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De la ley de inversiones y otras urgencias de Raúl Castro

Cuba: De la ley de inversiones y otras urgencias de Raúl Castro

Posted on 15 marzo, 2014

Por Emilio Morales*

A tres años de expirar el segundo y último mandato del gobernante Raúl

Castro, los cambios emprendidos y los espacios abiertos para ejercer el

trabajo privado, no acaban de estabilizar y enrumbar la economía por un

sendero exitoso.

El escenario actual se torna difícil para la economía cubana. Más allá

del deseo de la cúpula gobernante de querer salir adelante en la

transformación del modelo económico, la realidad muestra que el

pensamiento estratégico y táctico de las reformas es tan arcaico y

obsoleto como la estructura misma que hoy rige los destinos de la isla.

Existen dos poderosos factores que entorpecen las transformaciones: la

falta de recursos financieros (capital) y las rígidas leyes que regulan

la economía y lejos de atraer las inversiones, se comporta como una

barrera al desarrollo y la apertura de mercados.

Es por ello que la convocatoria de la Asamblea Nacional del Poder

Popular -aún no formalizada- para discutir la nueva Ley de Inversiones,

a finales de marzo (¿o se pasará para abril?), parece ser la última

carta del gobierno para intentar salir del inmovilismo económico y

enrumbar las reformas por un camino esperanzador para el pueblo cubano.

Factores de impacto

Lo cierto es que las reformas de Raúl Castro no han logrado atraer el

capital extranjero que se necesita.

Las expectativas apuntan a la década de los 90, cuando mayor fuerza tuvo

el proceso inversionista extranjero en la isla. El auge de la actividad

empresarial externa fue tan fuerte, que -junto a las empresas operadoras

de las zonas francas y otros tipos de asociaciones- se consiguió

acumular un capital comprometido para inversiones de unos $3,000

millones de dólares.

Sin embargo, a partir del 2002, comenzaron a declinar en cantidad y

capital efectivo. En el 2004, el gobierno dio un giro de 180 grados y

retomó las pautas de la economía centralizada, dando lugar a un rápido

proceso de desaceleración de las inversiones que congeló paulatinamente

el emergente proceso aperturista.

El retranque gubernamental desencadenó el cierre de alrededor de 200

empresas mixtas, lo que provocó un bajón en el monto total del capital

comprometido para las inversiones privadas en el país. En cambio, se

optó por dar mayor prioridad a las inversiones de socios gubernamentales

como Venezuela, China y Brasil que a los inversores privados, relegados

a un segundo plano mediante una acelerada disminución de sus contratos.

Con la llegada de Raúl Castro al poder se ejecutó una cruzada en la

lucha contra la corrupción de los inversionistas extranjeros y

empresarios cubanos representantes de empresas estatales. Como resultado

de estas medidas, fueron detenidos varios empresarios extranjeros y

cubanos de alto rango (incluidos un ministro, varios viceministros y

directivos de empresas). Los arrestados, fueron llevados a juicio bajo

cargos de corrupción, sobornos y otros delitos, y algunos recibieron

sentencias de hasta 20 años de privación de libertad. Otros han salido

después de permanecer más de un año en prisión en espera del juicio,

como los empresarios británicos Amado Fakhle y Stephen Purvis, altos

ejecutivos de la empresa Coral Capital Group Ltd.

Campos de golf en el limbo

La cruzada anticorrupción cubana trajo como consecuencia que la

confianza de los inversionistas disminuyera considerablemente,

generándose un ambiente poco atractivo para poner dinero en la isla.

Esta atmósfera de incertidumbre e inseguridad ha servido para detener el

flujo de capitales hacia el país.

A ese efecto adverso hay que sumarle que en los últimos cinco años, tres

megaproyectos proyectos esperanzadores han resultado en fracaso a causa

de la errónea estrategia del gobierno cubano.

El primer tropiezo fue con el archiconocido proyecto de los 16 campos de

golf, que se vienen promoviendo hace más de nueve años y que aún no ha

logrado ejecutarse ni el primero. Tales proyectos, con un potencial de

inversiones de alrededor de $3,500 millones de dólares, están

empantanados en un limbo que solo una nueva legislación renovadora,

flexible, abierta y atractiva puede despertarlos del letargo en favor de

los propósitos inversionista que reclama el sector turístico.

Para ello, la nueva ley tiene que resolver el crucial problema de la

propiedad de superficie de los inmuebles que pretenden venderse y

generar la confianza que los compradores necesitan. En otras palabras,

significa que la oferta en juego tiene que ser tan atractiva que las

opciones existentes en el Caribe y Estados Unidos, desde Bahamas, la

Rivera Maya en México, República Dominicana, hasta Sarasota y los Cayos

del Sur de la Florida.

Los sesudos del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión

Extranjera deben acabar de entender de una vez que no basta con tener

paisajes encantadores y playas paradisíacas: las leyes también tienen

que estar a la altura de la naturaleza o de lo contrario los sueños de

desarrollo duran tanto como una pompa de jabón.

Petróleo hasta nuevo aviso

El segundo traspié para la economía cubana fue la búsqueda de petróleo

en aguas territoriales cubanas. Más de 10 años de lobby utilizó el

gobierno para lograr convencer a varias transnacionales de la industria

petrolera a enrolarse en las perforaciones en aguas profundas del Golfo

de México, al norte de la isla.

Sin embargo, el apoyo cubano a la nacionalización de YPF por parte del

gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y los obstáculos geológicos

para extraer el crudo, pusieron fin a un esfuerzo colosal, que incluyó

hasta la construcción de una plataforma semisumergible capaz de explorar

petróleo sin violar los impedimentos del embargo estadounidense. Tras el

fiasco en tres pozos se esfumó la esperanza de que el país encontrara

una nueva locomotora para su economía y todavía quedan en el aire las

interrogantes: ¿Realmente cuál fue el fallo? ¿Había o no había petróleo?

Cuando empresas como Repsol y otras involucradas en la exploración

petrolera al norte de Cuba deciden posicionarse para invertir, no lo

hacen para abrir un pozo y retirarse después. La búsqueda lleva tiempo y

probablemente sea necesaria la perforación de más de una veintena de

pozos para dar caza al preciado yacimiento. Pero el fantasma de la

nacionalización quebró la confianza de los postores y determinó la

automática y temprana orden de retirada. El resultado: no habrá búsqueda

de petróleo en aguas profundas hasta que las condiciones de confianza

sean restablecidas.

Un comienzo difícil para el Mariel

El tercer escollo está en la Zona Especial de Desarrollo del Mariel

(ZEDM). El recién inaugurado y notoriamente publicitado puerto del

Mariel, financiado a un costo de $900 millones de dólares con la ayuda

del gobierno de Brasil, no ha despertado el hambre de inversiones para

lo cual fue diseñado.

Las preocupaciones están a flor de piel, por mucho que el discurso

oficial trata de enmascararlas. Hasta hoy no han aparecido las grandes

inversiones proyectadas, aún cuando, en teoría, el proyecto del Mariel

se sustenta en una estrategia de gran magnitud y a largo plazo.

El escenario actual presenta serias dificultades y retos, desde los

absurdos y poco atractivos mecanismos para la contratación del personal

hasta la fuerte competencia que deberá encarar con zonas similares

existentes en Panamá, Jamaica y otros países del Caribe y Centroamérica.

Todos con muchos años de experiencia, probada eficiencia operativa y

precios competitivos, además de tener mejores condiciones para

desarrollar el comercio con el principal mercado de la región: Estados

Unidos.

El proyecto del Mariel nace limitado por las medidas que se derivan del

embargo, como la prohibición de entrar a aguas territoriales Estados

Unidos a buques que hayan atracado en Cuba en los últimos seis meses. A

la vez, el desarrollo de la zona requiere de cuantiosos capitales para

su desarrollo, lo que se traduce en una presencia de larga estancia en

la isla por parte de los inversores, que quedarían también atados a las

regulaciones del embargo. Los factores de riesgo no permiten mucho

entusiasmo respecto a inversiones de largo alcance en la primera etapa

el proyecto.

La cruzada antiembargo

Mientras tanto, la nueva ley de inversiones está precedida por un fuerte

lobismo antiembargo, dentro y fuera de Cuba.

Desde hace meses, el gobierno cubano ha articulado varias acciones, con

un menú diverso sobre la mesa. En esa lista de tentaciones para

inversionistas indecisos se inscribe de intento de negociar con las

Grandes Ligas la contratación de peloteros cubanos; el encuentro del

jefe de la Sección de Intereses Cuba en Washington, José Ramón Cabañas,

con empresarios en Tampa; y el reciclaje de las declaraciones del

acaudalado empresario Alfonso Fanjul sobre sus deseos de invertir en la

isla "cuando las leyes lo permitan". El trabajo de la propaganda oficial

se complementa con inducciones hacia la prensa estadounidense, y el

complemento siempre diligente de ciertos sitios y espacios

"alternativos" de Miami.

Por cierto, las polémicas declaraciones de Alfy Fanjul levantaron

ronchas en el exilio más conservador, pero su efecto movilizador estaba

puesto en otros blancos. No hay que olvidar la reacción de políticos

como el ex gobernador de Florida, Charlie Crist, quien casi al unísono

pidió públicamente el fin del embargo a la isla. Una posición en las

antípodas a la manifestada durante su campaña al Senado federal, cuando

apoyaba incondicionalmente el embargo. ¿Será que estas inesperadas

posturas muestran la punta de un iceberg oculto? ¿O se trata de movidas

circunstanciales que se repiten cada cierto tiempo en torno a la

política estadounidense?

Obviamente salta a la vista que el gran dilema que tendrá que resolver

la nueva ley de inversiones será el mismo de las legislaciones y

normativas implementadas por Cuba desde 1995: la rigidez legal y el

ambiente poco confiable para arriesgar el capital.

Una oportunidad única

La nueva legislación tiene que garantizar la propiedad de la tierra,

dejar escrito que bajo ninguna circunstancia se van a aplicar medidas

nacionalizadoras al estilo de los años 60 y asegurar una repatriación

del capital sin obstáculos.

Asimismo, deberá permitir la libre contratación del personal cubano sin

la intermediación de las empresas del Estado y asegurar que los

trabajadores contratados puedan percibir un salario verdadero, con la

libertad sufuciente para que los empleadores seleccionen al personal a

su antojo.

Pero esencialmente debe introducir novedosas enmiendas para atraer

capital de exiliados cubanos, permitiendo que puedan invertir sin trabas

de ningún tipo. De Igual manera debe contemplar iguales oportunidades

para los cubanos residentes en la isla, con la opción de que puedan

tener sus propias empresas y tengan acceso al mundo exterior para buscar

créditos en favor del desarrollo de sus propios negocios.

Un aspecto fundamental de la legislación debe contemplar la repatriación

del capital sin impuestos hasta alcanzar el valor perdido, como

compensación económica a todos aquellos exiliados interesados en

invertir en el país y a quienes se les confiscaron sus propiedades en

los primeros años de la revolución.

En el mundo moderno las inversiones las hacen las empresas, no los

gobiernos. Cuba tiene una gran necesidad de inversión de capital en

todas las ramas de su economía para poder sobrevivir como nación y

acariciar una esperanza de desarrollo futuro. Seguir apostando a la

ayuda de la moribunda economía venezolana es un camino errado como lo

fue depender de la Unión Soviética en tiempos pasados. Convertir esas

grandes necesidades de la economía cubana en atractivas y viables

oportunidades para inversiones, dependerá en gran medida de la esperada

Ley para la Inversión Extranjera del 2014.

No hay mucho tiempo para esperar y la oportunidad es única. Raúl Castro

y sus acólitos lo saben.

*Economista cubano. Ex jefe de planeación estratégica de mercadotecnia

en la corporación CIMEX y autor de los libros Cuba: ¿tránsito silencioso

al capitalismo? y Marketing without Advertising, Brand Preference and

Consumer Choice in Cuba. Es presidente de Havana Consulting Group, en Miami.

Source: Cuba: De la ley de inversiones y otras urgencias de Raúl Castro

| Café Fuerte –

http://cafefuerte.com/cuba/12672-cuba-de-la-ley-de-inversiones-y-otras-urgencias-de-raul-castro/

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