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Alexis – de vagabundo a pequeño empresario

Alexis: de vagabundo a pequeño empresario

Jueves, Octubre 31, 2013 | Por Reinaldo Emilio Cosano Alén

LA HABANA, Cuba, octubre, www.cubanet.org – Frente a mí Alexis Navarro,

de treinta años. Expone sus mercancías en "su" espacio de la galería de

portales de Carlos III, una de las avenidas más transitadas de La

Habana. Allí ejerce el comercio independiente, ilegal pero medio tolerado.

Larga hilera de vendedores en improvisadas áreas comerciales que el

pueblo nombra irónicamente zonas francas porque no tributan al fisco.

Hay otras próximas a la estación del ferrocarril y algunas más

desparramadas por la capital.

Alexis cuenta que tenía dieciséis años cuando su mamá emigró. No conoció

al padre. Matrimonio disfuncional. Abandonó la escuela de oficios,

vagabundeaba, se aficionó a discotecas y alcohol, cometió hurtos y

cumplió prisión, enfermó de sida. Siempre vagar sin rumbo, pero hace

alrededor de un año su vida cambió, despabilada por los aires del

trabajo particular.

-Empecé a recoger cosas y a vender, como otros. No me quejo, da para el

diario. Malo es cuando la policía nos desaloja porque no estamos

registrados ni pagamos impuestos. Dicen que afeamos la ciudad.

Respondemos que en todas partes hay gente pobre, que no tenemos dinero

para pagar licencia y comprar mercancías, que no hacemos mal a nadie,

que resolvemos problemas a la población, pero no entienden. Exigen que

desalojemos los portales. Amontonamos los bultos y vamos para otros

portales hasta que se "enfríe" el que abandonamos. Pero no quiero ser

injusto, los policías no son tan malos, no nos cogen presos, ni ponen

multa, hasta pienso que sienten lástima por nosotros, pero reciben

órdenes, ¿qué pueden hacer? Tampoco tenemos sobre nosotros a esos

inspectores corruptos para que nos roben.

Alexis no se equivoca: ellos prestan útil servicio comercial. Venden a

precios de ganga ropas usadas o muy usadas pero limpias (algunas sin

tanta pulcritud), calzado, carteras de mano, portafolios, sartén,

jarros, vasos, libros, juegos de carta, de dominó, cargadores de

teléfono móvil y teléfonos de mesa de la era soviética, funcionan. Hay

quienes encuentran el vaso de vidrio para su licuadora, o la resistencia

eléctrica para la olla arrocera que no funciona, tal vez la pieza que no

hay en talleres para su televisor antiguo roto y lamparitas de noche,

tomacorrientes, conexiones hidráulicas, un sinfín de artículos, casi

rarezas.

¡Y son los mejores comerciantes del mundo! Saben ponderar las cualidades

de su mercancía y evitar que el cliente se vaya sin comprar. Basta que

su cara muestre disgusto por el precio, rebajará de inmediato, sin

siquiera regateo del cliente.

-¿Dónde obtenemos las mercancías? En todas partes. Zapatos abandonados

en puertas de casas como es costumbre antigua, en latones de basura,

vertederos. Encontramos mejores artículos en el Vedado, Miramar, Alta

Habana, barrios de gente rica. Compran artículos nuevos en las shopping

y botan los viejos. Yo recogí en Miramar un televisor en colores botado,

pensé que tendría que pagar por el arreglo para poder venderlo, pero

imagínese qué sorpresa cuando lo conecté a la electricidad: ¡funcionó!

Me puse las botas. Lo vendí y obtuve el ciento por ciento de ganancia".

Alexis toma postura altanera de patrón y declara enfático en la entrevista:

-¡Qué va! Yo apenas recojo mercancías. De un tiempo acá están los

Comisionistas. Ellos "bucean" (escarban) en los contenedores de basura,

rescatan artículos que pueden venderse, los proponen, nos arreglamos en

los precios y así no tengo que abandonar mi puesto de trabajo.

Perece magia la rapidez con que colocan las baratijas sobre el piso y la

exactitud en centímetros del territorio que ocupa cada vendedor. Jamás

hay conflicto por espacio entre comerciantes.

Hombres y mujeres, jóvenes o ancianos, enfermos o sanos, alcohólicos,

dementes o cuerdos, jubilados, sin techo. Socialmente excluidos, los

menos favorecidos por la fortuna, clasificados por la teoría marxista

como lumpen proletariado, escalón por debajo del proletariado, escoria

social.

Paradójicamente, sin oportunidades para ellos, la restringida apertura

al trabajo por cuenta propia insufla vida y categoría a estos

desheredados de la fortuna que el gobierno no logra extirpar.

Personas serias en sus negocios, sonrientes, amables, inspirados en

aquella libre empresa de antaño que el régimen erradicó hace medio

siglo, que los jóvenes de hoy quieren conocer. Caricatura de comercio,

ciertamente, pero real y apabullante.

cosanoalen@yahoo.com

Source: "Alexis: de vagabundo a pequeño empresario | Cubanet" –

http://www.cubanet.org/?p=52167

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