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Una cooperativa de taxis se propone bajar los precios del transporte privado

Una cooperativa de taxis se propone bajar los precios del transporte privado
14YMEDIO, La Habana | Mayo 17, 2017

En medio del ajetreo matutino los residentes de La Habana tratan de
llegar a tiempo a su destino: un reto, a causa del ineficiente
transporte público y los precios por las nubes de los almendrones
privados. A ese panorama se le suman desde este lunes los taxis ruteros,
una cooperativa que intenta regular los altos costos de moverse en la
mayor urbe cubana.

Con un total de 60 autos de las marcas Lada y Hyundai, además de cinco
ómnibus, la Cooperativa Número 2 cubre la ruta entre La Lisa y el Parque
de la Fraternidad. Este recorrido ha sido durante años un feudo de los
boteros, con sus autos destartalados pero eficientes. El trayecto
completo cuesta con ellos 20 CUP, el equivalente a una jornada de
salario, mientras que cada tramo se factura en 10.

Los usuarios perciben la nueva modalidad, bajo gestión cooperativa, como
una respuesta a los altos importes de los particulares, tarifas que los
medios de difusión oficiales denominaron como un “abuso con la
población”. Los taxis ruteros cobran 15 CUP por la ruta completa y 5 por
tramos intermedios.

Los taxis ruteros cobran 15 CUP por la ruta completa y 5 por tramos
intermedios frente a los 20 y 10 de los transportistas privados
El pulso entre el Estado y los cuentapropistas del sector ha vivido
momentos tensos en los últimos meses. En febrero pasado las autoridades
de la capital aplicaron tarifas fijas para los recorridos de los
taxistas particulares. La decisión significó un frenazo a la ley de
oferta y demanda que regía en la transportación privada de pasajeros
desde que se autorizó, a mediados de los años 90.

Los boteros respondieron suprimiendo las paradas intermedias y eligiendo
solo pasajeros que hicieran las rutas completas. Aunque carecen de un
sindicato independiente, algo prohibido por la ley, cerraron filas y
disminuyeron el número de clientes a transportar, para presionar a las
autoridades locales a rectificar.

El resultado fue un aumento del tiempo de espera en la transportación y
el colapso de las las paradas de ómnibus por la avalancha de clientes
que ya no podían abordar un almendrón. Durante semanas, los habaneros
han sentido que regresan los días más difíciles del Período Especial de
los años 90.

Ahora los taxis ruteros tratan de aliviar esa situación, con una gestión
a medio camino entre la privada y la estatal.

Hasta enero pasado en la Isla estaban en activo 397 cooperativas
privadas para los servicios gastronómicos, personales y técnicos. Esta
modalidad de gestión económica fue impulsada a partir de 2012, pero aún
se encuentra en fase experimental.

“Así no se vale”, comenta a este diario Rafael Vidal, un transportista
privado que no ve con buenos ojos el nuevo servicio. “Los que manejan
esos carros no tienen que preocuparse por las roturas ni por las piezas,
porque cuentan con un taller con todos los repuestos y varios mecánicos
a su disposición”, protesta el conductor.

Para Vidal “la competencia es desleal” porque “los choferes tampoco
pagan el combustible y, aunque no tengo pruebas, puedo asegurar que la
policía de tránsito no les va a caer arriba como a nosotros”
Para Vidal “la competencia es desleal” porque “los choferes tampoco
pagan el combustible y, aunque no tengo pruebas, puedo asegurar que la
policía de tránsito no les va a caer arriba como a nosotros”. Una de las
quejas más repetidas entre los transportistas privados es el acoso de
inspectores y policías, algunas veces como forma de extorsión para
lograr dinero.

Sentado al volante de uno de los autos amarillos con techo negro que
conforman la cooperativa, Reinier está satisfecho de formar parte de la
iniciativa. Con anterioridad prestaba sus servicios en la empresa
estatal Cubataxi y confirma que el combustible no significa un problema
en su nuevo trabajo. “Mi Lada es el único remotorizado y por eso usa
petróleo. Ayer consumí 18 litros en siete vueltas completas”, cuenta.

Los recortes en el suministro petrolero al sector estatal mantienen en
tensión a los transportistas. De los más de 100.000 barriles de crudo al
día que Cuba recibía durante los años en que Hugo Chávez gobernaba
Venezuela, en 2016 se pasó a 87.000 y ahora no superan los 55.000, según
varios analistas.

La caída en la importación de combustibles ha impactado en el mercado
informal de gasolina y subido los precios, una de las razones que
esgrimen los privados para aumentar sus tarifas.

Reinier cree que es muy pronto para “asegurar si hay ventajas” con los
ruteros y si estos aliviaran realmente la situación del transporte en la
capital. Confirma que diariamente debe entregar toda su recaudación a la
cooperativa. “Si cada día deposito 1.050 CUP, aseguro un salario mensual
de 800″. En caso de superar esa cantidad tendrá un plus y, si se queda
corto, sufrirá un descuento.

Este lunes varios de los conductores de ruteros que estrenaron el
servicio no pudieron cumplir con la norma, según cuenta Reinier. “Yo lo
logré, pero tengo tremendo dolor en la espalda por las nueve horas que
estuve manejando”, explica a 14ymedio.

El nuevo servicio cubre la ruta del ómnibus P-14 desde las seis de la
mañana hasta las ocho de la noche. Su primer tramo abarca desde la calle
272 en el municipio la Lisa hasta el comienzo de Marianao; el segundo
concluye en la avenida 26, en el municipio Plaza, y el último termina en
el Parque de la Fraternidad.

Otro chofer, que prefirió omitir su nombre, explicó que no está muy
claro qué sucede cuando alguien monta en los últimos 100 metros del
primer tramo y se baja en la primera cuadra del segundo. “Se le podría
cobrar 10 CUP porque pasó la frontera, pero eso queda a consideración
del conductor”, especula.

Los ruteros tienen una importante limitación: sólo pueden admitir moneda
nacional en un país donde el peso convertible se ha convertido en la
moneda fuerte que mueve la vida. Los conductores justifican la decisión
porque “en la caja de la cooperativa las cuentas se sacan en CUP para
medir el compromiso de la recolección diaria”.

“Dice Betancourt, el presidente de la cooperativa, que no podemos
convertirnos en una Cadeca (caja de cambio de monedas)”, cuenta risueño
Reinier.

Según varios choferes entrevistados, de momento, rige un contrato por
tres meses y muchos tienen la expectativa de que “cuando los dejen
fijos” rebajen la cuota diaria de entrega para medir el cumplimiento.
Existe una sensación entre ellos de ser parte de un experimento abierto
a modificaciones en cualquier momento.

Los autos llevan en el exterior una identificación de cooperativa y e
información en el interior al pasajero sobre sus derechos y precios
establecidos. Además, se exhibe el número telefónico 18820 habilitado
para quejas y denuncias.

Los clientes coinciden en que no hay que hacerse ilusiones. “Sería un
milagro si durante un año se mantiene como empezó”, dice una joven a un
periodista oficial que, en la parada del Parque de la Fraternidad, mete
el micrófono por la ventanilla para encuestar a los pasajeros.

Una señora que viaja a su lado se limita a mostrar cierta conformidad
con los nuevos precios. “Comparándolo con los particulares está mejor,
pero sigue siendo caro. Hace unos años, cuando los taxis tenían un
taxímetro, atravesabas La Habana por 5 pesos y por 15 llegabas a otra
provincia”, concluye.

Source: Una cooperativa de taxis se propone bajar los precios del
transporte privado –
www.14ymedio.com/sociedad/cooperativa-propone-precios-transporte-privado_0_2219178065.html

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