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Privacidad de las parejas: un lujo caro en Cuba

Privacidad de las parejas: un lujo caro en Cuba
En la isla, el déficit de viviendas es el causante principal de que
hasta cuatro generaciones diferentes convivan bajo el mismo techo. Entre
las tímidas reformas de Raúl Castro no se ha contemplado la apertura de
hospedajes asequibles a estudiantes y trabajadores. En su plan maestro
ni siquiera se contempla una solución para el acuciante déficit de
viviendas en todo el país
CUALQUIER COSA ES UN PROBLEMA | 23 de Junio de 2015
LA HABANA.-IVÁN GARCÍA
Especial

Los fines de semana, Alberto, dependiente en un agromercado, reserva con
antelación una habitación climatizada de cama amplia y colchón suave,
rodeado de espejos y una nevera repleta de cervezas.

“La broma me cuesta 10 ‘fulas’ (pesos convertibles) la noche. Pero es la
única manera de tener un momento de intimidad con mi novia.

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“Por suerte tengo un negocio privado. De otra manera tendría que tener
intimidad en un parque como la mayoría de jóvenes de mi generación”,
dice mientras pesa dos libras de frijoles.

En Cuba cualquier cosa puede ser un problema. Es habitual esperar una
hora antes de poder subir a un ómnibus del servicio urbano. Dos comidas
al día no está al alcance de muchas personas. Y desayunar café con leche
es algo exótico.

Para tener sexo deben improvisar

Tener sexo con privacidad también se puede convertir en un lujo.
Pregúntenle a Yasmani, estudiante universitario que debe improvisar en
cualquier sitio para mantener relaciones íntimas con su novia.

“Mis padres no pueden darme los 5 cuc que cuestan tres horas en una casa
particular de citas. Duermo en un cuarto con mi hermana y mi abuela.
Para tener sexo con mi novia tenemos que estar inventando en los
parques, la escalera del edificio donde vivo o en el patio de una
escuela. En los parques oscuros no es aconsejable. Además de
masturbadores habituales, pululan pandillas que te asaltan para quitarte
la ropa o el teléfono móvil. Una vez, un custodio nos atrapó en el aula
de un colegio y fuimos a parar a la estación de policía. Hemos
descubierto un ‘nido de amor’ en un edificio abandonado del barrio.
Vamos a ver cuánto dura la buena suerte”, confiesa Yasmani.

Hasta cuatro generaciones conviven bajo el mismo techo

En la isla, el déficit de viviendas es el causante principal de que
hasta cuatro generaciones diferentes convivan bajo el mismo techo. “Ya
eso es un problema. Añade además que al compartir la habitación con
otros familiares resulta complejo tener un espacio de intimidad”, apunta
el sociólogo Carlos.

“Los sábados, cuando ando bien de dinero, le doy 50 pesos (dos dólares)
a mi hermano para que me preste un par de horas su cuarto y poder tener
privacidad con mi novia”, señala Jorge, obrero de la construcción.

Incluso matrimonios consolidados deben ser creativos si quieren tener un
espacio sentimental. “En nuestra casa vivimos ocho personas: mis
suegros, mi esposa y yo y cuatro hijos varones. Nuestra habitación hemos
tenido que compartirla con los niños. Yo duermo en el sofá de la sala.
Cuando mi mujer y yo queremos tener relaciones, debemos esperar a que
los suegros se vayan a dormir, lo que suelen hacer pasada la una de la
madrugada. Es una odisea”, cuenta Erasmo.

Las habitaciones no están al alcance de todos

En La Habana proliferan cientos de residencias confortables que alquilan
habitaciones. Yusmila es dueña de una mansión que la ha convertido en
lugar de citas. “Siempre la tengo llena. Cobro 7 cuc por tres horas y 20
por la noche completa. Ofrezco comidas y bebidas y los cuartos tienen
jacuzzi”. En la antesala, un bar bien surtido y una mesa de billar.

Pero sitios como éstos no están al alcance de todos. Hace 25 años, en
Cuba existía una red de posadas estatales [pequeños moteles] baratas.

“Es verdad que estaban desbaratadas, con las paredes llenas de grafitis
groseros y huecos que hacían las delicias de los mirones, pero
cualquiera podía pagar la estancia de tres o cuatro horas. En las afuera
de La Habana, existían posadas de calidad superior, pero había que tener
auto propio o ir en taxi”, recuerda Gustavo.

Ahora una noche de privacidad, además de 10 cuc como mínimo, la mitad
del salario mensual promedio, debes tener dinero para comprar comida y
bebida.

“En un vacilón con la ‘jevita’ (novia) se te van bien 30 ó 40 ‘chavitos’
(35 ó 45 dólares). No hay bolsillo que aguante. Se pasa bien. Agua fría
y caliente, cama de película y televisor con videos pornográficos. Pero
es un lujo. Lo habitual es hacer el amor en un rincón o en un matorral,
como si fuésemos animales”, subraya Osvaldo, técnico en una fábrica.

Entre las tímidas reformas económicas del general Raúl Castro no se ha
contemplado la apertura de hospedajes asequibles a estudiantes y
trabajadores. En su plan maestro ni siquiera se contempla una solución
para el acuciante déficit de viviendas en todo el país.

Por tanto, las parejas de pocos recursos seguirán teniendo sexo en
cualquier sitio. Lo difícil en Cuba no es ligar [conquistar pareja]. Es
pagar una cama decente y tres horas de privacidad.

Source: Privacidad de las parejas: un lujo caro en Cuba :: Diario las
Americas :: Cuba –
http://www.diariolasamericas.com/4847_cuba/3179789_cuba-reformas-raul-castro-cuba-relaciones-eeuu-pobreza-cubanos.html

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