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Cómo sobreviven los ancianos en Cuba

Cómo sobreviven los ancianos en Cuba
La real situación de los que dejaron lo mejor de sus vidas, engañados o
no, voluntariamente o a la fuerza, derramando su sudor por la revolución
castrista
sábado, junio 20, 2015 | Paulino Alfonso

LA HABANA, Cuba. – Recuerdo la historia que me hizo un amigo acerca de
una hermana suya, fidelista a rabiar, que, cuando le permitieron volver
a escribir cartas a su tío, un médico retirado radicado en Miami,
trataba infructuosamente de convencerlo de que volviera a Cuba, a pasar
sus últimos años, contándole de “lo bien cuidados que estaban los
viejitos en Cuba y como practicaban ejercicios en los parques”.

No sé la hermana de mi amigo, pero el viejo doctor estaba en pleno uso
de sus facultades mentales y siempre le contestaba: ¡Solavaya!

Refrescaré algunas estadísticas que muestran la real situación de los
que dejaron lo mejor de sus vidas, engañados o no, voluntariamente o a
la fuerza, derramando su sudor por la revolución castrista.

Según el último censo, el 18% de la población cubana, o sea, 2 018 466
personas, rebasa los 60 años. El 95 % de ellos percibe una pensión
equivalente a 7 dólares mensuales.

Pero de todos los pensionados, hay un 3 %, o sea, 60 553 pensionados,
todos ex miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio
del interior o funcionarios del Partido Comunista, cuyas pensiones
sobrepasan los 20 dólares mensuales. No será mucho, pensarán algunos,
pero es bastante más de lo que gana mensualmente la mayoría de los
cubanos que trabajan para el Estado.

¿Pueden imaginarse cómo viven los 161 477 cubanos, que según datos
oficiales, están sin amparo filial o asilo institucional?

Hace unos días me visitó mi tía, y me sorprendió por su buen aspecto,
tan distinto al de casi todos los ancianos cubanos, por lo que le
pregunté si su hijo les había enviado un poco más de la ayuda monetaria
que le envía cuando puede, desde Valencia; España. Me respondió: No,
esto es gracias a lo que hace Segueta.

Como no entendí, me aclaró que no era un chiste contra el gobierno, ya
que según ella, el gobierno no tiene nada de cómico, sino todo lo
contrario. Segueta es su esposo, mi tío, un viejito jodedor ,
inveterado jugador de dominó que después de jubilarse tras 30 años de
conducir una guagua en La Habana, para sobrevivir tuvo que trabajar
en disímiles labores, para siempre encontrarse a fin de mes con cuatro
varas de hambre y diez de miseria.

Esto fue así hasta que heredó de un amigo suyo que falleció, los
trabajos que el difunto hacía en vida: mensajero de de videos y del
paquete semanal, procurador de turnos de todo tipo, marcador de colas
para los trámites de vivienda y cobros de pensión, buscador de cilindros
de gas y pagador de facturas eléctricas vencidas. Amén del más
provechoso de estos oficios, que es el de anunciador clandestino de
ropa extranjera, gracias a dos jóvenes mujeres, cuyos maridos, al
encontrarse de misión internacionalista, les envían prendas de vestir
desde Venezuela. De más está decir que este negocio es perseguido por
las autoridades.

Así, mi tío Segueta, si lo que gana con estos oficios lo suma a su
exigua pensión de guagüero, redondea un poco más de mil pesos, lo que
le permite vivir un poco, solo un poco mejor del resto de sus jubilaos
amigos.

Después de escuchar este corto relato al estilo de Somerset Maughan,
cuando pregunté con tanto trabajo, cuando duerme el tío, me respondió su
esposa como mismo le respondió él una noche: “Si envejecí desvelado
por esta mierda, ahora que no creo en esto, voy a dormir cuando me
muera, pero al menos gordo y tranquilo”.

Así y todo, con tanto trabajo, sin descansar, mi tío Segueta es un
afortunado en comparación con muchos millares de ancianos que tienen que
hacer maromas (vender cigarros, maní, periódicos, lo que sea) para
malcomer una vez al día, si acaso.

Cualquiera de las historias de esos ancianos sería un magnífico ejemplo
de “los derechos humanos de que gozan los ancianos en Cuba”. Pero ya
sabemos cómo es la interpretación castrista de los derechos humanos. Por
eso, pintan como un paraíso la existencia que “gracias a la revolución”
lleva la gran mayoría de los más de dos millones de ancianos que
malviven en la Cuba actual

palest44@gmail.com

Source: Cómo sobreviven los ancianos en Cuba | Cubanet –
http://www.cubanet.org/actualidad-destacados/como-sobreviven-los-ancianos-en-cuba/

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