Cuba Derechos Humanos

Cuba, otra China?

¿Cuba, otra China?
Obama: comercio para promover las libertades. Raúl Castro: comunismo
bajo control del Partido
viernes, enero 16, 2015 | Martha Beatriz Roque Cabello

LA HABANA, Cuba. — Estados Unidos implementará a partir de hoy viernes,
nuevas regulaciones que facilitarán los viajes y el comercio con Cuba.

El secretario del Tesoro, Jacob Lew, dijo que el anuncio pone a Estados
Unidos un paso más cerca de reemplazar políticas obsoletas y que no
funcionaban, y establece una política que ayuda a promover las
libertades económicas y políticas para el pueblo cubano.

No hay dudas que el Presidente Obama efectuará enmiendas en los
Departamentos del Tesoro y el de Comercio, que permitan llevar a cabo la
nueva política trazada, como tampoco las hay con respecto a las palabras
de Raúl Castro en la clausura de la Asamblea Nacional del Poder Popular:
“Mantener un comunismo próspero y sustentable, bajo el poder y el
control del Partido”.

Contradicciones con la Constitución vigente

La Constitución de 1976, en su artículo 3, señala: “El socialismo y el
sistema político y social revolucionario establecido en esta
Constitución, probado por años de heroica resistencia frente a las
agresiones de todo tipo y la guerra económica de los gobiernos de la
potencia imperialista más poderosa que ha existido y habiendo demostrado
su capacidad de transformar el país y crear una sociedad enteramente
nueva y justa, es irrevocable, y Cuba no volverá jamás al capitalismo”.

Aunque hay algunas nuevas formas de cooperativas, diferentes a las
agropecuarias, constitucionalmente no están admitidas, solo la propiedad
a los campesinos de bienes muebles e inmuebles que les resulten
necesarios para la producción a que se dedican. Pero como en Cuba rige
el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el
pueblo sobre los medios fundamentales de producción y en la supresión de
la explotación del hombre por el hombre; la forma privada de propiedad y
de los medios de producción está vetada constitucionalmente, solo se
garantiza la propiedad personal sobre los ingresos y ahorros procedentes
del trabajo propio, sobre la vivienda que se posea con justo título de
dominio y los demás bienes y objetos que sirven para la satisfacción de
las necesidades materiales y culturales de la persona.

Asimismo, se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de
trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la
obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno.

Esto significa que la expansión de ventas y exportaciones comerciales de
ciertos bienes y servicios desde los Estados Unidos que, según se
plantea, tiene como objetivo empoderar al naciente sector privado
cubano, tropieza con el hecho de que el sector privado es no nato
constitucionalmente y que, si se respeta lo que está legislado en la
Carta Magna, nunca existirá, porque la propiedad privada sobre los
medios de producción y la utilización de mano de obra asalariada está
excluida; aunque habría que considerar que con las nuevas disposiciones
económicas, el propio régimen viola lo allí establecido y Raúl Castro se
refirió en una ocasión a la necesidad de modificar esta Ley primera.

Si bien el gobierno estadounidense puede autorizar artículos para la
exportación, que reduzcan los costos de los cuentapropistas y pequeños
agricultores, habría que analizar los aranceles que deben pagar por
importar estos productos según las nuevas regulaciones aduanales y si
además les son permitidos entrarlos al país; incluyendo los relacionados
con el establecimiento y actualización de los sistemas de
comunicaciones. Lo que implica que no basta la voluntad de una de las
partes si la otra no lo autoriza.

En el caso específico de los medios para las comunicaciones, habría que
considerar lo establecido en la Constitución en su artículo 12, inciso
f, que dice: “rechaza la violación del derecho irrenunciable y soberano
de todo Estado a regular el uso y los beneficios de las
telecomunicaciones en su territorio, conforme a la práctica universal y
a los convenios internacionales que ha suscrito;…”

De forma inversa, lo mismo ocurre con la importación -de los viajeros
procedentes de Estados Unidos- de bienes adicionales por $400 dólares,
de los cuales $100 podrían consistir en tabaco y alcohol combinados,
para lo cual necesitan una autorización; aunque como es lógico a Cuba le
acomoda el ingreso de divisas por la adquisición de estos productos.

La Carta Democrática Interamericana

Con respecto a la Cumbre de las Américas 2015 que se celebrará en el mes
de abril en Panamá, el hecho de que en el documento se diga que se debe
permitir que la sociedad civil cubana participe junto con las sociedades
civiles de otros países, no implica que el régimen dé verdadero
cumplimiento a ello, porque siempre han dicho que son ONGs las
organizaciones de masas que van a esos eventos, como la Federación de
Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución, y que
representan de forma “oficial” a la sociedad civil.

Se hace referencia a los compromisos de la región con la Carta
Democrática Interamericana, pero no se tiene en cuenta que Cuba no es
miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA) y por
consiguiente no fue parte de los países que en el año 2001 contrajeron
esta obligación.

Sin embargo, en 1996, Fidel Castro formó parte de los 21 países miembros
de la Sexta Cumbre Iberoamericana, que se desarrolló en Viña del Mar,
Chile y firmó los acuerdos sobre gobernabilidad en democracia, que no
ha respetado.

Y cuando se plantea que los esfuerzos se enfocan a promocionar la
independencia de los cubanos, para que no tengan que depender del
Estado, no se tiene en cuenta que ni siquiera el Estado es el que
controla la sociedad, según la propia Constitución que reza: Artículo 5:
“El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia
organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la
sociedad y del Estado…”

“No tenemos ninguna ilusión”

Por otra parte –de forma contradictoria a lo expresado en ese documento-
la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta
Jacobson, se mostró escéptica sobre las mejorías en la libertad de
expresión, de asociación y otros derechos civiles y políticos para los
cubanos en el corto plazo, cuando expresó: “no tenemos ninguna ilusión
acerca de este Gobierno y su voluntad de permitir estas libertades”.

El comienzo de la negociación ha sido bastante oscuro. No se divulgó el
nombre del preso que supuestamente se cambió por los 3 espías cubanos,
solo se supo de él casi un mes después y por boca de su familia; de
igual forma no se dio a conocer la lista de los 53 prisioneros políticos
que el Gobierno estadounidense anunció que Cuba liberaría. Todo se
alargó en el tiempo y se mantuvo en un silencio cómplice con el régimen
cubano, y finalmente la mayoría de los presos no salió en libertad como
se había anunciado, algunos lo hicieron con licencia extrapenal, otros
con libertad condicional y 3 presos que se encontraban en Mar Verde,
Santiago de Cuba, fueron puestos en la puerta de la prisión y un guardia
les entregó un peso cubano para el ómnibus, sin algún documento.

Por otra parte, la lista se completó con 15 nombres de presos que ya
habían sido liberados anteriormente, muchos de ellos por cumplimiento y
de forma muy especial Juliet Michelena Díaz, que después de 7 meses en
un penal de mujeres en la capital, fue llevada a juicio el 7 de
noviembre de 1014, juzgada por Atentado y encontrada inocente, por lo
que el juez declaró su libertad inmediata.

El artículo 12 de la Constitución

Pero, es inevitable tener que subrayar, que el Artículo 12 de la
Constitución de la República no está de acuerdo para nada con la nueva
política de relaciones entre ambos países, porque señala textualmente:
“La República de Cuba hace suyos los principios antimperialistas e
internacionalistas, y… d) condena al imperialismo, promotor y sostén de
todas las manifestaciones fascistas, colonialistas, neocolonialistas y
racistas, como la principal fuerza de agresión y de guerra y el peor
enemigo de los pueblos.”

Antes de iniciar cualquier tipo de conversación, si las intenciones del
Gobierno estadounidense son las que manifestó el 17 de diciembre pasado,
debería tener en cuenta todos los escollos que hay en el camino y sobre
todo -si el empoderamiento de la sociedad civil cubana está dentro de
sus objetivos- terminar con cualquier tipo de sigilo que vaya en contra
de la participación de quienes integran esta sociedad civil en los
acontecimientos venideros. O lo que es lo mismo, que dejen de ser
pasivos observadores.

Source: ¿Cuba, otra China? | Cubanet –
http://www.cubanet.org/destacados/cuba-otra-china/

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