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Ramilletes de suicidas

Ramilletes de suicidas
Thursday, August 18, 2011 | Por Odelín Alfonso Torna

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -En La Habana, desde hace
muchos años nadie espera que un ómnibus de transporte urbano pare en la
parada establecida; lo normal es que el chofer pare antes o después del
lugar señalado, donde generalmente lo espera una muchedumbre lista a
abalanzarse para subir al ómnibus "a como dé lugar". Ante esto, muchos
aspirantes a pasajeros también se apostan, ocultos, a la caza del
ómnibus, antes o después de la parada.

Hace unos días presencié lo que les narro a continuación. Un ómnibus P6,
que cubría la ruta Vedado-Calvario, paró a pocos metros de la parada
oficial, en la céntrica esquina de Belascoaín y Carlos III. El pugilato
para abordar el vehículo fue de tal magnitud, que, más que gente que
quería montar un ómnibus en un país civilizado, hombres y mujeres
parecían gladiadores luchando por sobrevivir en la arena de un coliseo
romano.

Con el ómnibus repleto y montones de gente aún luchando por subir, el
chófer decidió apagar el motor, mientras pedía a los pasajeros que
colgaban de las puertas que se apretujaran para entrar y poder
cerrarlas. "Yo no tengo apuro caballeros y no me voy desgraciar la vida
por llevar gente colgada de las puertas", dijo. No faltaron los
improperios contra el chofer.

El ómnibus, sin aire acondicionado, fabricado en Belarús y con menos de
tres años de uso, sobrepasaba con creces la carga de pasajeros que debía
acomodar. Calculo que no menos de 150 personas resoplaban apiñadas
dentro de él, víctimas del insoportable calor.

Finalmente, después de un largo rato y ante la obvia determinación del
conductor, algunos desistieron de montar al vehículo y los más decididos
lograron acotejarse como sardinas en lata para que pudieran cerrar las
puertas. El P6 arrancó con su carga de sudor y mal humor; hasta la
próxima parada en que seguramente se repetiría la escena.

Desde hace muchas décadas, casi desde que los comunistas decidieron
apropiarse del eficiente y económico sistema de transporte urbano que
tenía nuestra ciudad antes de 1959 -y de todo lo que había en el país-
los siempre escasos ómnibus habaneros han circulado con ramilletes de
suicidas colgando de sus puertas.

Como cualquier habanero, desde que tengo uso de razón he vivido en
múltiples ocasiones momentos como el narrado; sobre todo en períodos en
que ha arreciado la escasez de combustible o el descalabro del parque de
ómnibus de transporte público, como durante los peores años del
prolongado e inolvidable Periodo Especial.

Mientras el chófer del P6 se tomaba todo el tiempo del mundo en
Belascoaín y Carlos III, parlamentarios cubanos y funcionarios del
Ministerio de Transporte debatían, en el Palacio de Convenciones de La
Habana, nuevas estrategias para aliviar la crisis en la transportación
de pasajeros. Granma, el periódico oficial de los comunistas, dueños de
las guaguas y el país, publicó una reseña de lo acontecido en esa
reunión. Según el reporte de la periodista Mailyn Guerrero Ocaña, la
principal afectación del transporte urbano e interurbano, está en que
existe un "parque envejecido y una disposición técnica muy inestable".

Aquel ómnibus que se estacionó en Belascoaín y Carlos III, precisamente
pertenece a una de las terminales más críticas del país, la del Reparto
Eléctrico, municipio de Arroyo Naranjo. Hace solamente tres años el
Estado entregó a esta terminal 70 autobuses nuevos, entre articulados y
rígidos, fabricados en Rusia y Belarús.

De este lote de ómnibus, hoy presta servicio solamente el 70%. El
restante 30% ya permanece estacionado en el paradero, por falta de
piezas de repuesto para repararlos. Como resultado, la frecuencia de los
viajes disminuyó y los ómnibus que salían cada 6 minutos ahora lo hacen
cada 15.

Estamos ahora en el periodo de vacaciones de verano y el sistema de
transporte urbano de la capital mueve alrededor de 900 mil pasajeros
diarios, cifra que se prevé aumente a 1,2 millones cuando comience el
curso escolar, en septiembre.

Mientras, en el Palacio de las Convenciones, sentados en cómodas butacas
y en un agradable ambiente climatizado, nuestros parlamentarios
–llegados al lugar en sus autos- discuten la endémica crisis del
transporte, los habaneros, colgando como ramilletes de de las puertas de
las guaguas, seguiremos esperando.

Septiembre viene con mucho calor, más pasajeros y menos guaguas.

odelinalfonso@yahoo.com

http://www.cubanet.org/articulos/ramilletes-de-suicidas/

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