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Ni carne ni pescado

Cocina

Ni carne ni pescado
Rebeca Monzó
La Habana 05-12-2011 – 10:03 am.

Un chino de China y una cubana con una hornilla eléctrica conducen los
programas culinarios de la televisión. ¿Quién rescatará los platos
nacionales?

El chef chino de 'Siente el sabor'.

Cocina al Minuto fue ese famoso programa de la televisión nacional que
en los años 50 acaparó la atención de una gran parte de la teleaudiencia.

Innumerables platos de la cocina criolla e internacional se hicieron en
extremo populares, confeccionados ante las cámaras del Canal 4 de la
televisión todas las tardes por su artífice, Nitza Villapol, y su
inseparable ayudante Margot. También existía su contrapartida, Ana
Dolores Gómez, en la CMQ, todas las mañanas. Ambas eran reconocidas
autoridades en el arte culinario.

A mediados de los años 50, Villapol lanza al mercado su libro Cocina al
minuto, volumen de 356 páginas, donde 19 de ellas estaban dedicadas a
recetas de platos con carne de res, y 22 a pescados y mariscos. Pronto
este volumen se convertiría en "el libro de cabecera" de las amas de
casa cubanas y, más tarde, tras los drásticos cambios sufridos en el
país y el paso del tiempo, fue convirtiéndose en "la Biblia culinaria"
de la diáspora.

Después de un prolongado silencio, motivado por la gran ausencia de
alimentos, productos agrícolas e importaciones de especias y
condimentos, comenzaron a aparecer en los estanquillos revistas
soviéticas, algunas de las cuales insertaban en sus páginas recetas,
aunque estas no tenían nada que ver con nuestros hábitos alimentarios ni
de consumo. Aún así, las mismas eran recortadas y coleccionadas por
algunas mujeres "soñadoras".

En los años noventa, con la apertura de los agromercados y la
autorización de las paladares, comenzaron tímidamente a reaparecer
algunos platos que ya se daban por desaparecidos de la mesa cubana.

Sin embargo, no es hasta la primera década del presente siglo que
comienzan a resurgir en la pantalla chica algunos programas culinarios,
encontrándose entre los más difundidos Siente el sabor, presentado por
un chef chino, teniendo como escenario un set totalmente aséptico y
frío, como un quirófano, correspondiéndose más bien a una escenografía
de los años cuarenta.

Este chef confecciona platos de distintas regiones de China, empleando
algunos ingredientes imposibles de adquirir en nuestro país, ni siquiera
en moneda dura, como por ejemplo el pato, la carne de res (de venta solo
en escasos establecimientos y a precios exageradamente elevados: 6.00
CUC el kilogramo de carne de res de segunda (falda), equivalente al 50%
del salario mínimo en nuestro país), brotes de bambú, jengibre y aceite
de sésamo, por solo citar algunos.

En ese mismo programa, después del chef presentar el plato fuerte del
día, aparece en otro escenario, igualmente anodino y sin atractivos, una
chinita en extremo delgaducha, haciendo sopitas de arroz, descoloridas y
carentes de ingredientes, a las cuales siempre les agrega una cucharada
de azúcar. Ella se esfuerza, hablando en un pésimo español y con un
ritmo tan lento que bien podría sustituir a la famosa Calabacita del
dibujo animado que invita a los niños a ir a la cama y marca el cierre
de la programación infantil.

Siente el sabor tiene una contrapartida cubana, el programa Con sabor,
que goza de bastante popularidad, donde una señora confecciona platos
muy sencillos y a la vez más factibles de realizarse, debido a los
famosos sustitutos de los ingredientes originales, empleados por la autora.

El set es en extremo pequeño y sencillo, siendo llamativa la utilización
de una rudimentaria hornilla eléctrica donde se cuecen los alimentos.

En casi ninguna presentación los protagonistas son la carne de res o el
pescado. Cuando este último aparece, lo hace en forma de jurel, que ni
siquiera se captura en nuestros mares, pero que se distribuye a la
población a través de la tristemente famosa y decadente Libreta de
Abastecimiento. Aún así, Con sabor resulta más ameno que su
contrapartida china.

Sorpresivamente, el pasado domingo 13 de noviembre, el programa asiático
cambió de nombre, y ahora se llama Arte culinario chino, sufriendo una
drástica transformación, siendo ahora más ameno y moderno. El chef se
desplaza por las regiones típicas originarias del plato a presentar, el
escenario se ha modernizado un tanto, y hasta hacen un corte donde se
muestra cómo confeccionar alguna artesanía, utilizando productos típicos
de la zona: caracolas, semillas, fibras, etcétera. También se hace notar
la ausencia de la chinita que hacía las sopas.

En fin, que ese componente tan importante de nuestra identidad nacional
que es la gastronomía, también se halla en peligro de extinción. Pienso
que en un futuro ya muy cercano, tendremos que acudir a los chefs de los
restaurantes de comida cubana en el exterior, sobre todo en Miami, para
poder rescatar platos tan insignes de nuestra cubanía como fueron en su
momento el boliche de res mechado, el pargo asado, el famoso arroz con
pollo (con pimientos morrones y guisantes), los escabeches, el arroz con
leche y hasta un simple ajiaco, plato donde era posible reconocer cada
uno de sus componentes, devenido hoy en una diluida caldosa "cederista".

http://www.ddcuba.com/cultura/8420-ni-carne-ni-pescado

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