Cuba Derechos Humanos

La cumbre de los abismos

La cumbre de los abismos
[17-04-2015 14:27:27]
Lic. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- La VII Cumbre de Las Américas concluyó
dejando tras sí una estela de contradicciones, desaciertos y
perversidades, cuyas nefastas secuelas se verán en el corto y mediano plazo.
El primer desacierto fue invitar a Cuba, un país caracterizado por
poseer un régimen dictatorial y totalitario de más de cinco décadas de
duración, el cual es contumaz violador de los más elementales derechos
humanos de sus ciudadanos. Las más prestigiosas organizaciones
internacionales de derechos humanos, incluyendo la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados
Americanos (OEA) ha denunciado y documentado los horrores cometidos por
el régimen cubano, como la masacre del Remolcador 13 de marzo, las
golpizas a los opositores, las torturas a los presos de conciencia, los
asesinatos de presos políticos y opositores como fueron los casos de
Pedro Luis Boitel, Orlando Zapata u Osvaldo Paya entre otros miles.

Tal invitación constituyó una violación de la Carta Democrática
Interamericana que en su artículo 1 señala que “Los pueblos tienen
derecho a la democracia…” y en su artículo 2 establece que “El ejercicio
efectivo de la democracia representativa es la base del estado de
derecho y los regímenes constitucionales de los estados miembros de la
Organización de Estados Americanos.”

Una violación duplicada exprofeso, al haberse permitido la presencia del
dictador Nicolás Maduro, quien emitió un decreto para autorizar a la
policía a disparar contra las manifestaciones pacíficas de los
opositores venezolanos, causando el asesinato de muchos estudiantes y
opositores venezolanos y quien tiene injustamente preso a los líderes
opositores Leopoldo López y Antonio Ledezma, entre otros muchos.

Del mismo modo, resulta en una contradicción con los principios de la
Convención Americana sobre los Derechos Humanos, el haber invitado y
permitido la presencia del dictador General Raúl Castro, quien en su
aval tiene crímines que caen en la categoría de genocidio, como lo fue
el asesinato masivo por fusilamiento de más de setenta personas en
Santiago de Cuba tan cerca de la toma del poder, como entre 6 y 10 de
enero de 1959.

Al convocar la cumbre, sus organizadores anunciaron con bombos y
platillos que se abriría el foro a las sociedades civiles de los países
asistentes, para que allí se expresaran y dialogaran en un ambiente de
paz y tolerancia. Pero para asombro del mundo, se le permitió y toleró a
Cuba que, en supuesta representación de la sociedad civil, se admitieran
organismos controlados y financiados por el estado cubano y cuyo
propósito, según demostraron los hechos, fue de servir de turbas
facistoides para acallar con agresiones y actos de repudios a los
opositores y exiliados cubanos que pretendían exponer sus demandas,
visiones y posiciones ante la dictadura castrista.

Para mayor perversidad, con la complicidad y anuencia del gobierno
anfitrión de Panamá, se permitió que agentes de la policía política del
Departamento de la Seguridad del Estado de Cuba, agredieran a un grupo
de hombres y mujeres cubanas, opositores y exiliados, mientras
pacíficamente colocaban unas flores en el busto de José Martí en el
Parque Porras de Ciudad Panamá. Una complicidad que quedó demostrada por
la conducta de los agentes policiacos panameños, quienes detuvieron a
las víctimas, mientras los agresores, los agentes policiacos cubanos,
siguieron libres e impunes. Cabe destacar que entre ellos estaba el
coronel de la Seguridad del Estado de Cuba, Alexis Frutus, asesor de
seguridad e inteligencia del presidente Nicolás Maduro con despacho en
el Palacio de Miraflores y quien ha coordinado operaciones de represión
contra los opositores venezolanos y además, es jefe de los agentes de la
inteligencia cubana en Venezuela.

Estos agentes del Departamento de la Seguridad del Estado de Cuba son
los que tienen la misión de perseguir, reprimir, encarcelar y torturar a
los opositores cubanos.

En Panamá, un país democrático, contradictoriamente, hubo una
consentida muestra ante el mundo de lo que es la represión de la
dictadura contra el pueblo cubano bajo los hermanos Castro. Tal hecho
constituyó una extra-polación del terrorismo de estado imperante en
Cuba, a las calles panameñas.

Durante esa cumbre de los mandatarios del Continente Americano, se
produjo una reunión entre el dictador Raúl Castro y el presidente Barak
Obama. Secuela de unas oscuras negociaciones que desde hace más de año y
medio comenzaron en secreto en Canadá y el pasado 17 de diciembre de
2014 se informó a la luz pública. Un apretón de manos que implica
avalar una tiranía y sus condonar sus crímenes de lesa humanidad.

Hecho que constituye una total preterición de los derechos humanos del
pueblo cubano en aras de los intereses económicos y políticos de los
Estados Unidos. Algo inconsistente con los principios democráticos sobre
los que se sustenta esta última. Dicho de otro modo, a Obama le importó
un bledo que al pueblo cubano lo golpeen, lo torturen, lo encarcelen,
lo asesinen, lo exploten y lo esclavicen; lo cual deja mucho que desear
de rectitud de principios del señor presidente.

Pero Obama fue más allá, faltó al deber de defender la dignidad de su
país. El dictador Raúl Castro durante su discurso, humilló a los Estados
Unidos imputándolo de terrorista y de agresiones contra Cuba,
remontándose desde los tiempos de la independencia hasta la presente
fecha, para luego caer en el cinismo de decirle que Obama era una buena
persona, sin culpa de lo hecho por los anteriores presidentes. Tras ese
discurso cargado de improperios y mentiras, el Sr. Obama hizo silencio,
cuando su deber era ripostar. Le falló al pueblo norteamericano.

Argumentos y hechos para defenderse le sobraban. ¿Porque no expresó que
como tan lejos como el 18 de abril de 1959 integrantes del Ejército
Rebelde de Cuba desembarcaron en Panamá junto con panameños comunistas
para crear un frente guerrillero? Ni tan siquiera denunció, que tan
reciente como el 2013, bajo el mandato de Raul Castro, éste envío armas
de carácter ofensivo de Cuba a Corea del Norte ( país declarado
patrocinador del terrorismo ), a través del Canal de Panamá, en
violación a las leyes panameñas y de las resoluciones de las Naciones
Unidas.

Tampoco dijo nada sobre el derribo en 1996 de las avionetas civiles, de
matrícula americana, de los Hermanos al Rescate por Migs de la Fuerza
Aérea de Cuba en espacio internacional asesinando ciudadanos americanos
y cuya orden de disparar la dio en propio Raúl Castro y cuya grabación
está en manos de la inteligencia norteamericana.

La participación del régimen castrista en el terrorismo internacional
está harto documentada. La dictadura de los hermanos Castro, desde sus
comienzos, ha apoyado, financiado, abastecido, armado y participado en
acciones terroristas en otros países.

A modo de ejemplo: El 14 de junio de 1959 salió de Cuba una fuerza
expedicionaria para invadir a Republica Dominicana. En 1964 entrenó
elementos terriristas del Ejército Guerrillero del Pueblo (Montoneros)
de Argentina y lo mismo hizo con el movimiento Tupac Amaru de Uruguay.
Cuba tuvo un importante papel en la creación, entrenamiento y
avituallamiento de las guerrillas de las FARC y del ELN en Colombia
desde principio de la década de los 60 hasta hoy día. En 1967 envió una
expedición militar a Venezuela donde participaron los generales cubanos
Arnaldo Ochoa, Menéndez Tomasevich y Ulises Rosado del Toro con un
contingente de guerrilleros en la zona de Machurucutu.

Es también de público conocimiento los entrenamientos y el refugio
brindado a los terroristas de ETA, IRA, Hamas, etc. Tan recién como
enero de 2014, el régimen de Cuba reconoció que custodiaba fondos
pertenecientes a Al Qaida, luego de alegar que “los congelaría”, los
cual evidencia la vinculación de los Castro con esta organización
terrorista.

Valga insistir que es un hecho comprobado hasta la saciedad, que Raúl
Castro y Fidel Castro son terroristas y su gobierno apoya, estimula y
fomenta el terrorismo.

No obstante, y para mayor escarnio, al regresar a Washington, el señor
presidente Obama acaba de emitir una orden ejecutiva para sacar a Cuba
de la lista de países terrorista, condonando así al castrismo, de una
interminable lista de muertos a lo largo y ancho de Norte, Centro y Sur
América.

Al final de todo, lo que el mundo observó de aquella reunión de
mandatarios del Continente Americano, no fue una Cumbre, sino un abismo
de indignidades, permeado de contradicciones, desaciertos y perversidades.

Source: La cumbre de los abismos – Misceláneas de Cuba –
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/5530fc2f3a682e0ee09e7feb#.VTIqDSGqqko

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