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Universidades cubanas, fuera de la élite

Universidades cubanas, fuera de la élite
Quacquarelli Symonds no reserva ni siquiera el último escaño a ninguno
de los centros universitarios de la isla
jueves, junio 25, 2015 | Ernesto Pérez Chang

LA HABANA, Cuba. – Como ha sucedido desde el 2011, la consultora
Quacquarelli Symonds (QS), con sede en Londres, ha actualizado y
publicado la lista de las que considera las mejores universidades del
planeta.

A pesar de que el discurso oficial del gobierno cubano no escatima en
hacer alardes de la “altísima calidad” de su sistema de educación, el
inventario de QS correspondiente al 2015 no reserva ni siquiera el
último escaño a ninguno de los centros universitarios establecidos en la
isla. Lo que nos perpetúa en la espera del cumplimiento de aquellas
promesas de Fidel Castro sobre los generosos frutos que debiera rendir
la “educación revolucionaria” o sobre “convertir al pueblo cubano en el
más culto del mundo”.

Aunque ninguna de las altas casas de estudios de América Latina alcanzó
a clasificar entre las 50 mejores a nivel mundial, universidades como
las de São Paulo, Rio de Janeiro, Campiñas y Brasilia, todas en Brasil;
así como los principales colegios de Chile y México, se colocaron a la
cabeza de nuestra región. Todo esto llamando la atención sobre la
verdadera realidad de la educación superior en Cuba que, de acuerdo con
la propaganda oficialista y con las estadísticas que publica en la
prensa y divulga en informes dirigidos a los organismos internacionales
relacionados con la enseñanza, debiera servir como patrón universal.

El ranking de QS, reconocido en todos los ámbitos académicos por su
rigurosidad, se establece a partir de numerosos indicadores entre los
que se encuentran la calidad de la docencia, la correspondencia entre el
número de profesores y el de estudiantes, así como la importancia y el
alcance de los programas de investigación de cada universidad.

De creer con fe ciega en lo que dicen los dirigentes cubanos, la tabla
clasificadora de QS pudiera parecer una injusticia. Pero lo que en
verdad sucede al interior de nuestras universidades revelaría incluso
que muchos de los centros de estudios que en la isla llamamos
“universitarios”, debieran ser registrados en otros niveles docentes de
grado inferior.

En una encuesta realizada por Cubanet a 100 estudiantes universitarios
de 4to. y 5to. años de diversas carreras de la Universidad de La Habana,
se pudo comprobar que el 89 por ciento califica de “mala” o “muy mala”
la calidad de las clases, mientras que un número similar considera que
más de la mitad del claustro de profesores no está lo suficientemente
preparado para impartir las asignaturas fundamentales.

La misma encuesta reveló que un 76 por ciento reconoce que tanto los
contenidos de los planes de estudios y la información de los libros de
textos están desactualizados, mientras que un 84 por ciento dice no
sentirse capacitado para enfrentarse a la vida laboral debido a la
insuficiencia en la preparación. En este sentido, un asombroso 93 por
ciento aseguró sentirse defraudado debido a las expectativas que,
causadas por la propaganda oficial, se forjaron antes de matricular en
sus especialidades.

Manuel, estudiante de la Facultad de Biología en la Universidad de La
Habana, habla de algunos de los fenómenos que atentan contra la calidad
de la educación superior: “No hay estabilidad con los profesores. A
veces ni siquiera los hay y te ponen a un estudiante de 4to. o de 5to.
que puede ser muy bueno pero no es igual. No sabe explicar, ni está bien
preparado para aclarar todas las dudas. Los buenos profesores se han ido
porque sienten que pierden el tiempo y no les pagan bien o simplemente
ni les pagan. Los mismos alumnos que se gradúan pasan a ser profesores e
incluso hasta jefes de asignatura, lo cual es un disparate. Y por lo que
sé, así es en todas las facultades.”

Gabriela, estudiante de Física, nos dice: “En 1ro. y 2do. años, sobre
todo, se pierde mucho tiempo con asignaturas que nada tienen que ver con
la carrera o que debieron ser parte de las asignaturas del
preuniversitario o incluso de la secundaria. Después vienen las
asignaturas políticas y de preparación militar por aquello del “graduado
integral”, es decir, no puedes aspirar a ser el mejor expediente de tu
carrera si no te involucras en ese tipo de idioteces que al final no
aportan nada a tu carrera científica. (…) Los profesores somos nosotros
mismos y en muy raras ocasiones invitan a un profesor de prestigio de
alguna universidad también prestigiosa para que nos imparta una
asignatura o nos dé una buena conferencia. Hay profesores buenísimos,
pero son los menos, el resto son alumnos ayudantes, recién graduados, y
eso es fatal”.

Una estudiante de Historia (de la que no mencionaremos su nombre porque,
al ser este poco común, pudiera ser identificada fácilmente), afirma
estar arrepentida de la especialidad que eligió: “Me gustaba la historia
y tengo que reconocer que aquí en la universidad aprendí a odiarla. Es
que te das cuenta que todo lo politizan, que no te dan margen para
elegir tus métodos de estudio de la historia. Creo que es de las
carreras más politizadas y en las que más comprometimiento ideológico te
exigen. Hay profesores muy buenos y otros que aparentar serlo pero que
al final te das cuenta de que son solo fama porque ni saben dar clases
ni los libros que han escrito valen un centavo. Si les haces una
pregunta fuera de su tema de investigación no saben ni pitoche. Yo he
tenido profesores que te sacan las cosas de la Wikipedia, o amigos míos
que hacen sus trabajos, incluso las tesis, copiando y pegando de
internet y los profesores les dan 5 (máxima calificación) (…) Y no te
pongas a discutir de política porque la puedes pasar muy mal.”

Orlando, estudiante de Economía, señala los puntos más problemáticos de
la carrera que eligió: “El [idioma] inglés que dan es una mierda. Las
clases no sirven para nada porque suponen que en el preuniversitario te
enseñaron lo básico, de modo que pierdes el tiempo y estás obligado a
matricular idioma en otra parte, porque después no puedes aspirar a una
beca [en el exterior]. (…) Ni hablar de los libros de texto y de la
información. Los mismos profesores te dicen que no saben cómo explicar
la economía cubana porque ningún modelo se le acerca, porque es un
disparate. Te preparan para una economía ideal pero en la concreta la
realidad cubana es como la ciencia ficción. A muchos recién graduados se
los ha comido ese león. Hasta los otros días se hablaba de planificación
socialista y eso está en las mentes de muchos profesores, nada se puede
hacer porque con esa leche los amamantaron y no les queda más remedio
que morir dando clases. A todo eso agrégale el aluvión de asignaturas
que solo sirven para lavarte el cerebro pero, como la imparten
profesores muy mediocres, lo que logran es todo lo contrario.”

Incluso en Medicina, una de las carreras más promovidas por el gobierno
debido a sus planes de “exportación” de médicos, la calidad de la
enseñanza deja mucho que desear. Las presiones por el afán de lucrar con
la atención médica, han desencadenado una verdadera producción en serie
donde la cantidad de graduados se impone a la calidad de estos.

Centenares de policlínicos y hospitales tienen locales improvisados
donde se imparte la carrera, según nos informa un funcionario del
Ministerio de Salud Pública que nos ha pedido discreción. Siempre
escasean los profesores, los materiales de estudio y, hasta en
ocasiones, se han debido suspender las clases por falta de personal para
impartirlas o reunir a los estudiantes en aulas donde la matrícula
supera los niveles recomendados. No obstante, para alcanzar la alta
cifra de “producción de graduados”, se ha disminuido la rigurosidad en
los exámenes y se ha eliminado contenido fundamental en los planes de
clases.

Los problemas en las universidades cubanas se irán agravando en la
medida que el gobierno continúe resistiéndose a implementar un plan de
reformas urgentes que ayuden a la formación de un profesional de calidad.

Las inversiones extranjeras, el establecimiento de grandes empresas
trasnacionales con que el gobierno pretende salvarse, no servirán de
nada si el país no es capaz de formar profesionales de calidad. De lo
contrario, nuestro graduados solo serán personal de segunda a las
órdenes de expertos importados desde esas otras universidades de
reconocido prestigio. Nuestras universidades, para estar a tono con el
mundo, deberán desgajarse del control estatal y convertirse en
verdaderas fuentes de capital humano.

Source: Universidades cubanas, fuera de la élite | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/universidades-cubanas-fuera-de-la-elite/

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