14 de julio de 2016, José Rolando Casares y su esposa, Yamilka
Abascal Sánchez, fueron interceptados por oficiales de la Seguridad del
Estado cuando se dirigían a una reunión en La Habana de la Mesa de
Diálogo de la Juventud Cubana (MDJC), organización a la cual pertenecen
ambos. En la reunión se ultimarían detalles de la campaña Poder Joven,
que impulsa la Mesa de Diálogo. En aquel julio de 2016, Casares estuvo
preso por varios días en San Juan y Martínez, en la provincia de Pinar
del Río, y de ahí provienen los presuntos delitos de “atentado” y
“desacato a la figura de Fidel Castro”.

En aquel momento, activistas de la oposición cubana argumentaron que se
violaba la Ley de Procedimiento Penal que estipula 72 horas para las
detenciones sin acusación fiscal. A Yamilka Abascal se le comunicó que
podían mantenerlo detenido hasta por 96 horas.

Una alternativa

Casares se ha negado a cumplir la condena a trabajos forzados del
Tribunal Municipal de San Juan y Martínez. Y el régimen cubano ha
dictaminado que entonces deberá pasar cinco años en la prisión
provincial de Pinar del Río, conocida como Kilo 5.

DIARIO LAS AMÉRICAS ha establecido contacto telefónico con Casares,
quien explica que el pasado 24 de mayo fue coaccionado por
representantes de la Federación de Mujeres Cubanas, de Prevención, del
Poder Popular y del Partido Comunista. Estaban también el jefe de sector
de la policía, y la persona que dirige el centro de trabajos forzados a
donde quieren enviarlo. El régimen castrista no cede y lo quieren
internar en un centro de construcción civil, pero el activista de la
Mesa de Diálogo de la Juventud Cubana se sigue negando.

Casares y su esposa tienen tres hijos: Jennifer de la Caridad, de un año
y siete meses; Cristian David, de 5 años; y José Alejandro, de tan solo
un mes de nacido.

A los represores del régimen cubano poco importa la situación familiar
del opositor. Su esposa ha sido también condenada a dos años de prisión
domiciliaria. “Me amenazaron con que el próximo martes 6 de junio debo
presentarme para comenzar con los trabajos que estipula la condena”,
añade Casares. “Si no lo hago, pues iré por cinco años a la prisión
provincial de Pinar del Río”.

El Directorio Democrático, organización del exilio cubano en Miami, ha
denunciado el caso del matrimonio a la Comisión Internacional para la
Fiscalización de los Crímenes de Lesa Humanidad del Castrismo.

René Bolio, presidente de la Comisión, tras recibir la denuncia declaró
que el caso tiene “todos los indicios de constituir un encarcelamiento
ilícito y una amenaza de trabajo esclavo, ambos crímenes de lesa humanidad”.

El abogado Bolio, que reside en México, interrogado por DIARIO LAS
AMÉRICAS, aclaró que por ser Cuba les está costando reunir la
información para el expediente del caso de Casares y Abascal. “Debemos
identificar a los oficiales que participaron en la detención, sus
cargos, circunstancias, fotografías, videos”.

Viejo método

La condena a trabajos forzados ha sido desde 1959 un método practicado
por el castrismo para castigar a desafectos o “desviados ideológicos”.

El cubanoamericano Joseph Tahbaz explica el funcionamiento de las
Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP) en su artículo
Demystifying las UMAP: The Politics of Sugar, Gender, and Religion in
1960s Cuba, publicado en Delaware Review of Latin American Studies.

Los campos de trabajo forzado, según Tahbaz, eran el castigo para
“universitarios ideológicamente inconformes, sacerdotes, artistas,
intelectuales, hippies, marihuaneros, drogadictos, prisioneros
políticos, funcionarios acusados de corrupción, emigrantes potenciales,
criminales, chulos, campesinos reacios a la colectivización de las
tierras, vagos, o trabajadores ilegales por cuenta propia”.

Tras su investigación, el autor concluyó que de los 35.000 reclusos que
pasaron por las Unidades Militares de Ayuda a la Producción, “500
terminaron bajo cuidados psiquiátricos, 180 eligieron el suicidio y 70
murieron por torturas”.

De acuerdo con los testimonios recogidos en el artículo Demystifying las
UMAP: The Politics of Sugar, Gender, and Religion in 1960s Cuba, eran
los presidentes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) quienes
proponían los candidatos a trabajos forzados. De esta forma llegaba a
aquellos campos cualquiera que subjetivamente pareciera “antisocial” o
“contrarrevolucionario”.

Source: El opositor José Rolando Casares, otra víctima del régimen
castrista | Cuba –
www.diariolasamericas.com/america-latina/el-opositor-jose-rolando-casares-otra-victima-del-regimen-castrista-n4123006

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