Cuba Derechos Humanos

“Me siento como un reportero de guerra”

“Me siento como un reportero de guerra”
LUZ ESCOBAR, La Habana | Junio 20, 2015

Hace un par de semanas, los vecinos se aglomeraron en los bajos de un
edificio de doce plantas próximo a la calle Tulipán. “Se suicidó… Dicen
que se ahorcó con su propio cinto”, corría el rumor entre ellos, a la
vez que señalaban hacia el apartamento marcado con el 1ª. La presencia
policial en la zona y las patrullas que rodeaban el lugar confirmaban
que algo había ocurrido.

Algunos hombres vestidos de civil, que pertenecían al operativo, le
detallaron a los curiosos: “fue el sobrino de Vladimiro Roca”. La
información tardaría horas en ser desmentida y muchos aún no han
comprendido que detrás del falso suicidio sólo se escondía una redada
para impedirle a Lázaro Yuri Valle Roca salir a hacer su trabajo de
periodista independiente. El mal gusto con que la policía política
manejó el tema, mintiendo sobre la muerte de un hombre, compite en este
caso con el atropello de sus derechos.

El pasado sábado, el reportero y activista remitió una carta a los
representantes de Sociedad Interamericana de Prensa y Reporteros Sin
Fronteras. En ella no sólo denuncia la represión sufrida por él, sino
también lo que acontece contra “las Damas de Blanco, activistas
opositores, periodistas, blogueros, foto reporteros y comunicadores
independientes comprometidos con la lucha por los derechos ciudadanos”.

Este viernes, 14ymedio dialogó con Valle Roca en su casa para conocer
los detalles de su situación y los motivos que lo llevaron a escribir
esta misiva.

Pregunta. ¿Cuándo comenzó el hostigamiento con su persona?

Respuesta. A partir de que empiezo a cubrir las noticias sobre las Damas
de Blanco y que capto en video las detenciones y las golpizas que
reciben cada domingo. A partir de ese momento he sido objeto de
golpizas. Me han golpeado en las piernas y una vez me fracturaron una
costilla. Los oficiales de la seguridad me han dicho por lo claro “no
queremos que vayas más a la Iglesia de Santa Rita, no queremos que
salgan más imágenes ni grabaciones con el nombre ese de YuriTv que tú
pones, no queremos que pongas nada más en tu canal de Youtube”.

P. ¿El peor momento?

R. El 9 de mayo me lanzaron un carro encima aquí en la avenida 26 y 41.
Eran de más o menos las diez de la noche. Yo había ido a comprar
cigarros. Luego fue el octavo domingo de represión de las damas que
amaneció mi apartamento rodeado. Desde las dos de la mañana estaba la
policía aquí y justificaron su presencia diciéndole a los vecinos que yo
me había ahorcado. En realidad, yo estaba dentro de la casa con dos
Damas de Blanco, a las que desde aquí les era más fácil llegar a Santa
Rita. Así que íbamos a salir juntos.

P. ¿Fue muy fuerte conocer por boca de otros la noticia de su “propia
muerte”?

R. Eso lo veo como la historia de “una muerte anunciada”. Me enteré
porque me llamó el periodista Reinaldo Escobar a contarme lo que está
pasando. Me dijo que estaba preocupado porque le había llegado la
noticia de alguien que pasó y preguntó. Después de las declaraciones que
le di, entonces me llamó también Radio Martí y una infinidad de
personas, pero todo era falso.

P. ¿Y el domingo 7 de junio volvió a ser víctima usted de la represión?

R. La policía política me interceptó en la calle 28 entre 7ª y 9ª, en
Playa. Fue un arresto muy aparatoso; sin explicarme los motivos, me
inmovilizaron, esposaron y y me tiraron hacia la parte de atrás del
carro. Después de varias vueltas me sacaron en el Parque Coyula y
trasladaron a otro carro con cuatro hombres más. Cuando vine a darme
cuenta estaba en Villa Marista. Donde fui advertido por un alto oficial
y finalmente me llevaron en un auto hasta un herbazal desierto.

El que estaba a mi derecha salió, abrió la puerta y sacó su arma. Me
puso la pistola en la cabeza y entonces me dio una patada por el costado
y me dijo “ya sabes lo que te va a pasar”. Se montaron en el carro y
desde ahí fue que me tiraron mi mochila y mi celular. Salí y traté de
ubicarme hasta que alcancé a llegar a la Vía Blanca donde gracias a Dios
me paró un camión. El chofer me preguntó si si estaba botao y tuve que
hacerle un cuento de que me habían asaltado no fuera a ser que si le
decía la verdad le diera miedo. Me dejó cerca de la Ciudad Deportiva.

P. ¿Cómos surgió la idea de hacer la carta?

R. No la hago por mí, sino por todos los colegas periodistas que están
sufriendo lo mismo. Por ejemplo, por Enrique Díaz y Vladimir Turró Páez,
que también están siendo amenazados de muerte. Queremos documentar todas
esas denuncias de amenazas en video, un video con todos los periodistas
que están peligro. En ese caso se encuentran además Agustín López
Canino, Juan González Febles, Luis Serafín, Rubén Darío García y Ángel
Moya, que hace los videos y saca también mucha información sobre las
Damas de Blanco. Es por todos ellos que hago la carta.

P. ¿La represión ha limitado el trabajo de los periodistas independientes?

R. Para nada, seguimos trabajando. Ellos creen que nos ha anulado un
poco, pero nosotros seguimos denunciando. Cuando no puedo salir de mi
casa, reporto por teléfono, y está también Antonio González Rodiles
recogiendo testimonios. Eso sí, a veces nos afectan porque toman
nuestras cámaras de fotos o los teléfonos y nos borran todo el contenido
grabado, pero seguimos trabajando.

P. ¿Qué técnicas periodísticas utiliza en su trabajo?

R. Especialmente la fotografía y el video. Filmo y tiro fotos con mi
celular. Luego tengo que editarlos y convertirlos para subirlos. Los
edito en Adobe Premier.

P. ¿Cuál espera que sea la reacción ante esta carta?

R. Que se incremente la solidaridad con los reporteros y que haya un
pronunciamiento para que nos ayuden a seguir dando a conocer lo que está
sucediendo y que se logre un compromiso de parte del gobierno. Me siento
como si fuera un reportero de guerra, en una amenaza constante.

P. ¿Ya todos sus vecinos saben que lo del suicidio era mentira?

R. Han sido muy solidarios. Con ese humor que tenemos los cubanos, que
le sacamos risa a cualquier cosa, ahora en el barrio me dicen “el
ahorcado”. Ese domingo en la bolita clandestina que se juega en la zona,
salieron los números 79 que es precisamente “ahorcado” y el 7 que es
“mierda y policía”.

Source: “Me siento como un reportero de guerra” –
http://www.14ymedio.com/entrevista/siento-reportero-guerra_0_1801019886.html

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