Cuba Derechos Humanos

UN BUEN GESTO

UN BUEN GESTO
12-08-2011.
Martha Beatriz Roque Cabello
Ex Prisionera de Conciencia de la Causa de los 75

(www.miscelaneasdecuba.net).- El pasado 1ro. de agosto durante el
Séptimo Período de Sesiones Ordinario de la VII Legislatura de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro –en el discurso de
clausura- hizo referencia a la necesidad de reducir prohibiciones y
regulaciones y modificar decisiones que perduraron innecesariamente. Y
dijo textualmente: "…aprovecho la oportunidad para informar a los
diputado y a los ciudadanos que nos encontramos trabajando para
instrumentar la actualización de la política migratoria vigente"…

Esta "voluntad" de transformar las posibilidades de entrada y salida del
país, ha creado una gran expectativa en la nación cubana. Hay que
resaltar que en sus palabras, Raúl Castro se refirió a la condición de
emigrantes económicos de la mayoría de los que se marchan, explicando
que las aspiraciones de mejorar el nivel de vida constituyen la
principal motivación para los movimientos migratorios en general; pero
no obstante siempre hizo mención a la Ley de Ajuste Cubano, que "ha
provocado numerosas muertes de inocentes", con lo que aspira a quitar
toda responsabilidad al actual régimen por los que se expatrían en
medios navales rudimentarios.

Ahora bien, lo que hace pensar que las soluciones serán de "aguas
tibias" es el hecho de que se plantee que para la flexibilización de la
política migratoria se tendrá en cuenta el derecho del Estado
revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos
del gobierno norteamericano y sus aliados; así como las que llamó
"contramedidas razonables" para preservar el capital humano, creado por
la Revolución, frente al robo de talentos.

De esta explicación se puede desprender que al menos ya hay dos
restricciones sugeridas: la primera sería para la disidencia interna y
los miembros del exilio que han trabajado para la instauración de la
democracia en Cuba; y la segunda para los graduados universitarios de
carreras sensibles para la dictadura, como por ejemplo: medicina,
informática, relaciones internacionales, etc.

Quizás entonces sueña, el que piense verse en el aeropuerto
internacional José Martí, o en cualquier otro de la isla, viajando hacia
otro país, sin tener que presentar una "tarjeta blanca" como permiso de
salida y pagar 150 cuc (peso cubano convertible) por esta especie de
carta de libertad de los esclavos; o habiendo dejado atrás, en manos del
gobierno, todos los bienes que pudo acumular durante su existencia,
incluyendo su cuenta bancaria.

En el supuesto caso de que este propósito se hiciera realidad, y que
todo saliera "a pedir de boca", quedaría el estigma de un incalculable
número de presos –en cárceles cubanas- por los delitos de entrada y
salida ilegal del territorio nacional, previstos en los artículos 246,
247 y 248 del Código Penal; sancionados éstos que en muchos casos han
sido víctimas de las restricciones migratorias y que algunos de ellos
cumplen largas condenas, por ser reincidentes y multirreincidentes.

La inmensa mayoría del pueblo cubano vería con mucho agrado que se les
ofreciera a estos reclusos una amnistía, para que pudieran recobrar sus
vidas –junto a su familia- y aprovechar el momento en que se permita
salir "sin prohibiciones" del país y hacer realidad lo que les quedó
tronchado.

Si se recogieran firmas para avalar esta demanda, muchos ciudadanos
estarían dispuestos a darlas. Si se hiciera un plebiscito con la
pregunta ¿Daría usted amnistía a los sancionados por delitos
migratorios? La respuesta sin lugar a dudas sería: SI.

La supresión de estas condenas se podría entonces considerar un buen
gesto por parte de los que detentan el poder y un paso en el camino del
"cambio". Y es que hasta el momento no se vislumbra la senda por donde
se va a transitar para resolver los innumerables problemas por los que
atraviesa la nación cubana.

Para un poco que calmar la tensa situación en la que vive el ciudadano
promedio, desposeído del cumplimiento de hasta la propia Constitución
Socialista, ya que las acciones de las personas y de la sociedad no
están apegadas a la juridicidad y mucho menos al respeto de la dignidad
plena del hombre; deben plantearse soluciones de inmediato, y esto lo
sabe muy bien el gobierno, que trata de salir en estos momentos
–demasiado tarde- en defensa de la ética y el respeto a la legalidad,
con la idea de todo un proceso de institucionalización; pero hasta
ahora, son todas palabras.

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=33262

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