Cuba Derechos Humanos

Las nuevas familias

Las nuevas familias
Jueves, 18 de Agosto de 2011 11:47
Lucas Garve

Mantilla, La Habana, 18 de agosto de 2011, (PD) Uno de los fenómenos
sociales menos tratados públicamente en Cuba es el altde los cambios
estructurales en las familias. Está aceptado que los miembros en las
familias cubanas posean una relación piramidal con el padre, cabeza de
familia, en el desempeño del papel hegemónico. No obstante su aparente
vigencia, esta posición preponderante perdió realmente funcionalidad a
causa de la crisis económica de los años noventa.

Podría afirmar casi con certeza que la década de los noventa ha sido el
período en que la sociedad cubana cambió el derrotero trazado por los
dirigentes cubanos en el poder desde 1959.

La crisis macroeconómica conllevó a una reestructuración de la familia,
un reflejo de los cambios operados en la microeconomía familiar y como
resultado de la búsqueda de estrategias de supervivencias, cuyo carácter
emergente hizo estallar vínculos, relaciones y formas de dependencia.

El incremento del número de familias monoparentales aumentó
considerablemente en el mencionado período. Un único cabeza de familia,
mujer u hombre, padre o madre, a falta de uno de los dos componentes de
los núcleos familiares tradicionales, sustituyó a la estructura tradicional.

Conspiraron contra los matrimonios, la falta de espacio en las
viviendas, la carestía de la vida, la inestabilidad de las relaciones
interpersonales causada por estrategias personales emergentes de
supervivencia y la ausencia de una política gubernamental que
contribuyera a la consolidación de proyectos de vida en parejas.

Así se incrementaron los riesgos asumidos por quienes decidieron llevar
a cabo su unión matrimonial o consensual.

El papel del padre de familia tradicional se hizo añicos y surgió en el
panorama socio-familiar cubano, un padre menos autoritario, más
cooperativo, pero también con un menor peso compartido en las decisiones
dentro del cuadro familiar y en algunos casos casi nulo.

El Dr. Julio C. González Pagés, en su libro Macho, Varón, Masculino,
(Editorial de la Mujer, 2010, pág. 85) expone sobre este punto: "(…) en
nuestras culturas se ha perpetuado un arquetipo para ejercer la
paternidad basado en el autoritarismo, el proveer y controlar el
sustento económico, la determinación de la disciplina, la imposición de
los castigos, la ausencia de afectos, emociones y contactos físicos, el
desconocimiento o alejamiento de cuestiones referidas a la socialización
de los niños/niñas en las escuelas o círculos infantiles, así como la
vigilia extrema de la correcta conducta sexual que deben asumir los
hijos /hijas, principalmente los varones".

Las mujeres, quienes tienen el rol biológico reproductivo, están más
ligadas a sus hijos desde el nacimiento y, porque tradicionalmente a
ellas corresponde la responsabilidad de criarlos y educarlos. En caso de
divorcio, en nuestra sociedad, el derecho al cuidado de los hijos queda
legalmente depositado en ellas.

El número de nuevas familias mono parentales reconforma hoy día los
rasgos de muchas de las familias cubanas. Son generalmente encabezadas
por la madre y otras uniones recompuestas, a las que los conyugues
aportaron los hijos de uniones anteriores.

De aquí que el rol tradicional del padre de familia haya sufrido
menoscabo en cuanto a autoridad y efectividad y en consecuencia, "(…) ha
cambiado un poco el reflejo de las expectativas socio-culturales acerca
de lo que representa ser padre" (Op. Cit. pág. 83).

A pesar de que en los hospitales pediátricos, la presencia del padre
junto a sus hijos hospitalizados es más frecuente en estos tiempos; aún
el rol del padre en estos casos está más ligado al de prestar apoyo
logístico, para decirlo de alguna manera, porque es quien se queda al
cuidado del hogar, lleva y trae alimentos a la madre y, en estos casos,
vela por el resto de los niños, si es que tiene más de un hijo.

Vale examinar además, el hecho de integrar "misiones internacionalistas"
a otro país, evento que incide en las familias cubanas actualmente, y
sobre todo en aquellas cuyos cabezas de familia son profesionales.

"Mis hijas cambiaron tanto cuando me fui a cumplir misión que ahora casi
ni hablan conmigo, sino con los novios", me explicó una madre
profesional experimentada que pasó cuatro años en África en una misión
de carácter educativo.

Este puede ser el caso de miles de padres y madres que salen fuera del
país a trabajar por varios años y los hijos menores quedan al cuidado de
uno de los padres.

¿Se ha analizado esto en relación con la recomposición familiar y cuánto
tiene en correspondencia con la baja cifra de natalidad en la población?

Otro aspecto a subrayar en cuanto a la nueva familia cubana del siglo
XXI es cómo los cambios económicos planteados por el gobierno se
reflejarán en el seno de las familias. Se espera que medio millón de
trabajadores dejen de trabajar en el sector estatal y deberán estrenar
estrategias económicas de subsistencia muy diferentes a las que estaban
acostumbrados y emprender la búsqueda de soluciones emergentes.

El aspecto del envejecimiento poblacional producirá en un decenio un
aumento de mujeres y hombres en la tercera edad; con necesidades que
tendrán que ser atendidas por quienes formen las fuerzas productivas en
ese momento.

En consecuencia, es imprescindible un nuevo enfoque de las familias
cubanas a nivel de políticas de estado y en el plano familiar.

garvecu@yahoo.com

http://www.primaveradigital.org/primavera/sociedad/sociedad/2075-las-nuevas-familias

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Calendario
We run various sites in defense of human rights and need support to pay for new servers. Thank you.
Buscar en sitios: