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Coleccionistas constatan una importante subida de precios en la actual Bienal de La Habana

Coleccionistas constatan una importante subida de precios en la actual
Bienal de La Habana
AGENCIAS | La Habana | 20 Jun 2015 – 9:40 pm.

La Bienal de La Habana se ha llevado a cabo 12 veces desde la década de
los ochenta, pero la edición que concluye el lunes es la primera que
marcada por un acercamiento entre Washington y La Habana, además de por
una gran concurrencia de visitantes estadounidenses y una importante
subida de precios, según han constatado coleccionistas que viajaron a la
Isla, reporta la AP.

Janda Wetherington, cuya galería Pan American Art Projects, en Miami, se
especializa en arte cubano, dirigió un tour de coleccionistas durante el
evento y dijo que obras de artistas maduros cuyos precios oscilaban
entre 1.000 y 5.000 dólares en la última bienal están en el rango de los
5.000-20.000 dólares, mientras que artistas consagrados venden obras
hasta en medio millón de dólares.

Pero por lo menos una artista joven, una estudiante de una secundaria
para artes de La Habana, sobreestimó el bombo publicitario de la Bienal
y perdió una venta al fijar el precio de una copia de un video en 3.500
dólares.

La obra utilizaba el baño de la escuela como su galería, al proyectar
imágenes en vídeo que hacían parecer que el lavabo estaba lleno de peces
nadando.

“Era una pieza brillante”, dijo Louise Martorano, directora ejecutiva de
RedLine, un centro de arte contemporáneo de Denver que organizó el
recorrido en el cual un potencial comprador vio el vídeo. El precio
—fijado al consultarlo con un profesor— calculó mal lo que un visitante
estadounidense pagaría por una unidad de memoria USB con la obra.

Pero para los que tienen plata para gastar, los precios son “ridículos”
de tan bajos, dijo Howard Farber, que dice que ha gastado “muchos
millones” en arte cubano desde su primer viaje a La Habana en 2001. “Si
ves los precios del arte contemporáneo de Estados Unidos, podrías tener
una gran colección cubana por lo que pagas en impuestos por la compra de
obras comparables en Estados Unidos”.

Garber, un neoyorkino que planea comprar seis obras que vio durante la
Bienal, hizo una fortuna al comprar y vender arte modernista
estadounidense y arte contemporáneo chino. Dice que Cuba ofrece “la
mayor oportunidad para que un coleccionista de arte comience una
colección. Se podría decir que lo digo para aumentar el valor de mi
propia colección, pero no puedo comprarlo todo, y aún sigo comprando”.

La Bienal en el Malecón

Muchos asistentes a la Bienal dijeron que el evento más memorable fue en
el malecón de La Habana.

“Uno de los elementos más emocionantes de la Bienal fue ver al público
interactuar con obras de arte al exterior junto al Malecón”, dijo Sara
Reisman, curadora para Shelley y Donald Rubin, quienes poseen 1.000
piezas de arte cubano, además de arte himalayo exhibido en el museo
Rubin de Nueva York. “Locales y turistas por igual interactuaban con la
obra a todas horas del día y la noche”.

Entre lo más destacado se incluye un mural de Emilio Pérez, mecedoras
enganchadas de Rubén Hernández Varenes, y una pista de hielo artificial.

La variedad de sedes alrededor de La Habana fue otra diferencia entre
esta Bienal y las anteriores.

“En el pasado un grupo de artistas no sería aceptado en el programa de
la Bienal si no estaba en un lugar oficialmente aprobado”, dijo
Wetherington. En esta ocasión, las salas iban desde grandes espacios
alternativos como La Fábrica, un híbrido de galería y club nocturno,
hasta hogares privados en donde los artistas viven y trabajan, aunque
muchos no aparecieron en el programa.

“No podías ver eso hace 10 años. El Gobierno no lo habría permitido”,
coincidió Patricia Hanna, la curadora de Jorge Pérez, fundador del museo
en Miami que lleva su nombre. Los nuevos lugares ofrecen “muchas más
oportunidades” para que los artistas vendan afuera de un sistema formal
de galerías y muestren su obra tanto a coleccionistas como a cubanos
comunes.

Muchas obras de la Bienal caen cómodamente en el minimalismo
contemporáneo, como una absorbente instalación de espejos con una escala
de color de Rachel Valdés Camejo, una de las piezas favoritas de Martorano.

Otras piezas tienen temas políticos, como un camino de ladrillos
amarillos hecho de madera que se vuelca desde el Malecón de La Habana,
hasta el Atlántico, y una destrozada bandera de Estados Unidos hecha de
palillos de colores.

“Mucha gente está sorprendida por la libertad que parecen gozar (los
artistas)”, dijo Wetherington. “Pero, hasta cierto punto, los artistas
son una especie de peones en el mundo político”, añadió. Consideró que
el Gobierno puede parecer liberal al permitir que los artistas viajen y
creen piezas con mensajes que pueden o no ser subversivos, según cómo se
interpreten.

Louis Varela Nevaer, que colecciona arte cubano pero no compró nada
durante esta Bienal, piensa que en realidad “hay mucho control” en lo
que el artista puede hacer adentro de la Isla. “El arte más
controversial se exhibe fuera de Cuba: en México, Francia y España
especialmente”, dijo Nevaer, quien radica en Nueva York.

Dan Pappalardo, fundador y director general de Troika, una empresa de
marketing, gastó 100.000 dólares en un viaje previo a Cuba y compró más
durante la Bienal. El arte “realmente resonó”, dijo, sobre todo los
temas relacionados con el aislamiento y seres queridos que se van. “Hay
una autenticidad que viene de un lugar tan arraigado, con menos
influencia de las tendencias mundiales”, dijo.

Source: Coleccionistas constatan una importante subida de precios en la
actual Bienal de La Habana | Diario de Cuba –
http://www.diariodecuba.com/cultura/1434832812_15265.html

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