Cuba Derechos Humanos

Libertad para Alan Gross

Libertad para Alan Gross
Roland J. Behar

Phillip Peters, un analista e investigador del Instituto Lexington,
señaló al New York Times que la cuestión fundamental con relación al
juicio y condena de Gross era política y que el veredicto de
ratificación de la corte suprema cubana demostraba que el caso no era
para resolverse en corte sino por la vía diplomática. Tiene razón Peters
en las intenciones del gobierno cubano de tratar de resolverlo por esa
vía, puesto que la legalidad para ellos es irrelevante.

A pesar del criterio más generalizado, el canje por las avispas
atrapadas, las capturas de Faget, los Alvarez, Ana Belén Montes y, más
recientemente, de Kendall y Gwendolyn Myers no son la razón fundamental
del secuestro de Alan Gross.

Vayamos al origen. Desde hace años, el gobierno de Cuba montó un
operativo de inteligencia con el objetivo de desacreditar a las
organizaciones de exiliados que manejaban los programas de ayuda en
apoyo a la democracia en Cuba. Cabe indicar, por cierto, que se trata de
programas modestísimos en comparación con lo que los soviéticos hicieron
cuando, a través de Cuba, destinaron recursos ilimitados con el fin de
subvertir el orden y propagar la muerte y el dolor en Asia, África y
América Latina.

En el caso de estos programas de ayuda están dirigidos a dar
independencia económica a los opositores, debido a que son usualmente
expulsados de sus trabajos por parte del empleador único, el gobierno.
La realidad es que en este momento la oposición cubana,
independientemente de su corriente ideológica o afinidad con grupos de
exiliados, ha tomado como vía la lucha pacífica para cambiar el status
quo hacia un estado de derecho. El gobierno sólo emplea como respuesta
la violencia, mientras la oposición crece en número y presencia.

Para este operativo el gobierno cubano utilizó todos los medios a su
alcance. Comenzaron intrigando a través de sus agentes dentro de la
oposición interna con un discurso muy efectivo: "mientras ustedes se
juegan la vida, la libertad y el bienestar de su familia, hay gente en
Miami que se dan lujos con el dinero que a ustedes pertenece".

La reacción no se hizo esperar. Muy pronto, desde Cuba, se oyeron voces
acusadoras contra quienes hasta la víspera y por años habían sido su
apoyo material y moral. Luego, instigados por sus voceros y agentes en
Miami, comenzó el forcejeo entre los que acá no recibían fondos y los
que recibían. El escándalo llegó a Washington y desató investigaciones a
fondo. El corolario de la pesquisa fue unos bombones, tres estolas y dos
juegos de Nintendo para los hijos de unos presos mal comprados de
acuerdo a los guidelines. Se descubrió a un corrupto quien, sin
conocimiento de su superior, sobrefacturó en el envío de artículos. No
se encontraron más irregularidades meritorias de escarnio ni cárcel. Más
ruido que nueces.

A raíz de estos incidentes, la Cámara y el Senado congelaron los fondos
hasta que se aclarara el asunto y luego el gobierno americano y sus
agencias decidieron pasar el grueso del canal de ayuda de las
organizaciones exiliadas, a ordenados y displicentes subcontratistas
norteamericanos.

Con los fondos congelados, el régimen estaba de plácemes, pero al
comenzar a funcionar a través de instituciones, más difíciles de
penetrar que las organizaciones de exiliados cubanos, se dieron cuenta
que perdían incluso la posibilidad de recibir financiamiento para sus
propias organizaciones en Cuba y en el exilio. El gobierno cubano
comprende que tiene que parar ese flujo de cualquier modo y secuestran a
Alan Gross para evitar el arribo de gente, para ellos incontrolables y
desconocidas. El gobierno norteamericano lee mal, reacciona acorde y
suspende los planes. Entonces es que el gobierno de Cuba se envalentona
y comienza a pedir más.

Luego de la promesa del tirano mayor de la liberación de las avispas
para diciembre del 2010 se acentúa la campaña a nivel mundial y, sotto
voce, se insinúa el canje, pero Obama responde negativamente a la oferta.

Cuando Gross desembarcó en La Habana, la dictadura sabía quién era, para
quién trabajaba, qué traía, con quién iba a reunirse y cuáles eran sus
planes. Gross fue hacer a Cuba lo que durante toda su vida ha hecho
desde Kenia hasta Palestina: cooperar con la democracia. Su trabajo en
Cuba fue tratar de ayudar a gente pacífica en el acceso a internet.

Gross ya es conocido mundialmente. Las más importantes organizaciones
hebreas condenan la injusticia cometida contra este hombre y esto es
sólo el comienzo de una gran campaña internacional por su liberación.
Quiera Dios que liberen al hermano Alan Gross.

http://www.elnuevoherald.com/2011/08/12/1001893/roland-j-behar-libertad-para-alan.html

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