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Las "coincidencias" de Chávez y Fidel con Hitler

Las "coincidencias" de Chávez y Fidel con Hitler
Baldomero Vásquez
Domingo, 7 de agosto de 2011

A partir de su enfermedad, el Presidente Hugo Chávez ha manifestado
varia veces -tanto en apariciones televisivas como en su cuenta de
Twitter- que se encuentra en un "proceso de reflexiones" sobre la vida y
la naturaleza humana

Ha revelado que la fuente de inspiración del tal proceso es la obra "Así
hablaba Zaratustra", de Friedrich Nietzsche (1844-1900). Desde entonces
expresiones como "Eterno retorno", "errores fundamentales",
"Superhombre", han sido incorporadas a su nuevo léxico.

Hubo otro gobernante, que evoca malos recuerdos a la humanidad, quien
fuera adepto incondicional de las ideas del filósofo alemán. En su libro
"Ni con Marx ni contra Marx", el profesor Norberto Bobbio nos recuerda
el hecho "de que Hitler considerara a Nietzsche uno de sus maestros".
Admiración absoluta que manifestó "hasta el punto de regalarle las obras
completas del profeta de Zaratustra a Mussolini cuando lo hizo liberar
de la prisión en la que había estado recluido después del 25 de julio de
1943" (1). La consideración de Nietzsche como guía intelectual resulta
una significativa coincidencia entre el líder del nazismo y el del
socialismo del siglo XXI.

No obstante, ello no ha merecido ningún comentario por parte de la
pléyade de ideólogos de izquierda que acompañan la "revolución
bolivariana". Nos referimos a la larga lista de intelectuales
extranjeros, pues los aportes autóctonos en materia ideológica son una
carencia de la revolución venezolana. Así pues, Chomsky, Woods, Petras,
Mészáros, Weisbrot, Ramonet, Dieterich, Vattimo, Harnecker, Monedero,
Borón, Stone, Penn, Glover, etc, han guardado hasta ahora silencio ante
la suerte de minotauro ideológico que representaría "el socialismo
nietzscheano".

Todos estos intelectuales realmente han llegado al colmo de la
inconsecuencia con el conocimiento y con el legado del más importante
teórico que el socialismo haya tenido, Carlos Marx. En efecto, Nietzsche
fue un pensador que atacó abiertamente la idea de la igualdad de los
hombres. Yace en su idea de Superhombre, producto de la superación del
individuo, un fuerte antiigualitarismo. Esta idea no tiene nada que ver
con aquella del "hombre nuevo" que, producto de un entorno económico
donde se habría abolido la explotación capitalista, brotaría en la
sociedad socialista. Idea que nunca se materializó en ninguno de los
regímenes socialistas que haya existido.

El desprecio de Nietzsche por la democracia y el cristianismo provenía,
precisamente, de ver en ambos la promoción de la igualdad como un valor
esencial. Es lógico, entonces, extrapolar su rechazo hacia las ideas
socialistas.La otra "coincidencia" que expondremos es la de Fidel Castro
con Hitler. En estos momentos, cuando el liderazgo comunista cubano
acaba de celebrar el pasado 26 de julio el 58 aniversario del asalto al
cuartel Moncada, es oportuno traer a colación el discurso pronunciado
por Fidel hace también 58 años, el 16 de octubre de 1953, cuando asumió
su propia defensa ante el tribunal que le juzgaba por aquel fallido
asalto. Discurso que toma su título de su frase final: "La Historia me
Absolverá" (2).Vale recordar que Hitler fue juzgado -acusado de
traición- por haber encabezado el Golpe de Estado del 09 de noviembre de
1923.

Su discurso de autodefensa es del 24 de febrero de 1924, cuyas
impactantes palabras finales citamos: "Señores no seremos juzgados por
ustedes, seremos juzgados por el tribunal eterno de la Historia. Este
tribunal juzgará las acusaciones que se nos han hecho. Ese otro
tribunal, sin embargo, no preguntará si hemos cometido o no alta
traición. En ese tribunal seremos juzgados por el General en Jefe del
Cuerpo de Oficiales de Intendencia del antiguo ejército, por sus mandos
y soldados que, como alemanes, querían lo mejor para su pueblo y su
país, y que estuvieron dispuestos a luchar y a morir por él. Incluso si
nos declaran culpables mil veces, la diosa del tribunal eterno de la
Historia destrozará alegremente las alegaciones del acusador y la
sentencia del tribunal, porque ella nos absuelve" (3).

Veintinueve años más tarde Fidel Castro se apropió de la frase final del
discurso de Hitler: "ella (la Historia) nos absuelve" y, modificándola
ligeramente, la convirtió en su célebre frase de cierre de aquel
discurso de 1953: "la Historia me absolverá".

Los hechos y motivos parecían coincidir (un líder acusado de traición
asume su propia defensa ante el tribunal) de manera que el plagio era
tentador. Plagio que revela quizás la admiración sentida íntimamente por
Castro hacia el líder nazi. Así como cuando el Presidente Chávez exclama
"Fidel es como un Zaratustra, como un santo, un San Fidel" está
revelando su idolatría por el dictador cubano.
1) BOBBIO, N. Ni con Marx ni contra Marx. Ed. FCE. 1999, pp. 272-2732)
2)http://www.granma.cubaweb.cu/marti-moncada/jm01.html
3) AILSBY, C. TERCER REICH, día a día. Ed. Diana. 2003, pp. 21.

jesusmarcano50@gmail.com

http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/1773638.asp

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