Cuba Derechos Humanos

Las falsas cooperativas de transporte en Cuba

Las falsas cooperativas de transporte en Cuba
PEDRO CAMPOS, Miami | Mayo 18, 2017

En su afán por hacer creer a los cubanos y a la izquierda internacional
que “Cuba construye el socialismo”, buscando convencer al mundo de que
el castrismo está abandonando el estatalismo totalitario y para tratar
de contrarrestar la independencia relativa alcanzada por los boteros, la
“actualización del modelo económico” introdujo las llamadas
cooperativas de ómnibus ruteros, con precios de 5 pesos por viaje.

No son cooperativas, en su sentido estricto, pues no surgen de la idea
espontánea de los trabajadores de unir sus capitales y recursos para
organizar la producción colectivamente y distribuirse las ganancias. Más
bien son empresas estatales arrendatarias, con nombre de cooperativa,
que alquilan los ómnibus a sus choferes a los que se les brinda algunas
ventajas, como bajos precios de gasolina o petróleo, se les exige un
pago diario y se les deja quedarse con el resto de la recaudación. Más o
menos lo que han estado haciendo con los ómnibus urbanos en la capital
últimamente.

Ahora, ante la incapacidad del Estado para lidiar con los boteros, que
ante la inflación generada por las políticas burocráticas y sus
problemas con el petróleo decidieron aumentar los precios y comenzar una
especie de huelga, y, en lugar de negociar con ellos y buscar soluciones
que resuelvan el problema favoreciendo a todos, se le ocurre inventar
las “cooperativas de taxis” que no son más que una versión en automóvil
de las cooperativas de ómnibus ruteros.

El sistema es más o menos el mismo. En carros del Estado, con gasolina
del Estado y piezas de repuesto del Estado, alquilan el carro a un rompe
huelga -los nuevos esquiroles- por mil pesos diarios, para pagarles 800
al mes, dicen, algo que no se deben creer ni los mismos que inventaron
“las cooperativas estatales”.

El filo cortante de las nuevas “cooperativas” está claramente dirigido
contra los boteros, al poner un precio de 15 pesos al tramo por el que
cobran 20 o 25 los dueños de los almendrones. No. No se busca
solucionar el problema de transporte, se busca doblegar a los boteros,
porque este sistema intolerante, no sabe, no le interesa negociar con el
pueblo, con los trabajadores, solo sabe imponer.

Algo similar han hecho con “cooperativas” de servicios, como cafetería,
reparadoras de calzado, de equipos electrodomésticos y otros, en viejas
entidades estatales insostenibles. En la práctica han entregado en
arriendo los locales e instrumentos de trabajo, sin ofertar nunca la
propiedad y sujetando sus actividades a infinidad de controles y
vínculos estatales. Mentira. Nada de cooperativismo.

Ya se ha hecho recurrente por el estado estalinista y antisocialista de
los Castro llamar cooperativas a sus inventos paraestatales.

Estas tergiversaciones vienen desde los primeros años. Entonces, bajo la
dirección personal de Fidel Castro, se crearon las cooperativas cañeras,
sin entregar la tierra a los cooperativistas. El sistema de cooperativas
cañeras mostraba cada vez mayor independencia, controlaba sus finanzas,
creaba las tiendas del pueblo, obligaba al Ministerio de la Industria
Azucarera a pagarle la caña que cortaba, tenía sus propias milicias y
compraba con su dinero las máquinas que necesitaba.

Cuando fue nombrado presidente del INRA Carlos Rafael Rodríguez, en
febrero de 1962, disolvió las cooperativas cañeras, en medio de la zafra
de ese año, para crear granjas del pueblo, convertir a los
cooperativistas en obreros asalariados, entregar sus tierras al MINAZ
del Che y así destruir las relaciones monetario-mercantiles entre la
agricultura y la industria del azúcar.

Después obligaron a muchos campesinos a integrarse en “cooperativas”
para poder controlar mejor sus producciones, imponerles precios de
monopolio y “organizarlos” en función de los intereses del estado.

Más tarde, cuando se hizo evidente que las granjas agropecuarias no
funcionaban con trabajo asalariado, “inventaron” las Unidades Básicas de
Producción Cooperativas, UBPC, cooperativas solo de nombre porque los
trabajadores siguieron recibiendo salarios del Estado, solo que
vinculados al cumplimientos de los planes productivos, no a la
realización mercantil, con planes puestos por el Estado y para entregar
sus producciones “comprometidas” al sistema de acopio a los precios
establecidos por el comprador. Toda una farsa.

A veces a los socialistas nos cabe la duda. ¿Todo ese manejo arbitrario
del concepto cooperativismo ha respondido a que sus manipuladores no
tienen idea de lo que es una cooperativa? ¿Lo hacen para tratar de
engañar a los incultos políticos que abundan en todas partes? ¿O es
parte de un plan para desprestigiar la idea original socialista del
cooperativismo autogestionario de Karl Marx?

Cualquiera que sea la respuesta es, cuando menos, detestable.

Source: Las falsas cooperativas de transporte en Cuba –
www.14ymedio.com/opinion/falsas-cooperativas-transporte-Cuba_0_2219778005.html

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