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Desarrollo humano en un país sin libertades?

¿Desarrollo humano en un país sin libertades?
El régimen se ha dedicado a dorarle la píldora a organizaciones como la
ONU, la UNESCO o la UNICEF
martes, junio 23, 2015 | José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba. – Hace poco, durante una conferencia en la Universidad
de Puerto Rico, quedé estupefacto al escuchar cómo una profesora citaba
a Cuba en tanto ejemplo de Desarrollo Humano para el área del Caribe y
todo el continente. No se apreciaba premeditación política en sus
afirmaciones. Simplemente apeló a estadísticas e informes de
instituciones internacionales, al parecer confiada plenamente en el
crédito del emisor, y sin referencias de fuentes más vivas, para el
cotejo. El asunto es que me hizo sentir avergonzado de representar de
algún modo a mi país, ante circunstancias en las que quizá debía
enorgullecerme.

La cínica componenda, bien estructurada y oportunamente puesta en
órbita, puede convertirse en hecho histórico. Maquiavelo lo tenía claro,
hace ya más de cinco siglos, así que cuánto mejor aprendido no lo
tendrán nuestros caciques, que son alumnos suyos aventajados, aun cuando
actúen mucho más a lo bestia.

Luego de hacer trizas casi todas las bases para el Desarrollo Humano en
nuestra islita, este régimen se ha dedicado, con esmero paciente y frío,
a dorarle la píldora a prestigiosas organizaciones como la ONU, la
UNESCO o la UNICEF (y, por su conducto, al ámbito académico
internacional, particularmente al de E.U), para redondear la masacre,
haciéndole creer al mundo civilizado que su dictadura -involutiva y aun
salvaje en más de un aspecto-, representa un proyecto revolucionario de
carácter humanista y emancipador.

A los historiadores y a los sociólogos o antropólogos y tal vez a los
psiquiatras del futuro, corresponderá explicar cómo, mediante cuáles
artilugios de la insana política o bajo qué tipo de trampas, lograron
llevar el gato al agua. Pero lo cierto es que el año pasado Cuba ocupó
el 44 lugar entre los países con mejores índices de Desarrollo Humano a
nivel del planeta, y está entre los primeros en el Caribe. Uno no sabe
sí reír o llorar ante el dato, pero así aparece en los registros más
serios, los que irremediablemente sirven de referencia tanto para los
ingenuos y casposos “entendidos” como para los amañados cómplices.

Aunque esté de más, habría que puntualizar que, según lo conceptuado por
la propia ONU, el Desarrollo Humano de cada nación se mide, ante todo,
por la posibilidad del grueso de los habitantes para llevar una vida que
cubra sus expectativas y que les permita desarrollar todo su potencial
como seres humanos.

Y así tenemos que un país donde la única ilusión de la juventud es huir,
a riesgo incluso de la vida, en busca de su crecimiento material y
espiritual. O donde los ancianos constituyen una carga que nadie puede
echarse encima y, por tanto, ante la que nadie se conmueve, incluido el
Estado. O donde los ciudadanos son excluidos, acosados, encarcelados por
sus ideas políticas. O donde el trabajo ha perdido su función como
sustento de la existencia familiar y esencia del progreso nacional… Ese
país alinea ahora como paradigma de Desarrollo Humano.

Un par de años atrás, el viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba,
Abelardo Moreno, mentía descaradamente al declarar ante el Examen
Periódico Universal (EPU) del Consejo de Derechos Humanos de Naciones
Unidas, que su gobierno ha consagrado en sus leyes la indivisibilidad e
interdependencia de todos los derechos humanos, políticos, sociales y
económicos.

También dijo, como si tal cosa, que la vetusta dictadura que él
representaba se había sometido al EPU “sin discriminaciones, sin doble
rasero y sin selectividad”.

Lo raro, insisto, no es que él lo dijera, sino que allá y acullá se lo
creyeran, sin que a nadie se le ocurriese emprender una verificación in
situ y a fondo, lo cual, como sabemos, es fundamento para las más
elementales conclusiones científicas.

En fin, no es mi propósito aburrir a los amables lectores con otro
palique sobre más de lo mismo. Así es que me limito a dejar constancia
de algunos otros parámetros que se utilizan como guía para medir el
Desarrollo Humano de un país:

Respeto a los derechos humanos. Economía sólida basada en tecnología de
punta para hacerla funcionar. Sociedad civil e instituciones
democráticas autónomas y fortalecidas. Igualdad entre las personas, al
margen de cualquier prejuicio. Fin de la discriminación por motivos de
género, raza, origen étnico, económico o religioso. Libertad de
pensamiento y de expresión. Eliminación del temor, ante las amenazas a
la seguridad personal, a la detención arbitraria y otros actos violentos
por razones políticas. Eliminación de la miseria. Libertad para
desarrollar y materializar plenamente el potencial de cada individuo.
Eliminación de la injusticia y de las violaciones del estado de derecho.
Posibilidades y garantías para disponer de un trabajo decoroso y sin
explotación.

Quienes se tomen la molestia de sopesar estos parámetros, ya me dirán si
Cuba aplica en uno solo de ellos para sustentar la engañifa de su
Desarrollo Humano. En cuanto a lo demás, como diría Jesucristo, quien
quiera entender que entienda.

Source: ¿Desarrollo humano en un país sin libertades? | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/desarrollo-humano-en-un-pais-sin-libertades/

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