Cuba Derechos Humanos

Entendamos nuestra realidad

Entendamos nuestra realidad
Los norteamericanos ven con simpatía que se mejoren los derechos humanos
en Cuba, pero no van a hacer nada para lograrlo. Para ellos, ese es un
problema de los cubanos
lunes, enero 26, 2015 | Jorge Ros

MIAMI, Florida -Estados Unidos ha tomado una decisión para cambiar su
política y restablecer relaciones diplomáticas con Cuba, incluso
sabiendo que eso no va a causar un cambio, al menos inmediato, en la
situación de los Derechos Humanos que es algo de lo que más nos preocupa
a los cubanos, aunque seguramente podría traer algunas ventajas
económicas para ayudar a mejorar el nivel de vida de la población.
Entendamos que la meta no es lograr la libertad de Cuba, sino que la
misma sería un subproducto de otros objetivos más definidos.

Terminada la guerra fría, Cuba perdió importancia estratégica. Ya no era
una base soviética, no tenía petróleo (cuando el petróleo estaba caro),
producía azúcar (que engorda) y tabaco (que da cáncer). Estratégicamente
no tenía ningún valor. El único problema era evitar más emigraciones
masivas de cubanos a Estados Unidos. Ya éramos muchos.

Decir que al cambiar la política se está ayudando a prolongar la vida al
gobierno marxista es una falacia. Ningún problema económico derriba a un
gobierno totalitario y Cuba es una Tiranía Marxista Totalitaria, como lo
es China. Si aumentan los problemas y el descontento, simplemente
aumentan la represión y la “emigración”.

Asumiendo que Estados Unidos deseara derrocar al gobierno cubano, la
política anterior de aislamiento que llevaba más de cinco décadas no
había funcionado, sino que el mismo Embargo, que el congreso transformó
en la Ley Helms Burton en 1996 tampoco funcionó. El régimen marxista se
mantuvo en el poder. La nueva clase vivía bien pero el que sufría
carencias era el pueblo.

El cambio de política no surge para buscar la libertad de Cuba sino a
partir de una fuerte presión internacional confirmada por las votaciones
en Naciones Unidas que abrumadoramente pedían el cese del embargo, el
deseo de numerosos estados norteamericanos interesados en poder exportar
sus productos a Cuba y la necesidad de terminar con las políticas
migratorias favorables para los cubanos que estaban provocando que otros
países demandaran un trato similar.

No terminaban Obama y Raúl Castro de anunciar la nueva política cuando
Inmediatamente surgió la división. Los autodenominados “intransigentes”
se opusieron al cambio de política y quieren mantener el status-quo,
aunque ya se sabe que no funciona. Esta oposición es liderada por los
políticos cubanoamericanos que dependen del voto cubano tradicional para
conservar su puesto. Otros, encabezados por aquellos interesados en
lograr oportunidades de negocios con Cuba, apoyan el deshielo y la
apertura. Los académicos lo ven como una oportunidad que se puede
reflejar en mayores cambios en la isla.

Los intransigentes demandan que Estados Unidos le exija a Cuba una
mejora en el aspecto de Derechos Humanos antes de cualquier deshielo,
sin darse cuenta que Estados Unidos muy rara vez fija su política
internacional en el respeto de un país a los derechos humanos. Y tenemos
muchísimos ejemplos palpables. Por ejemplo, Arabia Saudita es un país
amigo de Estados Unidos y un aliado en la lucha contra los islamistas,
pero a la vez, es un país musulmán extremista. En Arabia Saudita se
aplica la ley de la Sharia, y el mes pasado fueron decapitadas 19
personas, entre ellas algunas mujeres.

Pero nadie dijo nada, ni nadie se preocupa por esas decapitaciones,
mientras se horrorizaban con las decapitaciones que realizan los
islamistas. Pero Arabia Saudita es nuestro amigo y aliado y por eso nos
hacemos de la vista gorda y no los criticamos ni juzgamos su record en
Derechos Humanos.

China es otro ejemplo. Una Dictadura de un solo partido, pero con una
economía de mercado floreciente y que nos vende de todo. Es más, nos
vende casi todo. Hoy en día es difícil comprar cualquier producto y
encontrar que el mismo no está hecho en China. Las mismas compañías
norteamericanas se aprovechan de la mano de obra barata China para
fabricar computadoras, Tablets, iPods, iPads, consolas de juegos, etc.
Por eso nuestras críticas a las violaciones de derechos humanos en China
(donde tienen al ganador de un Premio Nobel de la Paz en la cárcel) es
muy suave.

Evidentemente los norteamericanos ven con simpatía que se mejoren los
derechos humanos en Cuba, pero no van a hacer nada para lograrlo. Para
ellos, ese es un problema de los cubanos. Y es verdad, el problema de
Cuba es nuestro, siempre ha sido nuestro, siempre hemos estado solos y
seguimos estando solos. Solo somos importantes para el juego político
norteamericano, por lo demás, estamos solos.

Por eso no tenemos fuerza ni poder, y por eso estamos a expensas de un
cambio generacional en Cuba que resulte favorable. Mientras tanto
debemos estar unidos, dejar de preocuparnos por lo que haga Estados
Unidos, porque en eso no tenemos ninguna influencia y aunque algunos
quieran hacernos ver que sí, los cubanos estamos totalmente al margen y
nuestra influencia política como electores ya se ha dispersado.
Influimos en el condado de Miami-Dade, pero fuera de él nuestra
importancia es nula o casi nula. Tenemos amigos, pero que tienen sus
prioridades e intereses y Cuba no es una de ellas.

Tenemos que ganar influencia en Cuba. Como dice la canción de la
Reconciliación esa también es nuestra patria, o sea, que allá
pertenecemos y allá tenemos que buscar influir. Apoyemos a todos los que
hagan algo, y compartamos el objetivo de una Cuba donde nuestro pueblo
viva bien y sea feliz.

Que no nos ciegue la pasión.

Source: Entendamos nuestra realidad | Cubanet –
http://www.cubanet.org/colaboradores/entendamos-nuestra-realidad/

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