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Con el deshielo en jaque, Cuba aguarda desde mutismo oficial llegada de Trump

Con el deshielo en jaque, Cuba aguarda desde mutismo oficial llegada de
Trump
Lorena Cantó/EFE

LA HABANA
Cuba, a caballo entre la prudencia y el pragmatismo, ha eludido los
juicios a priori sobre la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump,
opuesto al acercamiento iniciado por Barack Obama, pero a la vez ha
acelerado las negociaciones para avanzar en el deshielo diplomático con
la administración saliente.

Incertidumbre ha sido, y es, la palabra más repetida a la hora de
plantear qué ocurrirá con la recién retomada relación entre la isla y su
poderoso vecino, gobernado desde el próximo día 20 por un hombre que ha
amenazado con dar marcha atrás si Cuba no hace concesiones en materia de
apertura democrática.

Hasta ahora, y en medio de especulaciones, La Habana ha optado por el
mutismo absoluto, y a excepción de una escueta felicitación a Donald
Trump del gobernante Raúl Castro tras conocerse el resultado de las
elecciones en EEUU, las autoridades cubanas han decidido ignorar las
declaraciones de intenciones y esperar hechos.

Ese silencio oficial también se mantuvo tras las palabras de Trump sobre
un asunto tan sensible en la isla como la muerte del ex mandatario y
líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, el pasado 25 de noviembre.

“¡Fidel Castro está muerto!” fue la primera jubilosa reacción del
presidente electo a la noticia, seguida por un comunicado en el que
llamó al ex mandatario “brutal dictador” y prometió hacer “todo lo
posible para asegurar que el pueblo cubano pueda iniciar finalmente su
camino hacia la prosperidad y libertad”.

Sin entrar en provocaciones, lo único que ha avanzado La Habana por boca
de la directora para EEUU de la Cancillería, Josefina Vidal, ha sido que
la isla está abierta a continuar el trabajo iniciado con el gobierno
anterior, pero siempre sobre la premisa de que la soberanía y asuntos
internos de Cuba no están sobre la mesa.

A la vez, La Habana y Washington han protagonizado en los últimos dos
meses un sprint para avanzar y concretar, ya a contrarreloj, todos los
acuerdos posibles dentro del proceso de acercamiento iniciado en
diciembre del 2014, tras más de medio siglo de enemistad.

Si 2015 y 2016 fueron dos años de “primeras veces” con hitos como la
reapertura de embajadas (julio de 1015), la visita de Obama a Cuba
(marzo de 2016) o el restablecimiento de los vuelos comerciales (agosto
de 2016), las dos primeras semanas del 2017 también han dado noticias
como la primera operación comercial para vender un producto cubano,
carbón vegetal, en el mercado estadounidense.

La actividad bilateral ha sido incesante en la recta final de Obama y ha
seguido hasta el último minuto, como prueba el que el asesor adjunto de
seguridad nacional del presidente saliente, Ben Rhodes, haya viajado
esta misma semana a La Habana para sostener “encuentros oficiales,
compromisos culturales” y asistir a la firma de un nuevo memorando de
entendimiento.

El viaje de Rhodes, uno de los principales gestores del deshielo por
parte estadounidense, tiene lugar muy poco después de otro logro
bilateral de último minuto: la supresión de la política “pies secos/pies
mojados”, una histórica reivindicación del Gobierno cubano al considerar
que fomentaba la arriesgada inmigración ilegal.

La decisión tiene una lectura paradójica. Por una parte, reafirma el
mensaje de que los dos países tienen ya una relación normal y EEUU no
necesita “ayudar” a los cubanos a escapar de un régimen opresivo.

Pero otros lo consideran una sorpresiva traición de Obama a los isleños
que aspiraban a lograr una vida mejor fuera de Cuba, e irónicamente, ha
convertido a Trump en la última esperanza de los que se quedaron a las
puertas del sueño americano.

¿Qué cabe esperar de Trump? Si la amenaza de revertir el deshielo se
materializa punto por punto, podría ordenar el cierre de su embajada en
La Habana y cercenar las directivas con las que Obama aprovechó sus
prerrogativas presidenciales para suavizar el embargo aún vigente -su
fin depende del Congreso- e impulsar el acercamiento.

Esas directivas de Obama abrieron las puertas a los vuelos comerciales
entre EEUU y Cuba, multiplicaron los supuestos en los que los
estadounidenses pueden visitar la isla y autorizaron nuevas categorías
de inversiones para empresas norteamericanas, con hincapié en las
telecomunicaciones.

Entre analistas consultados por Efe en las últimas semanas, la tesis más
extendida es que Trump congelará el proceso y dejará las cosas como
están, sin nuevos avances pero sin retroceder en lo ya logrado.

A la espera de lo que suceda, Cuba contiene el aliento en un momento en
que su economía precisa más que nunca de inversiones extranjeras para
enfrentar su primera recesión en casi un cuarto de siglo y con su
principal aliado económico, Venezuela, inmerso en una crisis que hace
difícil que mantenga su apoyo financiero a la isla.

Source: Con el deshielo en jaque, Cuba aguarda desde mutismo oficial
llegada de Trump | El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article126949494.html

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