Cuba Derechos Humanos

Cuba: los derechos individuales y colectivos

Cuba: los derechos individuales y colectivos
Cuando los derechos individuales no se respetan, los colectivos se
diluyen en la propaganda vacua
Marlene Azor Hernández, Ciudad de México | 20/06/2017 12:46 pm

Abro la prensa oficial de Cuba y leo homenajes a los héroes del pasado
que francamente no veo la relación que tienen con el bienestar de la
población, y una noticia sobre “La instalación de un nuevo tomógrafo
multicorte de tecnología muy moderna”, en un Hospital de Holguín.
Busco alguna noticia sobre las políticas del Gobierno con relación a la
recesión y las medidas para salir de ella y no la encuentro. Busco las
nuevas leyes del Código Penal, la ley electoral, las nuevas reformas a
la Constitución, la nueva ley de empresas socialistas y la ley para las
PYMES y no las encuentro. Desde 2012 el Gobierno dice que está
transformando la legislación nacional —al margen del control público—, y
no sabe cuándo terminará esta revisión, al menos lo dicen en la ONU,
nunca a la población.
En Cuba, quizás usted pueda lograr hacerse una operación a corazón
abierto “gratuita”, aunque durará sólo algunas semanas vivo después de
la operación, pero no encontrará en cada esquina la posibilidad de
tomarse un vaso de jugo natural, siendo el país un gran productor de
cítricos para la exportación.
Desde los derechos individuales, la sanidad pública no es preventiva
sino post-factum. Mientras no se respeten los derechos individuales, los
colectivos se convierten en propaganda vacua. El reportaje sobre el
nuevo tomógrafo, no habla de los baños sanitarios del hospital, la
carencia de agua, la falta de instrumentos primarios para los galenos,
de las condiciones de trabajo del personal de salud, de la precaria
comida para médicos y técnicos y para los pacientes y de las sábanas
inexistentes o de los salones de operaciones inactivos por falta de
asepsia. Esto no tiene nada que ver con “el bloqueo” sino con las
prioridades de la política sanitaria del gobierno.
La prensa oficial es el exacto reflejo de las causas de la crisis
estructural del sistema: no hay transparencia de las políticas públicas,
no hay control público de las políticas gubernamentales, el gobierno se
esconde 360 días del año y el Parlamento en tres o cuatro días al año,
confirma cualquier política errática por unanimidad y a mano alzada. De
un período legislativo al siguiente se mantienen los mismos problemas
sin solución. Cuando los opositores o los ciudadanos en general dicen
que Cuba no es un país normal, se refieren a esta crisis estructural del
sistema político e institucional sin el más mínimo control público y en
plena emergencia soterrada y sostenida para evitar la explosión popular.
El gobierno sigue el legado del expresidente Fidel Castro en la línea de
ocuparse del “imperialismo internacional”, reprimir toda discrepancia y
ocultar toda información que permita la evaluación de sus
responsabilidades gubernamentales. Cuba no es un país normal, es un caos
económico y jurídico con instituciones parasitarias y maniatadas que no
logran sacar al país del ¿borde? del abismo. Lo único que sigue con un
funcionamiento francamente aberrante son los aparatos de represión del
Estado, y por orientación del PCC.
El Gobierno cubano se guía por la política norteamericana, no es un
gobierno autónomo sino una corporación militar mirando a los créditos e
inversiones que del presidente de turno en la Casa Blanca le quiera ofrecer.
Este es uno de los momentos repetidos en la historia “revolucionaria”
del impás que se auto impone el Gobierno cubano en espera de la
definición de la política de Washington hacia Cuba, para luego rehacer
su estrategia de mantenerse en el poder, siempre de espaldas a las
demandas ciudadanas. Durante 60 años los funcionarios públicos y la
seguridad del Estado han orientado la orden de: “Este no es el momento
de la crítica” momento que no ha llegado realmente nunca a la Isla sin
un asfixiante control gubernamental.
Ahora mantiene su sistemático silencio gubernamental frente a los
urgentes cambios estructurales que necesita el país en plena recesión.
El hecho de imponer a la ciudadanía unos documentos partidarios que no
ofrecen salidas para la crisis estructural del sistema —ni la
Conceptualización, ni los Lineamientos y menos el plan delirante de
desarrollo económico hasta 2030— es la evidencia de esta política
absurda e inconsulta para el 80 % de la población, que la mantiene en
una espera de unas políticas que siempre vendrán “partidas a la mitad”
como decía Borges, porque serán minimizadas por los intereses
corporativos e inconsultos de los militares en el poder. La estructura
política e institucional del sistema cubano es el primer obstáculo
infranqueable hacia el desarrollo.
Sería de verdad una ayuda al pueblo cubano que los promotores de
continuar una relación con el Gobierno cubano, que no con su pueblo[1],
tanto la Unión europea como el gobierno de EEUU, como la OEA y la ONU y
especialmente España, establecieran como condición a esas relaciones, el
respeto a los Derechos Humanos individuales todos, los económicos
laborales, sociales culturales civiles y políticos, que el gobierno
cubano viola sistemáticamente y dejen de privilegiar sus intereses
económicos, porque lejos de ayudar a una estabilidad del sistema y a
algún desarrollo económico de Cuba, están obstruyendo las posibilidades
de desarrollo económico social y cultural de la isla.
Sólo la exigencia de eliminar la represión y orientarse por las reglas
del derecho internacional, cambiaría por completo las condiciones para
el desarrollo económico del país.
Hoy el Gobierno cubano se ufana de pertenecer al máximo órgano de la
ONU, el Consejo de Derechos Humanos. Sin embargo, en todas las
evaluaciones de la ONU sobre las Convenciones ratificadas por Cuba,
Naciones Unidas le señala las violaciones jurídicas y prácticas, la
ausencia de monitoreo de las violaciones y la falta de datos sobre las
violaciones en Cuba. Mientras no se exija el cumplimiento de sus
compromisos ante la ONU al Gobierno cubano y se pongan como condición
para las relaciones comerciales el respeto a los derechos, la comunidad
internacional seguirá apoyando a un gobierno que se niega a desarrollar
al país y mantiene maniatada y reprimida a su población para hacerlo. La
autodeterminación de los pueblos, como reza en el Derecho Internacional,
no puede tener una interpretación sesgada a favor de los gobiernos y en
contra de los ciudadanos. Los derechos son universales
independientemente de los regímenes políticos, de lo contrario, cada
gobierno irresponsable y déspota impone sus reglas arbitrarias y la
regresión de los derechos consensuados en la comunidad internacional.
Detener la represión interna y asumir la legislación internacional de
acuerdo a los compromisos del gobierno cubano como miembro de la ONU,
deben ser los dos pilares políticos que rijan las relaciones con el
Gobierno de Cuba. Si en realidad la comunidad internacional está
interesada en la estabilidad política del país y la región y en el
desarrollo de Cuba, y además, evitar las sucesivas emigraciones de
cubanos por todo el mundo, esta es la política responsable a seguir y no
otra.
[1] Los únicos beneficiados de la política de Obama, han sido los
cuentapropistas ligados al turismo que son una minoría dentro del
trabajo no estatal en todo el país.

Source: Cuba: los derechos individuales y colectivos – Artículos – Cuba
– Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/cuba-los-derechos-individuales-y-colectivos-329758

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