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Previsiones de la economía castrista (según Murillo)

Previsiones de la economía castrista (según Murillo)
[23-06-2015 21:11:19]
Elías Amor
Economista

(www.miscelaneasdecuba.net).- La verdad es que el interés por el
comportamiento de la economía castrista a corto plazo, es algo que se
tiene que llevar en la sangre. En ausencia de indicadores de
coyunturacomo en otros países, hay que recurrir a lo que se tiene.
Asombroso se puede calificar el titular de Granma, “Economía cubana
crece en torno a lo previsto”, que da cuenta de una reunión del Consejo
de Ministros del pasado viernes, presidida por Raúl Castro, dedicada al
análisis “del desempeño de la economía cubana durante los primeros meses
del 2015 y sus pronósticos para el cierre del año”. Casi nada.

Según Granma, el Producto Interno Bruto (PIB) de Cuba crecerá poco más
del 4 % en el primer semestre del 2015, dato confirmado por Marino
Murillo, titular de Economía y Planificación. Cifra sorprendente si se
tiene en cuenta que América Latina lo hace a mucho menos. En ausencia de
referencias objetivas, aun estamos esperando a ver en qué se basa esta
previsión de quienes llevan décadas planificando e interviniendo en una
economía, donde todos los medios de producción son de propiedad estatal,
y que, sin embargo, de forma sistemática yerra una y otra vez los cálculos.

La nota de Granma se limita a señalar que “comparadas con el 2014, todas
las actividades crecen y las cifras más altas se concentran en la
industria azucarera y la manufacturera, la construcción y el comercio”.
Sinceramente, los últimos datos sobre producciones agrariasdistribuidos
por la ONE recientemente, no ofrecen motivos para ser optimistas. Además
el propio Murillo se descalifica al denunciar más adelante escaseces en
los mercados.

Por otra parte, la industria azucarera sigue moviéndose a niveles muy
bajos de cumplimiento de los planes y en la fecha actual un elevado
número de ingenios se mantienen cerrados o con problemas para organizar
la producción.

Finalmente, la construcción de vivienda, por ejemplo, sigue siendo un
agujero negro en lo que se refiere a la construcción estatal, y la que
se construye por “esfuerzo propio” es una actividad de coraje cuya
viabilidad depende de mercados negros, poco transparentes en los que
priman unos costes muy elevados que desincentivan cualquier actividad.

Sorprende que en este balance aventurado por Murillo de los sectores que
mejor funcionan en la economía castrista no se hayan referido, por
ejemplo, al turismo, al que no se puede negar su dinámica más favorable
en el primer trimestre, o a las telecomunicaciones, donde cabe hablar de
un auténtico revulsivo en la sociedad cubana ansiosa de comunicar y
conectar con el resto del mundo. Al parecer estas actividades no mejoran
para el analista Murillo.

Por el contrario, las actividades o sectores donde se registran los
habituales “incumplimientos” de la planificación intervencionista de la
economía, según Murillo, se localizan, sobre todo, “en transporte,
almacenamiento y comunicaciones”. El primero ha experimentado un auge
muy importante de la iniciativa privada, sobre todo en la actividad con
mayor peso en el total, el transporte de mercancías por carretera. Es
evidente que algo no funciona. El almacenamiento, como es sabido,
continúa siendo un monopolio absoluto del estado castrista, que sigue
manteniendo una adversidad manifiesta hacia el rol social de los
intermediarios privados. Así les va.

La nota de Granma insiste que “la balanza comercial muestra un
comportamiento positivo durante el año”. Habrá que ver si eso realmente
es así, y sobre todo cómo se ha conseguido. Dada la dependencia que
tiene la economía castrista del exterior, ese posible saldo positivo
puede estar apuntando a una baja demanda interna, ya que el potencial
exportador no parece que haya mejorado en algo.

Sin embargo, Murillo no dejó perder la ocasión para señalar que
continúan “presentes tensiones en las finanzas externas”. Dicho de otro
modo, a pesar de los acuerdos con elClub de París y algunos países, como
Uruguay, para la condonación de la deuda castrista acumulada desde 1986,
no parece que el régimen tenga facilidades para acceder a los mercados
mundiales de financiación, y ahora, si me lo permiten, echarle la culpa
al “embargo” puede estar fuera de contexto.

Murillo informó que “se ha mantenido inestable la presencia de varios
productos alimenticios en la red de tiendas en divisas, debido a que no
se cumplen las producciones nacionales y las importaciones para ese
mercado interno en surtidos como queso, pollo, embutidos, picadillos y
salchichas”, o dicho de otro modo, subsisten los problemas básicos de
alimentación y comida de los cubanos, con el agravante de que las
reformas impulsadas desde 2006 por los “Lineamientos” no están dando los
resultados esperados y ahora, la amenaza es la inflación, con unos
precios desorbitados.

La situación es grave pero puede complicarse mucho más. En un comercio
Spar en La Habana, una botella de litro de aceite ya se paga a 14 CUC,
conviene tener en cuenta que el salario medio mensual en Cuba no supera
los 18 CUC. El problema, además, es que las soluciones que plantea
Murillo al problema son inadecuadas, como por ejemplo “destinar
adicionalmente 40 millones de dólares para la adquisición de dichas
mercancías”. Si en vez de recurrir a las prácticas de la libreta de
racionamiento se liberalizase plenamente la estructura económica, verían
como los precios bajarían y los mercados se inundarían de productos de
consumo.

El recuento de dificultades de Murillo describe un cuadro que, en
términos macroeconómicos, se puede calificar de alarmante y que, en
cualquier país democrático, debería suponer dimisiones de los gestores.
Problemas en el “transporte de cargas que han provocado afectaciones en
el comportamiento de la economía, pagos excesivos por concepto de
estadía de contenedores y buques lo que se relaciona igualmente con las
dificultades con la transportación, además la no materialización de las
inversiones previstas para el 2014 y el 2015 por falta de partes, piezas
y agregados o problemas en los talleres para brindar servicios, así como
la persistencia de problemas organizativos y baja disponibilidad técnica
del sistema ferroviario y automotor”. De esta descripción, se puede
concluir fácilmente que la economía castrista no puede estar creciendo
al 4%.

El ministro terminó exponiendo algunos indicadores relativos a los
incumplimientos en la construcción de viviendas, la necesidad de ahorro
de agua por los bajos porcentajes de embalse de las mismas, la dinámica
de la ocupación laboral que se mantiene prácticamente estable, o el
comportamiento del déficit fiscal, anclado en el 4,2% del PIB, eso si,
inferior al previsto, del 6,2%.

Con estos mimbres, el ministro anuncio que la proyección para 2016
comentó tendrá “metas cuyo alcance depende de acciones que deben
ejecutarse desde ahora, dirigidas a crear infraestructura, incrementar
capacidades constructivas y de transportación, suministrar recursos que
contribuyan al desarrollo, a las energías renovables, al sector
exportador y a la sustitución de importaciones, para lo cual se
aprobaron un conjunto de medidas”. Más de lo mismo.

Source: Previsiones de la economía castrista (según Murillo) –
Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5589af573a682e1058a76f46#.VYqVdPmqqko

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