Cuba Derechos Humanos

La tarjeta blanca

La tarjeta blanca
Miércoles, 10 de Agosto de 2011 00:03
Augusto César San Martin

Centro Habana, La Habana, 10 de agosto de 2011, (PD) El permiso de
salida del país o tarjeta blanca, como se conoce popularmente por su
diseño, es una de las penalidades enquistadas en la vida del cubano. El
tiempo de espera para salir de la isla sumerge a la persona en el caos
de la impaciencia.

Los lineamientos discutidos durante el VI Congreso del Partido Comunista
de Cuba, incluyeron la libertad de viajar. La versión final del
documento que recoge los acuerdos expresa la intención de estudiar una
política que facilite a los cubanos salir al exterior.

Contradice la esencia de la dictadura, pero el tema quedó insertado en
el debate callejero que forcejea soluciones.

Durante décadas, el permiso de salida no limitaba el tiempo para ser
otorgado hasta que oficialmente se redujo el término a siete días. Pero
la aprobación del permiso de salida del país puede extenderse en
dependencia del interés gubernamental por el solicitante.

Una semana es el margen que necesitan las autoridades para investigar a
quienes desean salir al exterior. Investigan en el lugar donde reside,
su centro de estudio o trabajo, los archivos policíacos y judiciales.
Indagan hasta razones que pueden llegar a ser de carácter estrictamente
personal.

La espera de la autorización pone al individuo misterioso, desconfiado,
supersticioso, paranoico. El temor vuelve el proceso "top secret" en el
barrio, el centro de trabajo, la familia. Luego de recibir la
autorización para viajar, el alivio no llega hasta que la persona
desciende del avión en el país de destino.

Una vez obtenida la aprobación de salida, puede ser cancelada por
motivos que por inverosímiles, no están contemplados en ninguna
regulación gubernamental.

El permiso de salida para los cubanos con nivel técnico y profesional
puede demorarse de cinco a diez años. Los estudiantes con intensiones de
viajar ingeniaron una nueva estrategia para evadir la prohibición.
Abandonan los estudios en el último año para no aparecer en el registro
de graduados.

El control de la población es lo que mantiene la seguridad aparente de
las dictaduras. El triunfalismo de la prensa internacional que pregona
la eliminación de las prohibiciones para viajar confunde la comprensión
de la realidad. Tengo la certeza que ni el propio gobierno sabe cómo dar
la imagen de libertad de movimiento y a la vez prohibir la salida de
cubanos como Yoani Sánchez, el médico o la profesora que viven en mi
edificio.

La esperanza es de algunos ajustes de procedimiento, como la extensión
del tiempo a los cubanos que tienen permiso de residencia en el
extranjero y la autorización de los menores de edad a viajar de forma
temporal. Arreglos que pongan a tono la imagen de cambio económico que
intenta dar el gobierno con la política migratoria.

En Cuba viajar al extranjero es un privilegio que el socialismo no está
dispuesto a repartir por igual. El control de los que desean salir de la
isla es el tumor enquistado que el gobierno no está interesado en extirpar.

acesar2004@gmail.com
vocesdelsilenciocubano.wordpress

http://www.primaveradigital.org/primavera/sociedad/sociedad/1978-la-tarjeta-blanca

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