Cuba Derechos Humanos

Los intercambios culturales

Los intercambios culturales
Monday, August 15, 2011 | Por Vicente P. Escobal

MIAMI, Florida, agosto, www.cubanet.org -Las relaciones entre las
sociedades han tenido una gran utilidad no solo a nivel político o
económico sino, además, a nivel cultural. La cultura no es patrimonio
exclusivo de ninguna sociedad, etnia o ideología. Un intercambio entre
las culturas aumenta la capacidad de aprendizaje de los pueblos así como
la comprensión y aceptación de sus diferencias. Las culturas, cuando se
aíslan, se desvanecen y solo quedan de ellas, si acaso, fragmentos y
anécdotas. La globalización de la economía trae aparejada la
globalización de la cultura.

Desde la antigüedad el ser humano experimentó la necesidad de
interrelacionarse con sus semejantes. Primero a través del
intercambio de bienes de uso y consumo y con el paso de los siglos esa
elemental necesidad dio origen a los grandes intercambios científicos
y tecnológicos. Hay quienes afirman que la originalidad científica y
tecnológica es pura ficción pues en cada descubrimiento, cada innovación
o cada invento están presentes experiencias ajenas.

Las recientes iniciativas promovidas a ambos lados del Estrecho de la
Florida con el propósito de fomentar los intercambios culturales entre
Estados Unidos y Cuba plantean, desde mi punto de vista, una gran
contradicción. Los diseñadores de ese proyecto se basan en la necesidad
de acercar a ambos pueblos, obviamente distanciados por barreras
ideológicas y políticas. Desde esa perspectiva podría pensarse que los
emigrados cubanos renunciaron definitivamente a su cultura y adoptaron
otras formas de manifestación en su lenguaje, costumbres, prácticas,
códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión,
rituales, criterios de comportamiento y sistemas de creencias. Es decir,
dejaron de ser cubanos. Dejaron de venerar a la Virgen de la Caridad del
Cobre, de escuchar a Benny More, Celia Cruz, Olga Guillot o la Sonora
Matancera. Dejaron de deleitarse con su gastronomía y de conmoverse
cuando escuchan su himno nacional o emocionarse al distinguir entre
otras la bandera de la estrella solitaria. Su bandera.

Se nota una gran distancia conceptual, humana y espiritual entre quienes
fomentan esos intercambios.

El cubano íntegro y consecuente con su historia y sus costumbres
mantiene un arraigo inamovible con sus valores y no es necesario que
ningún "promotor" le lleve su cultura al ámbito del mercado, sujeta a
las leyes de la oferta y la demanda.

La idea de que los artistas e intelectuales residentes en Cuba – muchos
de ellos abiertamente admiradores de la dictadura e incluso firmantes de
fatídicos documentos de respaldo a los fusilamientos – conseguirían
un espacio en la conciencia del exilio cubano, resulta una imperdonable
infamia.

Hay una gran distancia entre un intercambio cultural honesto y aquel
donde predominan sórdidos intereses comerciales, económicos y
propagandísticos.

El exilio cubano no ha perdido su identidad nacional pues mantenemos
vivo nuestro sentimiento de pertenencia a la Patria añorada, unidos por
la historia y las tradiciones, y más recientemente por nuestros
fusilados, nuestros desaparecidos y nuestros encarcelados. Para nosotros
la Patria no es un ente extraño, lejano ni olvidado y no necesitamos que
nadie nos enseñe a acercarnos a ella ni a amarla. Nadie puede manipular
nuestros sentimientos. Los valores de la cultura están íntimamente
unidos a los valores de la libertad.

Si las autoridades estadounidenses sienten la necesidad de brindar a la
tiranía cubana un trato excepcional para defenderse del peligro de un
éxodo masivo, los cubanos del exilio tenemos la responsabilidad
histórica y moral de hacer prevalecer nuestra cultura y nuestros
valores y, sobre todas las cosas, tener bien claro que la autentica
integración entre los cubanos no dependen de un trovador, un poeta, un
humorista o un cineasta.

No podemos permitir que una elite cultural, divorciada del más mínimo
compromiso con su pueblo y amparada en cuestionables principios
constitucionales y jurídicos, pretenda imponernos sus dogmaticos argumentos.

La estrategia de los "promotores culturales" carece de una visión
integral del papel y del lugar que ocupa la cultura y de su conexión con
la libertad y la democracia.

http://www.cubanet.org/opiniones/los-intercambios-culturales/

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: