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Andar La Habana…y aguantar las ganas

Andar La Habana…y aguantar las ganas

La capital cubana, calurosa la mayor parte del año, obliga al caminante

a beber abundantes líquidos. El problema estriba en dónde evacuar luego

lo bebido.

Rolando Cartaya

noviembre 21, 2013

En la escuela secundaria nos enseñaron el ciclo hidrológico o ciclo del

agua, básicamente, evaporación, condensación y precipitación.

Considere ahora el ciclo del agua en el cuerpo humano: las normas más

recientes de salud recomiendan beber ocho vasos de agua de ocho onzas

cada uno al día. El agua, nos enseñaron, es vital para regular la

temperatura del cuerpo, transportar los nutrientes, convertirlos en

energía, proteger los órganos internos, etc.

En una ciudad sofocante y soleada como la capital cubana, para caminar y

mantenerse fresco y sin deshidratarse es preciso beber abundantes

líquidos. No de fuentes o grifos públicos, que La Habana no es Roma:

el agua corriente las 24 horas es sólo para las instalaciones turísticas

y los repartos de los patricios. Y aun si la hubiera, está el peligro

del cólera y otras EDANI (la abreviatura es mía y se basa en las

"enfermedades diarreicas agudas no identificadas" por el Granma y sus

ecos) que a cada rato asoman en Regla, La Lisa y otros municipios

plebeyos de la capital.

Pero ahora, con el poder adquisitivo de los cubanos repuntando, más las

iniciativas de los microempresarios privados, al menos hay opciones:

desde refresco instantáneo preparado por los cuentapropistas con

sobrecitos de Kool Aid llevados por parientes del norte, hasta comprar

en un establecimiento estatal una botella de agua mineral por 45

centavos de CUC (unos 12 pesos, moneda nacional).

El problema es que la necesidad fisiológica de beber, una vez cubierta,

lleva inexorablemente a otra necesidad fisiológica. La fase final del

ciclo del agua en el cuerpo humano es evacuar los detritos, y aquí es

donde, por lo menos en La Habana, aparece un"paraguas" que traba el ciclo.

ALGO "NATURAL"

En su reportaje "El hábito de orinar en las calles de La Habana",

publicado por Cubanet, el periodista independiente Augusto Cesar San

Martin recuerda que el pasado 7 de julio, durante una tirada en la

Asamblea Nacional contra la creciente crisis de valores y costumbres en

Cuba, Raúl Castro se quejó de que "se tolera como algo natural… hacer

necesidades fisiológicas en calles y parques".

Si vamos a los hechos, Castro no estaba mintiendo: San Martín señala que

encontrar personas orinando en las calles de La Habana a plena luz del

día, es algo común. "Los hombres, de frente a la pared o detrás de un

depósito de basura. Las mujeres, agazapadas entre las columnas de la

ciudad de los portales".

El autor apunta que, si bien las causas de la indisciplina social son

múltiples, la raíz en este caso es de infraestructura: la carencia de

baños públicos. Según el colaborador de Cubanet, si el castrismo heredó

del capitalismo alrededor de 300 baños públicos en la capital, en la

actualidad existen sólo 21, de ellos cinco cerrados en los municipios

Regla, Marianao, Habana del Este y Centro Habana.

"Cuentan con dos Plaza, Centro Habana, San Miguel del Padrón y la Lisa.

Con uno, Habana Vieja, Playa, Guanabacoa, Cerro, Boyeros, Cotorro y

Habana del Este", agrega. La Habana, sin contar con su población

flotante, tiene unos 2 millones 200 mil habitantes.

Otro periodista independiente, el director del semanario Primavera

Digital Juan González Febles, dice que las alternativas ante los

apremios de la vejiga, a menos que se esté a un tiro de piedra de los

contados baños públicos de la ciudad, son tres: resistir, buscar un

espacio poco visible o, si uno anda bien vestido, tratar de usar el

servicio sanitario de algún hotel o restaurante en divisas. Lo de la

indumentaria, según el comunicador, es una condición para convencer al

portero de que le deje pasar.

CONSUMIR PARA EVACUAR

"Bueno, pero ¿y las tiendas, los comercios, los cines?", se preguntarán

lectores acostumbrados a parar en la próxima farmacia Walgreens u otro

establecimiento comercial en caso de apuro. Y es que en Estados Unidos

y otros países los requisitos para abrir un negocio incluyen que el

local tenga servicios sanitarios para hombres y mujeres, y la mayoría de

las ordenanzas de ciudades y municipios consideran ilegal el negar

acceso al baño a clientes o visitantes.

En La Habana — dijo por vía telefónica Augusto César San Martín a

martinoticias.com– las tiendas, salvo contadas excepciones, no tienen

baños públicos, o si los tienen están cerrados o limitados para el uso

de los trabajadores. Esto incluye a las más grandes, como La Epoca o el

antiguo Ten Cents de Galiano.

En el caso de los restaurantes en divisas, que sí tienen baños, para

acceder es necesario estar consumiendo algo, asegura el reportero. Lo

mismo en los Cupet, la cadena de gasolineras estatales de la isla que

suelen tener una tienda de alimentos y misceláneas.

Algunos de los nuevos centros comerciales construidos por el gobierno,

como el de Carlos III, sí tienen baños públicos, aunque hay que pagar

entre uno y dos pesos para pasar, aclara el periodista.

GESTIÓN PRIVADA

A principios de noviembre el gobierno autorizó entre una veintena de

nuevas categorías de trabajo privado la de encargado de baños públicos.

La resolución 512/2013 firmada por el ministro de Economía y

Planificación, Adel Yzquierdo, establece incluso la tabla de precios,

divide a la 'industria' de los baños públicos en cinco categorías según

sus ingresos y obliga a la firma de contratos de dos páginas entre el

nuevo arrendatario del negocio y el estado.

San Martín entrevistó a Leonel Moré Álvarez, uno de los dos encargados

del baño público de San Rafael, uno de los únicos dos que funcionan en

la populosa Centro Habana. El otro está ubicado a por lo menos dos

kilómetros, en el parque ¨El Curita de Galiano y Belascoaín.

Según documentos oficiales el baño de San Rafael está clasificado en la

categoría "muy alta¨, por lo que los cuentapropistas deben abonar 600

pesos mensuales a la Oficina Nacional Tributaria (ONAT), 90 a la

seguridad social y 100 a la Empresa de Servicios Comunales.

Según el reportaje de Cubanet los encargados también han clasificado y

tarifado sus servicios: "El pipi, un peso; otra necesidad, cinco",

informa un cartel en la entrada de los baños utilizados diariamente por

más de 800 personas. La tarifa tiene su razón: como no hay agua

corriente les corresponde a ellos descargar la taza, a cubos de agua

sacada de una cisterna cercana o recogida cuando llueve, precisó San

Martín a martinoticias.

En el de El Curita reparaciones realizadas por un proyecto hidráulico

afectaron las tuberías y el baño tuvo que cerrar, hasta que los

encargados empezaron a comprar el agua para mantenerlo abierto.

Como en otros campos, la gestión privada promete mejorar la situación.

Algunos emprendedores han optado por saltarse a la torera el papeleo,

los tributos y la tramitación del local y se las han ingeniado para

improvisar retretes móviles piratas sobre carretas y camiones.

EN EL LUGAR PRECISO

Aun así, estar en el lugar preciso en el momento preciso, o sea, cerca

de uno de los pocos y dispersos baños públicos de la ciudad cuando la

necesidad aprieta, puede ser una especie de angustiosa lotería.

Infractores entrevistados por el reportero independiente alegaron que,

ante la ausencia de servicios sanitarios públicos, hacer pis en la calle

es "la expresión desesperada de una necesidad fisiológica".

Si algo puede consolar a los cubanos es que en ciertas zonas los

turistas extranjeros comparten su misma suerte. Una funcionaria de

servicios comunales le dijo a San Martín que en la turística Habana

Vieja reconstruida por Eusebio Leal y su compañía Habaguanex la

situación es tan crítica como en la superpoblada Centro Habana, pues

sólo existe un baño público en la zona.

Una buena manera de que los turistas, como ha pedido el Centro para la

Apertura y el Desarrollo de América Latina, CADAL, empiecen a conocer,

en carne propia, a la Cuba profunda.

Source: "Andar La Habana…y aguantar las ganas" –

http://www.martinoticias.com/content/andar-la-habana-y-aguantar-las-ganas/29509.html#%C2%A0%7C%C2%A0=all&page=all

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