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Las medidas en Cuba son superficiales"

"Las medidas en Cuba son superficiales"
Con Yoani Sánchez | La bloguera cubana analiza los primeros cinco años
de gobierno de Raúl Castro.
ERIKA LUTERS GAMBOA, EL MERCURIO/GDA

Yoani Sánchez no es periodista, ni política, ni ha adherido a ningún
movimiento disidente cubano. Es conocida por su blog y por Twitter,
herramientas con las que ha burlado la censura desde el corazón de la
isla. Sus columnas pueden ser críticas, irónicas, punzantes o mordaces
pero siempre reflejan la realidad de la sociedad cubana y eso la ha
hecho ser reconocida como una de las voces más respetadas de Cuba. No
tiene internet pero ha hecho de la web su principal medio de
comunicación. Partió en 2007 con Generación Y, el blog que la hizo
conocida en todo el mundo. Luego descubrió Twitter y lo convirtió en su
"altavoz" y en un verdadero "escudo protector" para la disidencia
cubana. Su próximo sueño es fundar un diario, "seguramente digital",
adelanta. Mientras, se las ingenia para seguir escribiendo su blog y
tuiteando "a ciegas", ya que a falta de internet lo hace a través de los
sms que envía desde su celular. "No podemos leer lo que otros responden
ni participar de los debates de internet, pero ha sido muy valioso.
Hablo en plural porque somos una comunidad que calculo va en 80 tuiteros
que estamos usando esto". Twitter también le proporciona otra garantía.
"He estado en situaciones de acoso policial, de represión, de amenaza y
cada vez que he tuiteado se ha convertido en un escudo protector para
mí", señala. No ha estado presa, pero es vigilada de cerca por la
seguridad del Estado.

-¿Cómo recibieron los cubanos los cambios que intenta hacer Raúl Castro?

-Me encantaría decir que sí ha habido cambios, pero lamentablemente la
realidad es muy testaruda. Las medidas económicas de Raúl Castro todavía
no se notan en el bolsillo o sobre el plato de las personas. Heredó el
gobierno por la vía sanguínea, como en un feudo familiar. Cuando uno
elige a un presidente le puede exigir que cumpla lo que prometió en su
programa. Raúl Castro no tiene esa presión, él puede ir al ritmo, a la
velocidad, la profundidad y en la dirección que quiera porque no
prometió nada.

-¿Cómo describe estos cinco años?

-No ha podido hacer un análisis realmente crítico del mandato de su
hermano y esa es una falla capital de su gobierno. No puede crear un
antes y un después, tiene que estar constantemente evocando la
brillantez de su hermano mayor, reivindicando el pasado. Las medidas que
ha tomado, solo en el plano económico, son todavía muy superficiales.
Algunas de ellas son meros remiendos de absurdos que eran insostenibles
en el tiempo, como autorizar el acceso de los cubanos a los hoteles o
permitir la venta de celulares.

-¿Puede realmente el cubano común pagar una estadía en un hotel para
turistas?

-No, eso no es posible. Para ir a esos hoteles hay que hacer todo lo
contrario de lo que podría estar escrito en la más rancia ideología del
Partido Comunista. Hay que mentir, delinquir, robarle recursos al Estado
o tener un pariente en el extranjero que financie las vacaciones.

-¿Cómo han tomado los cubanos la enfermedad de Hugo Chávez, el principal
financista del gobierno de Cuba?

-Muchas personas veían esa relación de subordinación muy peligrosa para
Cuba, porque la isla no soportaría el derrumbe de otra Unión Soviética.
Pero más allá de la misericordia que se pueda sentir por una persona
enferma, se ha visto con cierto alivio. La lentitud, la tibieza y las
indecisiones de Raúl Castro, en general, el ritmo de sus reformas estaba
marcado, y lo está todavía, por la presencia de ese vecino poderoso que
le envía cada día unos cien mil barriles de petróleo. Al surgir la duda
sobre cuánto tiempo más el inquilino de Miraflores estará en el poder,
Raúl Castro está obligado a acelerar el ritmo de las reformas.

-Últimamente han surgido movimientos ciudadanos en varios países, como
los "indignados" en España. ¿Es posible una manifestación así en Cuba?

-Las protestas en Grecia, el 15-M en Madrid o el movimiento de los
estudiantes chilenos son ampliamente cubiertos en la televisión como una
muestra del empobrecimiento del sistema capitalista. Y nosotros también
nos preguntamos ¿por qué en Cuba no pasa eso? La respuesta no es que no
tengamos problemas, tenemos, y muchísimos. Pero en nuestro caso la
represión es paralizante. El hecho de que en Cuba no haya ocurrido una
manifestación sindical, una manifestación de grupos alternativos
legalmente permitida en estos últimos 50 años no es una muestra de la
felicidad alcanzada socialmente, sino del miedo que tienen las personas.

-Usted tiene un hijo próximo a cumplir 16 años, conoce el mundo de los
jóvenes, ¿cómo ve su futuro?

-Mucha gente los critica porque dicen que son apáticos, indiferentes. Es
cierto que el exceso de politización, de adoctrinamiento escolar, la
presencia desmedida del lenguaje político en la vida de estos pequeñines
ha hecho que opten por la dirección contraria, el taparse los oídos, en
mirar hacia otro lado y evadirse de la realidad. Sin embargo, eso no me
entristece, yo los prefiero apáticos que fanáticos, porque de la apatía
se despierta, pero del fanatismo no.

"Raúl Castro puede ir al ritmo que quiera y en la dirección que quiera
porque nunca prometió nada."

http://www.elpais.com.uy/suplemento/quepasa/-las-medidas-en-cuba-son-superficiales-/quepasa_586045_110813.html

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