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El drama de la profanación de tumbas en los cementerios de Cuba

El drama de la profanación de tumbas en los cementerios de Cuba

El robo de huesos con fines religiosos se ha convertido en una manera
más de “resolver” para los trabajadores de los cementerios
El uso de restos humanos en la religión afrocubana de Palo Monte es un
fenómeno de la tradición cultural del país
MARIO J. PENTÓN
mpenton@elnuevoherald.com

Ernesto no es para nada amigo de los cementerios, pero ese día llegó
temprano a la Necrópolis de Colón para limpiar la tumba y prepararla
para recibir a su madre, recientemente fallecida. Con estupor, descubrió
que en el lugar en el que había dejado a su padre cinco años atrás solo
estaban los restos de un ataúd vacío.

Las palabras proféticas inscritas en la lápida estaban esparcidas en mil
trozos tras el último mandarriazo del inescrupuloso profanador. El
costoso mármol de Carrara importado a inicios del siglo XX por sus
ancestros burgueses no pudo resguardar las reliquias familiares que
celosamente custodiaba. El miedo a la profanación de tumbas para
negocios relacionados con la religión es hoy uno de los principales
móviles de los cubanos para incinerar a sus seres queridos.

A pesar de la seguridad con que el sepulturero intentaba convencerlo de
que las osamentas desaparecen por efecto del tiempo, de las
averiguaciones que intentó realizar con las autoridades del cementerio
de Colón y del intento mismo de sobornar a los funcionarios para obtener
información sobre la ubicación de los vestigios de su progenitor, no
consiguió absolutamente nada. Como si se tratase del pasaje de la
resurrección de los huesos del profeta Ezequiel, de aquellos restos no
quedaba ni rastro.

El robo de huesos con fines religiosos se ha convertido en una manera
más de “resolver” para los trabajadores de los cementerios del país.

“El que trabaja en una tienda resuelve (roba), o el que trabaja en un
almacén, pero los que trabajamos en los cementerios también tenemos que
comer”, dice Luis Ernesto, un sepulturero que asegura que su sueldo es
de 250 pesos cubanos ($12) más 100 pesos ($4.80) por trabajar en
Servicios Comunales.

Entre las ilegalidades relacionadas con los panteones en el país, se
encuentran la reventa de bóvedas de personas que emigraron y de
ornamentos funerarios, especialmente el codiciado mármol de Carrara que
no se importa desde hace décadas, pero también rejas, cristales y hasta
floreros.

“A mi madre la tuvimos que incinerar después de ver aquello”, cuenta
Ernesto. “Pensábamos cremarla y dejar sus restos en el panteón familiar,
pero una amiga de mi sobrina que conoce de santería nos aseguró que el
mecanismo de robo de restos se activa en cuanto tú avisas de que vas a
llevarlos, incluso las cenizas, y por eso finalmente tiramos las cenizas
al mar”.

Solo en el 2015 fueron cremados 6,131 cadáveres de los 23,641
fallecimientos registrados en la capital cubana. Cremar un cadáver en
Cuba puede parecer barato respecto a los estándares internacionales,
pero, además del pago de 340 pesos ($16) o los 115 pesos ($5.50) para
los restos óseos, se tiene que complementar con un jugoso soborno para
priorizar el trámite.

“Tuvimos que pagar 20 CUC ($23) para que pusieran en la cabeza de la
lista de la incineración a mamá. Al regresar por las cenizas, las
encontramos sobre un estante, en un jarrón de cerámica extremadamente
rústico y sin identificación”, dice Ernesto, quien, al reclamar por la
ausencia de un nombre que probara que los restos eran efectivamente los
de su madre, recibió una respuesta lapidaria de la funcionaria de
Servicios Comunales: “Es la única que tenemos, así que no puede
confundirse”.

El uso de restos humanos en la religión afrocubana de Palo Monte es un
fenómeno que tradicionalmente ha estado presente en el país. Un palero
(sacerdote de la religión Palo Monte) de la isla que prefirió el
anonimato sostiene que “los huesos son esenciales. Sin restos humanos no
hay obra espiritual”.

“Para los trabajos generalmente utilizamos la cabeza ( macoyumba), los
brazos y las piernas. Puedes tener un esqueleto completo, pero lo que se
usa más son esos tres elementos. Cabeza para pensar, manos para trabajar
y pies para andar”.

Según expertos, aunque se carece de un estudio estadístico, en las
últimas dos décadas se ha visto un repunte en expresiones religiosas y
sincréticas, en especial en temas relacionados con el animismo
afrocubano, que están vinculadas directamente con el empeoramiento de
las condiciones de vida.

“En la actualidad, muchas mujeres vienen a que se les amarre el marido y
para solucionar problemas de enfermedad, pero también hay un incremento
sustancial de gente que viene buscando salir del país”, comentó el palero.

Explica que para una salida ilegal se utilizan manos y pies del difunto.
“La forma en que eso se usa no la puedo decir porque es secreto, pero
por ejemplo, si la persona va a caminar y atravesar fronteras, necesitas
huesos de los pies”, añadió.

El líder religioso opina que su religión es muy incomprendida. “La
mayoría de la gente cree que trabajamos con el mal y eso no es así, uno
puede escoger si desea trabajar con el mal o el bien. El uso de huesos
humanos en algunos de los ritos no es exclusivo nuestro. La Iglesia
Católica venera las reliquias de los santos, a las que se le atribuye
poder”, explicó.

Los insumos para las ceremonias religiosas, por otra parte, han
aumentado de precio en la última década.

“Los precios por las osamentas pueden variar. Por ejemplo, un cráneo
está costando entre 70 y 90 CUC ($80 y $103), el resto de los huesos
tiene un valor menor, pero siempre hay que tener presente que el que
hace el trabajo también tiene que comer”, dijo el religioso, que trabajó
en Servicios Comunales y asegura que en ese tiempo conoció de alrededor
de 800 quejas por profanaciones de tumbas que no pudieron ser solucionadas.

“Si hay que sacrificar a los muertos para dar de comer a los vivos, lo
haremos”, dice un personaje de la película cubana Se vende. Mientras la
población de la isla envejece a un ritmo vertiginoso, la infraestructura
funeraria apenas se ha actualizado en décadas.

Tener una bóveda puede considerarse un lujo y aún así no se está seguro
de que los restos de los seres queridos sobrevivan al mercado ilícito
que se ha creado en torno a las necrópolis. Ante esta realidad, en el
país se busca repetir la experiencia habanera y se están construyendo
nuevos hornos de incineración en las provincias.

En esta historia colaboró la periodista Luz Escobar desde La Habana

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba

Source: El drama de la profanación de tumbas en los cementerios de Cuba
| El Nuevo Herald –
www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article80787657.html

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