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El amanecer de un nuevo periodo de Desmesura Cubana

El amanecer de un nuevo periodo de Desmesura Cubana
JOSÉ GABRIEL BARRENECHEA, La Habana | Diciembre 25, 2014

Hace unos días, 14ymedio publicó lo que integrantes de su consejo de
redacción conversaran con el columnista de The New York Times de visita
en Cuba. Unas horas antes del 17 de diciembre de 2014, nuestro día D, le
decía a Reinaldo Escobar que la posición que en aquel cuarto de hotel
suscribió Yoani Sánchez acerca del embargo me parecía lo más profundo
que se hubiera pronunciado en este país desde 1959. Un par de días
después, sin embargo, ese discurso de hondo -pero no cegato-
nacionalismo ha intentado ser secuestrado por quienes antes desbarraban
o se mofaban de sus palabras, y, en general, de cualquier nacionalismo.
Pero lo que en labios de la Cubanita de Martí se siente salido de las
entrañas de esta Isla, resulta hasta risible en la de tanto nacionalista
de última hora.

Porque uno no consigue encontrarle ni pies ni cabeza a ese nacionalismo
de cartelito mal prendido. ¿A qué tanta indignación porque los
norteamericanos hayan decidido dejar las medidas de presión directa
sobre la dictadura, que de paso sufríamos todos los cubanos? O, en
realidad, solo los cubanos, pero no Raúl Castro y su familia real
repleta de príncipes y princesas… de Birán. ¿En un final al comenzar a
abandonarlas no han permitido por fin lo que estos nacionalistas claman
solo ahora, o sea, el que la libertad de Cuba sea cosa que solo nos toca
alcanzar a los cubanos? ¿Cómo es que antes no les molestaba una posición
que los convertía en nada más que en auxiliares de la política
norteamericana, que se suponía era la que debía tumbar a la dictadura
mediante el embargo y el aislamiento?

Habrían hecho bien estas señoras y señores en leer despacio las palabras
de Yoani Sánchez. Quizás así hubieran logrado eliminar las
inconsecuencias de su… nacionalismo.

Resulta todo un misterio cómo operan las mentes de algunos opositores o
exiliados nuestros. Sí, es cierto, el raulato no concederá nada de buena
gana; esperar otra actitud suya me parece muy pueril. En el aspecto
económico, por ejemplo, tratará de no cambiar el actual marco económico
y, sobre todo, el jurídico sobre el que aquel se asienta. A los
lineamientos y a eso que parece cualquier otra aberración menos un
ministro de economía, el raulato se aferrará con sus largas garras y sus
colmillos babeantes. Pero al hacerlo solo va a conseguir redirigir hacia
él toda la indignación de un pueblo hastiado de años y años de carencias
de lo más elemental. De un pueblo digno al que se ha obligado a vivir en
la indignidad. Un pueblo que en los últimos días ha vuelto a tener
esperanzas, que ha vuelto a tener ese brillo peligroso en los ojos
cuando te paran en la calle y te preguntan: “¿Y tú crees que esto
mejore… bajarán los precios… pa cuándo tú crees que váyamos a vivir
como la gente… me dejarán tener el negocito con que siempre he
soñado…?”.

Un pueblo que ahora verá con absoluta claridad quién impide la
realización de esas esperanzas y sueños. Quién, con su espesa maraña de
trabas legales o simplemente voluntaristas de Macho Alfa, no permite la
enorme prosperidad que podría traer a la Isla el fin del embargo unido a
la más completa libertad económica o de contratación para los ciudadanos
cubanos. La más absoluta liberación de la incomparable ingeniosidad y
laboriosidad del cubano, a consecuencia de una apertura a la inversión
extranjera sobre bases legales claras y no a discreción de los
“Revolucionarios Justos” del Consejo de Estado.

Y es que el cubano es un pueblo desmesurado al que no es muy saludable
cortarle las esperanzas, cuando las concibe. Un pueblo que en verdad o
no llega o se pasa. Pero cuando ocurre lo último, cuando lo sublime
inunda los espíritus de esta Isla normalmente tan dados al hedonismo,
ese pueblo es capaz de sacar de aquí al Ejército más numeroso que jamás
haya cruzado el Atlántico de este a oeste, más numeroso en sí que la
suma total de todos los que alguna vez hayan hecho ese recorrido; o
ponerse de acuerdo tácitamente, como en el verano de 1933, a no dejar
sus casas “hasta que se vaya el Animal”. El anterior General Presidente,
Gerardo Machado Morales, por cierto.

Los norteamericanos han hecho lo que debían. Ahora nos toca a esa cosa
indefinible, inefable, que somos los cubanos. ¿Cuál debe ser la política
ahora que la tiranía promete una mayor libertad de acceso a Internet?
Pues remachar constantemente las posibilidades que se abren ante Cuba y
cómo podemos perder esas oportunidades, que solo se dan cada doscientos
años, por el empeño de una familia con ínfulas reales, sus esbirros, sus
guatacas, sus chivatos y un discurso demagógico de aliento dizque
socialista.

Y si terminamos en una cuneta con la boca llena de hormigas, no
olvidemos que “morir por la patria es vivir”.

Source: El amanecer de un nuevo periodo de Desmesura Cubana –
http://www.14ymedio.com/opinion/amanecer-nuevo-periodo-Desmesura-Cubana_0_1693630632.html

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