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El Gobierno exprime el bolsillo de los cuentapropistas

El Gobierno exprime el bolsillo de los cuentapropistas
ORLANDO FREIRE SANTANA | La Habana | 25 Jun 2015 – 7:50 am.

Las autoridades tributarias no comprenden que una política impositiva
más flexible redundaría en beneficio para todos.

En la más reciente reunión del Consejo de Ministros la titular de
Finanzas y Precios, Lina Pedraza, informó que los ingresos al
Presupuesto del Estado durante el año 2014 se cumplieron al 103% con
respecto al plan. Y lo más significativo: no se mencionó a ningún tipo
de contribuyente como moroso en cuanto a sus obligaciones con el fisco.

Esta situación contrasta con lo sucedido respecto al 2013, cuando la
propia ministra, y en el mismo escenario, se quejó del incumplimiento
tributario de muchos trabajadores por cuenta propia, lo que ocasionó que
cientos de miles de pesos dejaran de ingresarse al Presupuesto. En
aquella ocasión la ministra concluyó con una advertencia que erizó los
pelos de no pocos: “Ese dinero hay que salir a buscarlo”.

Y, efectivamente, durante todo el año 2014 fueron citados a las
dependencias municipales de la Oficina Nacional de Administración
Tributaria (ONAT) muchos cuentapropistas a los que se les imputó haber
subdeclarado los ingresos contenidos en las declaraciones juradas de
ingresos personales. Sumas nada despreciables —veces de hasta 30 o
40.000 pesos— debieron pagar esos contribuyentes por concepto de multas.
Entonces no se requiere de mucha perspicacia para imaginar de dónde
salieron esos ingresos al Presupuesto que ahora celebra la señora Lina
Pedraza.

Pero eso no es todo. Basta con salir a la calle y conversar con algunos
de estos emprendedores para constatar que casi todos se quejan de la
carga tributaria que soportan. Por lo general, cada vez que se produce
un movimiento en las cuotas mensuales del impuesto a pagar, es para
arriba, nunca para abajo. A eso se añade el hecho de que algunos
gobiernos territoriales elevan las cuotas impositivas fijadas por la
ONAT al considerar las “ventajas geográficas” de los cuentapropistas que
laboran en dichas localidades. Tampoco podemos pasar por alto lo
desestimulante que resulta el impuesto por la utilización de la fuerza
de trabajo; una realidad que impide a muchos cuentapropistas ampliar sus
negocios, pues el tipo impositivo aumenta a medida que se tienen más
trabajadores contratados.

A todo lo anterior —que no es lo único— agregaríamos la contribución a
la Seguridad Social que deben realizar todos los trabajadores por cuenta
propia que no estén en edad de jubilación y no posean vínculos laborales
con el Estado. Precisamente, en la mencionada reunión del Consejo de
Ministros, la ministra de Finanzas y Precios anunció que de los 6.000
millones de pesos que se ejecutaron por ese concepto en el año 2014 “el
65% fue financiado a través de la contribución a la Seguridad Social, lo
cual está acorde con el lineamiento 165 aprobado en el VI Congreso del
Partido Comunista de Cuba, que plantea disminuir la participación del
Presupuesto del Estado en el financiamiento de la Seguridad Social”
(Trabajadores, 22 de junio de 2015).

Y para aquellos que opinen que la inconformidad parte únicamente de los
emprendedores que afrontan dichos impuestos, les reiteramos que no es
así. En el más reciente número de la revista Palabra Nueva,
correspondiente al mes de mayo, el órgano de la Arquidiócesis de La
Habana publica un trabajo de Lorenzo Pérez (“Los impuestos en Cuba, ¿qué
se debe cambiar?”), exfuncionario del Fondo Monetario Internacional, en
el que se aboga por la reducción de la carga tributaria que pesa sobre
los trabajadores por cuenta propia en nuestro país.

El autor realiza, entre otras, las siguientes recomendaciones: avanzar
en un sistema que permita a los cuentapropistas deducir de sus ingresos
brutos el costo real de sus insumos —y no un margen arbitrario fijado
por la ONAT— con vistas a gravar el impuesto a partir del verdadero
ingreso neto; suprimir las diferencias impositivas debido al lugar de
residencia del contribuyente; y eliminar, al menos por el momento, el
impuesto por el uso de la fuerza laboral, por cuanto ese tributo
contradice la estrategia oficial —bueno, eso es lo que se dice— de ir
traspasando parte de la fuerza laboral estatal al sector no gubernamental.

Al parecer, las autoridades tributarias no comprenden que una política
impositiva más flexible redundaría en beneficio para todos. Los
contribuyentes adquirirían confianza en las instituciones, lo que podría
eliminar esa práctica de algunos —una especie de resistencia frente al
poder— que consiste en ocultar parte de sus ingresos. El Presupuesto del
Estado, por su parte, recibiría en tiempo y forma los aportes
indispensables para el mejor funcionamiento de la sociedad.

Source: El Gobierno exprime el bolsillo de los cuentapropistas | Diario
de Cuba – http://www.diariodecuba.com/cuba/1435190692_15334.html

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