Cuba Derechos Humanos

Washington y La Habana, sin embajadas seis meses después del anuncio Obama-Castro

Washington y La Habana, sin embajadas seis meses después del anuncio
Obama-Castro
AGENCIAS | Washington | 17 Jun 2015 – 11:18 am.

‘Los desafíos son inmensos’ y las posturas ‘difíciles de conciliar’,
advierten analistas y señalan que Obama tiene año y medio para implantar
sus medidas.

Hace seis meses, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y Raúl
Castro sorprendieron al mundo con el acuerdo para restablecer relaciones
diplomáticas. Turistas, políticos y ejecutivos estadounidenses han
viajado a Cuba desde entonces como si se hubiera derrumbado el muro de
Berlín del Caribe. Algunos grupos de interés, respaldados por empresas,
han cabildeado en el Congreso para levantar el embargo, y diplomáticos
de ambos países buscaron espacio adicional para sus oficinas, alistaron
las astas de las banderas y ordenaron imprimir papelería con la palabra
“Embajada” en lugar de “Sección de Intereses”, reporta la AP.

Pero medio año después, ninguno de los dos gobiernos ha hecho anuncios
referentes a lo que los observadores calificaron entonces como un
inminente acuerdo para la apertura de embajadas en Washington y La Habana.

“Eso lo que te demuestra es la complejidad de este proceso”, dijo Jesús
Arboleya, politólogo y exdiplomático cubano en Washington. “Si el inicio
ya ha tomado este tiempo, imagínate los conflictos que se pueden
originar después de su funcionamiento”.

Las negociaciones para llegar a un acuerdo sobre las embajadas han
tomado cuatro rondas intensas con temas como la libertad de los
diplomáticos estadounidenses para viajar por Cuba e importar bienes para
su misión diplomática.

Pero los asuntos que quedarán pendientes tras la apertura de las
misiones diplomáticas son mucho más complejos: derechos humanos,
demandas de compensación por la confiscación de propiedades
estadounidenses en Cuba y por daños relacionados con el embargo que La
Habana reclama. También un posible acuerdo de cooperación judicial, que
incluye el espinoso tema de varios fugitivos de la justicia de Estados
Unidos refugiados desde hace décadas en la Isla.

Además, muchos grupos se oponen a un acercamiento entre los gobiernos de
Cuba y Estados Unidos, incluidos algunos disidentes en la Isla,
exiliados anticastristas y miembros del Congreso norteamericano que
consideran que la nueva política básicamente recompensa a un régimen que
viola los derechos humanos.

Precandidatos presidenciales republicanos, como el senador Marco Rubio,
hijo de inmigrantes cubanos, y otros como el exgobernador de Florida,
Jeb Bush, se han pronunciado firmemente en contra de la normalización de
relaciones con La Habana.

Pero las encuestas muestran que la distensión tiene ahora un fuerte
apoyo de la opinión pública estadounidense, lo que hace que muchos crean
que el proceso es irreversible.

El ‘legado’ de Obama

El senador Jeff Flake, un republicano que aboga por la normalización de
las relaciones, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores y
primer vicepresidente cubanos el fin de semana, y dijo a la AP que la
apertura de las embajadas es “inminente”.

Sin embargo, algunos impulsores del proceso temen que en general se esté
moviendo con demasiada lentitud como para garantizar que un nuevo
presidente no pueda revertir las medidas tomadas por Obama, como lo
hicieron Ronald Reagan y George W. Bush después de Jimmy Carter y Bill
Clinton.

Robert Muse, un abogado de Washington especializado en leyes
estadounidenses sobre Cuba, opinó que Obama merece crédito por su osado
e inesperado acercamiento a La Habana anunciado el 17 de diciembre, pero
que también es justificadamente criticable por dejar que la relación se
atasque.

“A mí me gustaría ver que el presidente mantenga un ritmo de la
normalización de las relaciones que lo lleve a la meta. La meta es dejar
como legado unas relaciones normalizadas entre Estados Unidos y Cuba”,
dijo Muse. “No puedes negociar cómo te gustaría que se normalizaran las
relaciones con Cuba en el tiempo que tiene Obama para lograrlo”.

Los promotores de la normalización enfrentan grandes obstáculos para
progresar en ambas naciones.

En Washington, legisladores anticastristas han agregado cláusulas a
iniciativas de leyes presupuestales que anularían las medidas de Obama
para levantar restricciones al comercio y al turismo.

En Cuba, los viejos dirigentes son recelosos de un cambio súbito y
descontrolado que los despoje de poder.

“Partiendo de un enfoque ‘maximalista’, el Gobierno cubano exige el
levantamiento de todas las sanciones económicas, la devolución de la
base naval de Guantánamo, la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano y el
cierre de las estaciones de Radio y Televisión Martí”, que transmiten
hacia la Isla, dijo a la AFP el académico Jorge Duany, de la Universidad
Internacional de Florida.

“Mientras tanto, el Gobierno estadounidense ha adoptado una postura
‘minimalista’, buscando ’empoderar’ a la sociedad civil independiente en
Cuba, estimular el crecimiento del sector de trabajadores por cuenta
propia y fomentar mayor tolerancia hacia la disidencia y respeto a los
derechos humanos”, añadió Duany y advirtió que son posiciones “difíciles
de conciliar”.

“Los desafíos son inmensos. En toda su historia Cuba nunca ha tenido una
relación normal con Estados Unidos y dudo que llegue a tenerla en el
futuro predecible”, afirmó Arboleya.

La Habana quiere controlar el impacto. A Obama se le acaba el tiempo

Algunos vínculos concretos sí se han creado entre Cuba y Estados Unidos
desde el anuncio del 17 de diciembre.

Turistas estadounidenses pueden reservar alojamiento en casas de cubanos
mediante Airbnb; el costo de las llamadas telefónicas a Cuba bajó
gracias a un nuevo acuerdo internacional de telecomunicaciones, y un
centro de investigación de Nueva York realizará el ensayo clínico de un
tratamiento cubano para el cáncer pulmonar.

Washington aprobó el recorrido de un ferry de Florida a Cuba, y abrió la
puerta a un servicio aéreo directo entre ambas naciones.

Sin embargo, también ha aumentado el número de cubanos que emprenden
viajes ilegales por mar y tierra a Estados Unidos ante el temor de que
desaparezca la Ley de Ajuste.

Aunque las empresas estadounidenses dicen que La Habana se muestra
receptiva a nuevos proyectos, el régimen aún tiene que tomar medidas
tangibles para hacerlos posible.

Sarah Stephens, directora del Center for Democracy in the Americas,
grupo en favor de la distensión, y líder de decenas de viajes de
delegaciones legislativas a la Isla, dijo que las autoridades cubanas
quieren controlar el impacto que pueda tener la entrada de las empresas
estadounidenses en el mercado.

“Es sin duda el mensaje que están enviado”, dijo. “Si quieres participar
con nosotros, va a tomar algo de tiempo”.

En el tema del embargo, asunto crucial en las relaciones
cubano-estadounidenses, Obama mostró su voluntad de eliminarlo, pero el
término de las discusiones en curso es incierto y el procedimiento
legislativo se anuncia largo.

Duany destacó que “también queda pendiente hasta qué punto la
Administración de Obama podrá implantar las nuevas medidas en el próximo
año y medio”, con el Congreso dominado por los republicanos y con el
aumento de la temperatura de la campaña presidencial, en la que los
candidatos no van a escatimar medios.

Source: Washington y La Habana, sin embajadas seis meses después del
anuncio Obama-Castro | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cuba/1434536302_15200.html

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: