Cuba Derechos Humanos

Raúl Castro, cinco años despues (II)

Raúl Castro

Raúl Castro, cinco años despues (II)

Segunda y final de un artículo en dos partes, en que el autor analiza
los logros y deficiencias que han caracterizado el mandato del actual
jefe de Estado cubano

Oscar Espinosa Chepe, La Habana | 11/08/2011

La realidad cubana es compleja y contradictoria. No puede ser de otra
forma para un país que ha permanecido bajo la férula del totalitarismo
durante 52 años, con un tejido social metódicamente destruido y un
ejército de funcionarios y burócratas listos para defender sus intereses
y privilegios ante cualquier cambio por temor a perderlos. Como esbozó
el Presidente en el discurso a la pasada Asamblea Nacional, oponen todo
tipo de obstáculos a las transformaciones, aprovechándose para ello de
la mentalidad, hábitos y prejuicios fomentados durante tanto tiempo. Un
panorama aún más complicado, pues en el heterogéneo sector reformista
están presentes vacilaciones ante el temor que la dinámica de los
cambios se vaya fuera de control y puedan perder el poder como sucedió
en el este de Europa.

Los resultados de las vacilaciones están a la vista. La cuestión no es
hacer reformas, sino las transformaciones requeridas, sin los prejuicios
contra la propiedad privada, el mercado y el mantenimiento de la camisa
de fuerza del fracasado sistema de planificación centralizada. Resulta
imposible, como se pretende, actualizar un modelo económico, político y
social que obstruye el desarrollo de las fuerzas productivas. Las
reformas realizadas hasta el momento han fracasado precisamente por sus
concepciones limitadas y cargadas de prohibiciones y cortapisas.

Ante la realidad del fracaso de un cuentapropismo de subsistencia, que
ha obligado a extender a cinco años el necesario programa de
reorganización laboral, y un sistema de entrega de tierras en usufructo
que con tres años de implantación no ha impulsado la producción
agropecuaria, se implementan nuevas medidas flexibilizadoras, que
podrían traer algunos beneficios, pero mantienen sus características de
insuficiencia y una visión aún no integral de la economía.

Rebajar los precios de los artículos y ofrecer créditos en moneda
nacional a los campesinos no resuelve los problemas de una agricultura
atrasada e improductiva. Medidas de mayor alcance como la posible
ampliación de las entregas de tierras en usufructo a 5 caballerías (67,1
hectáreas), hacer indefinido el período de concesión de la tierra y
permitir la construcción de viviendas en ellas, deben acompañarse de la
solución de los problemas de la comercialización de los productos
agropecuarios y la disolución del monopolio estatal del Acopior, así
como terminar la dependencia obligatoria de los productores a las
Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) que, se conoce bien, están
supeditadas a la oficialista Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños (ANAP). Si grupos de campesinos desean organizarse en
cooperativas independientes, como han manifestado algunos, o mantenerse
como productores independientes, debe permitirse. Por supuesto si
determinadas personas consideran conveniente permanecer en las actuales
CCS y mantener sus vínculos con la ANAP también deberían tener ese
derecho. No obstante, resulta antidemocrático e injusto el Artículo 2
del Decreto No. 282 del Reglamento para la Implementación de la Entrega
de Tierras Ociosas en Usufructo, que obliga a obtener un aval de las CCS
para solicitar tierras y pertenecer a estas organizaciones donde estén
ubicadas cuando reciba las tierras.

En el caso del trabajo por cuenta propia, las medidas flexibilizadoras
han sido todavía más insuficientes. Reanudar la venta de útiles para la
actividad de cuentapropia en tiendas minoristas, tales como freidoras,
parrillas y planchas de grillar, cafeteras o sartenes eléctricos, tanto
a un cuentapropista como a cualquier ciudadano común, no es una
solución. Mucho menos lo es la rebaja de los precios de los productos en
envases mayores utilizados por los cuentapropistas, vendidos en tiendas
minoristas. Realmente más alcance parece que tendrá la posible anulación
del impuesto a la utilización de fuerza de trabajo hasta 5 personas.
Pero al parecer se mantendrán los altísimos impuestos cuando sea mayor
la cantidad de empleados, con contribuciones progresivas que podrían
hasta llegar a ser superiores a los salarios pagados. Esto indica el
mantenimiento de la concepción de solo permitir negocios bonsái, de
bloqueo a la posible aparición de pequeñas y medianas empresas (PYMES),
por lo cual la actividad continuaría siendo de poca relevancia para el
desarrollo del país.

En el terreno político, también afloran las contradicciones y la
inconsecuencia. Mientras el presidente Raúl Castro el 1 de agosto señaló
la voluntad gubernamental de actualizar la política migratoria vigente,
dirigiéndose fundamentalmente a la comunidad cubana en el exterior
—principalmente en Estados Unidos—, y expresó que "casi todos preservan
su amor por la familia y la patria que los vio nacer y manifiestan de
diferente forma su solidaridad hacia sus compatriotas", solo 4 días
después el Tribunal Supremo Popular ratificó la injusta sentencia contra
el ciudadano norteamericano Alan Gross, por supuestamente introducir en
Cuba medios de info-comunicaciones, al parecer entregados a grupos
judíos. Enfermo y con serios problemas familiares, ya ha cumplido 21
meses de reclusión.

Esta acción servirá de inestimable regalo para quienes en Estados Unidos
laboran intensamente por eliminar las medidas adoptadas por el
Presidente Obama para propiciar el acercamiento de las familias cubanas
y la asistencia humanitaria a través de las remesas para una población
urgentemente necesitada de ayuda. Si triunfaran esos propósitos no solo
se volverían a dificultar los contactos entre ambos lados del Estrecho
de la Florida, sino que también sería un golpe muy fuerte a la
incipiente iniciativa privada en Cuba muy dependiente de esas remesas,
como demuestra un reciente estudio realizado por Manuel Orosco, del
Inter-American Dialogue, y Katherine Hasing, de City University of New
York, quienes recientemente visitaron el país. La muestra realizada por
ellos indica que como base de los recursos disponibles para iniciar un
negocio, el 62,0 % de los consultados señalan las finanzas de amigos y
familiares en el exterior.

Las palabras del Presidente, aunque positivas al reconocer el valor de
los cubanos residentes en el extranjero y representar un paso para el
inicio de futuras conversaciones para su eventual participación en la
reconstrucción, una realización que necesitará algo más que palabras, se
contradicen nuevamente con los tozudos hechos, quizás impuestos por los
"duros" del régimen, siempre listos a bloquear cualquier acercamiento a
Estados Unidos, o por los viejos hábitos de negociar desde posiciones de
fuerza.

Emitir una valoración de los resultados de los 5 años de Raúl Castro en
el poder no es una tarea fácil, pero indudablemente existe una Cuba
distinta a la anterior al 31 de julio de 2006. Con todas sus
inconsecuencias, contradicciones y limitaciones se ha abierto un proceso
de reformas y será muy difícil que alguien pueda detenerlo. La
mentalidad del cubano ha cambiado sustancialmente hacia un consenso
masivo sobre la necesidad de transformaciones, lo que constituye
posiblemente lo más importante acaecido en esta etapa.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/raul-castro-cinco-anos-despues-ii-266802

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