Cuba Derechos Humanos

Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba?

¿Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba?
Salimos a las calles de La Habana para recoger criterios
Miércoles, mayo 17, 2017 | Ana León y Augusto César San Martín

LA HABANA, Cuba.- Desde que comenzara a celebrarse en Cuba la Jornada
contra la Homofobia muy poco se ha avanzado en la defensa de los
derechos de la comunidad LGBTI. El CENESEX (Centro Nacional de Educación
Sexual) ha elegido las causas más radicales -aunque no por ello menos
atendibles-, como el derecho al cambio de sexo, o “luchar” para que en
las escuelas no se fomenten prejuicios como la homofobia y la
transfobia. Pero la legalización del matrimonio homosexual que traería
consigo los beneficios del derecho conyugal, sigue aplazándose por
razones de una vaguedad insultante.
La postura de la Iglesia es bien clara al respecto; así que cualquier
acción en este sentido constituye una pérdida de tiempo. El argumento de
que “no hay matrimonio homosexual en Cuba porque la Iglesia no está de
acuerdo”, no pasa de ser una torpe justificación dado que al gobierno
siempre le ha importado poco la opinión del clero; excepto cuando sirve
a sus propios intereses.

Más preocupante que la intransigencia de los religiosos es el hecho de
que Mariela Castro, durante una visita a México el pasado 13 de marzo,
dijera que “en Cuba no se ha adoptado una ley a favor del matrimonio
homosexual porque no es bueno repetir lo que hacen otros”. Según explicó
la hija del actual presidente cubano Raúl Castro, hay una especie de
contradicción -no definida- entre el matrimonio gay y la construcción
del socialismo; pues al parecer la legalización de este tipo de unión
“no se ajusta a la posibilidad de formación social y a nuestra realidad”.

A principios de 2017, en la revista Espacio Laical fue publicado un
artículo en el cual se aseguraba que el matrimonio homosexual en Cuba no
ha sido legalizado porque la iniciativa no cuenta con el respaldo
popular. El texto no aclaró si se habían realizado entrevistas,
encuestas, o aplicado cuestionarios para llegar a esta conclusión; por
ello el equipo de CubaNet preguntó directamente a ciudadanos de distinta
edad, extracción social y orientación sexual, su criterio acerca de esta
cuestión.

Solo seis de los entrevistados dijeron no estar de acuerdo con la
aprobación del matrimonio homosexual en Cuba; la mayoría dijo que sí y a
otros les tiene sin cuidado, pero no se declaran en contra. Las
entrevistas realizadas, así como la forma en que los cubanos han asumido
“lo moderno”, revelan que este momento sería tan bueno como cualquier
otro en el futuro para legalizar el matrimonio gay.

Paradójicamente los ancianos, que se supone fueron criados con mayor
severidad y serían, por tanto, más proclives a los prejuicios, se
mostraron absolutamente a favor de las uniones homosexuales legales y de
educar a las nuevas generaciones en la aceptación de las personas, sin
importar su orientación sexual. La opinión de los entrevistados hecha
por tierra lo estipulado por la revista Espacio Laical y pone en crisis
las explicaciones de Mariela Castro, pues no se percibe realmente una
oposición entre el socialismo y el matrimonio entre personas del mismo sexo.

De hecho, Mariela Castro ha hablado de que la meta principal es “lograr
la igualdad de oportunidades como se logró en el proceso de trabajo con
la discriminación a la mujer”. Sin embargo, los homosexuales, ocultos o
declarados, se han insertado en la sociedad cubana como personas
trabajadoras, decentes y capaces de sacar cualquier proyecto adelante, y
esto desde mucho antes que Mariela Castro decidiera autoerigirse
abanderada de la pluralidad sexual.

El hecho de que ya nadie pueda creerse con impunidad para discriminar
abiertamente o maltratar a una persona por su orientación sexual, es
apenas un alivio, en tanto el verdadero derecho de los gays se mantiene
alienado. El propósito de casarse no es establecer una suerte de paridad
con la heteronorma; sino que se garantice el derecho de una pareja
homosexual mediante la legalidad, en un país donde la burocracia es
agobiante y el derecho a heredar cualquier bien se basa en el grado de
consanguinidad.

Las cruzadas pro-diversidad sexual en Cuba se alejan del foco principal
de conflicto para dedicar algunos días del año, durante el mes de mayo,
a impartir charlas y talleres, y arrollar en la conga. No se organizan
desfiles del orgullo gay porque Mariela teme que la comunidad LGBTI
cubana sea vista como algo “carnavalesco”, pero ¿acaso existe algo más
carnavalesco que una conga?

La Jornada contra la Homofobia en Cuba tiene más que ver con limpiar la
imagen del gobierno cubano que con la voluntad real de poner a la
sociedad en función de una integración que no sea de carácter político.
No es extrañar que en todas las actividades que se organizan predomine
un público homosexual y transgénero; mientras los heterosexuales, a
quienes debería estar más orientada la campaña, representan una minoría
alarmante.

Jesús, un joven homosexual aseguró a CubaNet que en la Isla no existe
una comunidad LGBTI; sino una recua de gente que le rinde pleitesía a
Mariela Castro. Si hubiese comunidad, afirma, habría un activismo real
para exigir los derechos más elementales. Cada mes de mayo sucede lo
mismo, con las mismas personas y en el mismo lugar. Los resultados
positivos no se aprecian a corto ni largo plazo; y lo peor es que, una
vez concluida la Jornada, no volverá a hablarse del tema hasta mayo de 2018.

Video:
https://youtu.be/QsksM4R1sVo

Source: ¿Debe aprobarse el matrimonio homosexual en Cuba? CubanetCubanet

www.cubanet.org/destacados/debe-aprobarse-el-matrimonio-homosexual-en-cuba/

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