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La discreción del comandante Fidel Castro a sus 85 años

La discreción del comandante Fidel Castro a sus 85 años
ANIVERSARIO
Fuente: Isaac Risco (dpa) | 11/08/2011

La Habana, 11 ago (dpa) – Pocos se hubieran imaginado hasta hace algunos
años una Cuba sin Fidel Castro. Omnipresente e infatigable en las
primeras cuatro décadas y media de la Revolución, el histórico líder
cubano celebrará este sábado su 85 cumpleaños sumido desde hace un
tiempo en un discreto segundo plano.

Castro, que se define a sí mismo como un "soldado de las ideas" desde
que dejó de ejercer sus cargos políticos, publica estos días pocas de
sus habituales "Reflexiones" en la prensa cubana. El carismático orador
que solía pronunciar maratónicos discursos de hasta seis horas en el
pasado, tampoco se deja ver ya a menudo en público y hasta última hora
no había confirmado su asistencia a la serenata por su aniversario de
este viernes.

"La atención a otros asuntos ahora prioritarios me apartaron
momentáneamente de la frecuencia con que elaboré reflexiones durante el
año 2010", comentó el propio Castro en su último artículo de comienzos
de julio, dedicado al tratamiento contra el cáncer que recibe en Cuba el
presidente de Venezuela, Hugo Chávez. En esos días se le vio también por
última vez en la televisión, al lado de Chávez.

Aunque siempre fue irregular en sus publicaciones -en ocasiones con
textos casi a diario y en otras con largas pausas-, los observadores no
recuerdan ausencias tan prolongadas. Quizá entre finales de 2006 y
comienzos de 2007 después de su enfermedad, señala un corresponsal
extranjero con varios años en Cuba.

Al mismo tiempo, el gobierno de Raúl Castro impulsa paso a paso un
proceso de reformas destinado a "actualizar" el modelo socialista de la
isla. El menor de los Castro aspira a corregir los errores del pasado
para garantizar el futuro de la Revolución. "O rectificamos o nos
hundimos", dijo el mandatario en diciembre.

Raúl, cinco años menor que Fidel, ha subrayado también en varias
ocasiones que su hermano sigue teniendo un papel central en la cúpula
cubana.

"Mientras tenga fuerzas para hacerlo, y afortunadamente se encuentra en
la plenitud de su pensamiento político", dijo Raúl tras el VI Congreso
del Partido Comunista en abril, Fidel "continuará aportando a la lucha
revolucionaria".

Ambos se esforzaron en destacar su consenso. Según Fidel, Raúl nunca
dejó de presentarle "las ideas que proyectaba" desde que llegó al poder,
y el presidente recalcó que las ideas de su hermano son "el fundamento"
de lo que se hace hoy en Cuba.

Intelectuales como el escritor Leonardo Padura vislumbran no obstante
cambios en la política cubana. "Evidentemente, no ha sido lo mismo Cuba
con Fidel al mando que con Raúl al frente", señaló Padura en una
reciente entrevista con la agencia dpa. Como él, muchos cubanos siguen
con interés la apertura a la iniciativa privada de sectores de la
economía, y la prevista libre adquisición de viviendas o automóviles.

"La impresión es que, básicamente, Fidel ha entregado su autoridad y
poder a Raúl en los últimos cinco años", comentó desde Washington
Michael Shifter, presidente del Inter American Dialogue, uno de los
think tanks más influyentes en asuntos latinoamericanos. Y "parece que
Fidel no está acompañando muy de cerca el proceso de reformas dirigido
por su hermano", agregó.

Pero poco parece indicar también que los cambios no son consensuados.
"Aparentemente no ha habido desacuerdos importantes entre los dos",
subrayó Shifter.

Mientras Raúl busca su propio papel en un proceso que podría ser
histórico para Cuba, el ex mandatario sigue representando para la
mayoría de sus compatriotas los antiguos ideales de la Revolución.
Especialmente odiado por sus detractores, en particular en el exilio
cubano de Miami, Fidel no sólo encarna en la isla el mito de la lucha
revolucionaria del siglo XX, sino que también es vinculado estrechamente
con su política social.

"Es un líder que hizo mucho por la gente pobre aquí", recuerda una
jubilada cubana, pese a que lamenta sus posteriores errores al frente
del gobierno cubano. "El problema fue que descuidó la economía y se
centró mucho en la política exterior", agrega.

Cuba intenta ahora subsanar esos errores en una etapa de cambios
seguidos con una mezcla de esperanza, decepción y temores en la isla. Y
esta vez Fidel Castro no parece ser el gran estandarte que marca el paso
del proceso cubano.

http://www.elpais.cr/articulos.php?id=51005

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