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Drogas y pastillas para ‘volar’ del Servicio Militar

Drogas y pastillas para ‘volar’ del Servicio Militar
CARLOS TRUJILLO HERRERA | La Habana | 13 de Junio de 2017 – 13:37 CEST.

Las unidades pertenecientes a la Región Militar Habana hacen cada vez
mayor hincapié en la “necesidad de combatir” por todos los medios una
indisciplina que se ha vuelto común al interior de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias (FAR): el consumo de pastillas y algunas drogas por
parte de los jóvenes que cumplen su Servicio Militar Activo (SMA).

Los oficiales argumentan que esta es una “manifestación de
contrarrevolución” y un hecho incompatible con los principios de la
institución armada.

Manuel tiene 19 años, es graduado de técnico medio en Informática y le
falta un año para cumplir su SMA. Empezó a consumir “nitra” (Nitrazepam)
después de ocho meses en el Ejército.

“Tenía mucho estrés”, comenta. “Todos los días tienes que asumir cosas
que antes no aceptabas: encontrar cucarachas en la comida o una rata
dentro de la nevera del agua y tener que tomártela igual”, ejemplifica.

Nunca antes Manuel había consumido pastillas, aunque reconoce haber
sentido curiosidad.

“Un día estaba en los cuarteles y uno de mis compañeros estaba muerto de
la risa y medio zombi. Era sorprendente porque la unidad llevaba
retenida 10 días por un control que salió mal. Esa fue la primera vez
que me tome varias ‘nitras’, no recuerdo cuántas. De repente no me
importo nada y me sentí cómodo”.

Los problemas vinieron luego, pues el consumo sostenido provocó que
Manuel se mostrara agresivo cuando le faltaba su “nitra”, incluso con su
madre los días de pase.

“También el compañero que me las dio y un par que probaron con nosotros
les sucedió lo mismo. Estuvimos viviendo en la unidad un tiempo porque
no teníamos donde ir. Nuestras familias no nos querían ni ver en esas
condiciones”.

El blíster de pastillas cuesta 20 CUP a los reclutas, un precio bastante
bajo, así que les resulta sencillo seguirlas consumiendo, aunque con la
tolerancia deben aumentar la dosis para que les haga efecto.

Alfredo fumaba marihuana antes del Ejército. De hecho, se caracteriza a
sí mismo como un “yonki sin remedio”. Tiene 20 años y está a punto de
terminar su Servicio Militar.

“Siempre he fumado —dice— pero aquí dentro se me fue la mano”.

En el Servicio comenzó a fumar una mezcla conocida popularmente como “la
flaca”, por el escaso grosor del cigarro. Según algunos consumidores, lo
que le agregan es ketamina, un fuerte alucinógeno y fumarla ha provocado
accidentes mortales a algunos.

“Pero te sale mejor el negocio, porque con cinco dólares te compras una
y con una ‘pataíta’ que le des ya te tiene mal”, opina Alfredo. “Lo fula
es que me dio por vender la ropa y cosas de la casa, que eso nunca me
había pasado”, confiesa.

Alfredo tiene conciencia de que es adicto, pero no tiene planes de hacer
algo para dejar la droga. “Cuando fumo aquí me dedico a bachatear las
formaciones y el tiempo me pasa mucho más rápido”, afirma.

Andy recién comienza en el Servicio Militar. Ya consumía drogas y desde
hace un tiempo se ha enganchado al Nitrazepam. A sus 19 años está
considerado “un tipo duro” y siempre anda metido en peleas callejeras.

En la unidad a la que pertenece hasta los oficiales le temen. En una
entrevista con la CIM (Contra Inteligencia Militar), el oficial le dijo
que sabía que consumía drogas y no le importaba. Pero quería que Andy le
dijera quién se la vendía y quiénes fumaban marihuana dentro de la
unidad. “Le dije que se metiera su psicología por el culo y no me ha
vuelto a molestar”, asegura Andy.

Julián toma Cosedal. Tiene 17 años y recién comienzan sus dos años de
Servicio. Quiso entrar antes de la edad reglamentaria para salir con 19
años y poder disfrutar su juventud fuera, así que su madre firmó el
papel de autorización. Consumió por primera vez con un oficial que
estaba dando el recorrido nocturno y le ofreció algo en su posta.

“Después tuvieron que relevarme de la guardia porque las pastillas me
dieron una vomitera tremenda”, cuenta. “Quiero cambiarme para alguna
otra pastilla, pero voy a seguir, porque así pasa más rápido el tiempo”.

Una de las constantes en las historias de consumo de drogas en el
Servicio Militar parece ser “matar el tiempo”. Dos años si no tienes una
carrera universitaria asignada, o uno si la tienes, puede que sea
demasiado para alguien que está saliendo de la adolescencia. Días
perdidos sin más sentido que chapear, “hablar mierda” en los cuarteles,
“caerse a mentiras” y “aguantar mariconadas” de los oficiales, explican
los jóvenes.

A esto las drogas parecen brindar una puerta de escape. No importa si
están o no contra de los principios morales de las FAR.

Source: Drogas y pastillas para ‘volar’ del Servicio Militar | Diario de
Cuba – www.diariodecuba.com/cuba/1497263666_31821.html

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