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Cuándo comenzará la decadencia norteamericana?

¿Cuándo comenzará la decadencia norteamericana?
CARLOS ALBERTO MONTANER | Miami | 20 Jun 2015 – 9:23 am.

¿Cómo se juzga la fortaleza de una sociedad, incluido el Estado
segregado por ella?

Estados Unidos ya está en franca decadencia. Por lo menos, esa es la
percepción que desea proyectar Russia Today (RT), la voz oficial del
Kremlin en Occidente por medio de Internet.

Más allá de la propaganda, ¿es eso verdad? Al fin y al cabo, todas las
potencias hegemónicas algún día dejan de serlo. Francia, que tuvo un
siglo XVIII espléndido, o España y Turquía, que reinaron en el XVI y el
XVII, son hoy una sombra de lo que fueron.

Se supone que dentro de cinco años el ejército de tierra inglés no será
más numeroso que la policía de Nueva York. El Reino Unido, que fue el
gran poder planetario en el siglo XIX, se encoge progresivamente, década
tras década, y ya ni siquiera es imposible que se desuna y pierda Escocia.

¿Cómo se juzga la fortaleza de una sociedad, incluido el Estado
segregado por ella?

A mi juicio, el gran factor que debe tomarse en cuenta es el contorno
psicológico de la mayor parte de la gente que la compone. La grandeza o
la insignificancia de las sociedades dependen de las percepciones,
creencias, valores y actitudes de las personas que la integran.

En Estados Unidos, según las encuestas y la observación más obvia, los
individuos respaldan libre y voluntariamente cualquiera de las opciones
fundamentales de la democracia liberal (demócratas, republicanos o
libertarios).

Las propuestas extremistas o colectivistas a la derecha o la izquierda
de este espectro político —y las hay— no alcanzan el menor respaldo popular.

La sociedad, con razón, se queja amargamente del Congreso y sospecha de
los políticos, pero no le atribuye las fallas al sistema republicano
consagrado en la Constitución de 1787, sino a las personas que lo
operan. Esas personas se reemplazan en elecciones periódicas.

Esto le da una enorme fortaleza a las instituciones y genera un altísimo
nivel de fiabilidad y confianza. Casi nadie en Estados Unidos teme un
futuro abrupto. En el horizonte hay leyes y cambios normados, no
revoluciones.

Ese carácter predecible y estable de Estados Unidos ha conseguido que el
país se desarrolle al modesto, pero semiconstante ritmo promedio anual
del 2%, desde que en 1789 eligieron a George Washington como primer
presidente.

Este factor, potenciado por el interés compuesto y por la energía que
genera procurar el “sueño americano”, ha desatado un crecimiento
sostenido al que se han integrado millones de inmigrantes, emprendedores
y soñadores de todo tipo.

Ha habido crisis, burbujas y contramarchas, pero la nación fue creciendo
desde sus humildes orígenes hasta que a fines del siglo XIX ya era la
mayor economía de la Tierra.

Medio siglo más tarde, en 1945, cuando terminó la Segunda Guerra
Mundial, se había convertido en la primera potencia económica, seguida
de cerca por la URSS en el terreno militar.

Si el censo de 1790 arrojó un total de 4 millones de habitantes situados
en las 13 excolonias británicas, en el 2015 ya son 320 millones. (En el
trayecto —todo hay que decirlo—, mediante compras legítimas,
adquisiciones forzadas y despojos, el territorio ha pasado de 2.310.629
kilómetros cuadrados a 9.526.091).

Nada menos que 15 generaciones consecutivas de cuotas crecientes de
libertad, trabajo ininterrumpido, acumulación de capital e inversiones
protegidas por las leyes, arraigado todo ello en la cosmovisión
británica, y en un buen sistema judicial, han dado lugar a un proceso
constante de creación de riqueza, aunque a trechos fuera parcialmente
obstaculizado por crisis que siempre acababan por superarse.

El dato clave y casi asombroso es este: la sociedad ha multiplicado su
extremadamente heterogénea población por 80, con un mínimo de
sobresaltos, salvo la sangrienta Guerra Civil de 1861 a 1865, mientras
mejoraban paulatinamente las condiciones de vida para casi todos.

En ese periodo, Estados Unidos no solo dio un enorme salto demográfico:
construyó las mejores universidades del mundo, las fuerzas armadas más
poderosas, los centros de investigación científica y técnica más
creativos y avanzados, y el tejido empresarial más desarrollado.

¿Hasta cuándo durará esa impetuosa hegemonía? Vuelvo al inicio de estos
papeles: mientras las personas crean en el sistema, encuentren espacio
para desplegar sus sueños, obtengan incentivos morales y perciban una
recompensa material razonable por sus esfuerzos y desvelos, Estados
Unidos continuará su marcha triunfal por la historia.

Si en algún momento se descarrila ese proceso y “la gente” deja de
valorar positivamente el sistema en el que viven, porque ya no lo
encuentran adecuado, y tratan de sustituirlo por otro violentamente,
comenzará entonces la decadencia. Los seres humanos no son lo que comen,
sino lo que creen.

Source: ¿Cuándo comenzará la decadencia norteamericana? | Diario de Cuba
http://www.diariodecuba.com/internacional/1434757089_15253.html

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