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José Conrado: “Tengo miedo pero a la vez no puedo dejarme paralizar…”

Iglesia católica, José Conrado, DDHH

José Conrado: "Tengo miedo pero a la vez no puedo dejarme paralizar…"

"La situación de Cuba es tan seria, de tanto temor, es un sistema de
represión policial y armada tan fuerte que la gente no quiere
comprometerse con el dolor y la violación de los derechos humanos"

Redacción CE, Madrid | 24/08/2011

El padre José Conrado ha declarado que su traslado de la iglesia de
Santa Teresita del Niño Jesús en Santiago de Cuba hacia la parroquia
rural de El Cristo —comunicado la semana pasada— es un procedimiento
normal y que si bien algunos cubanos lo perciben como una manera de
intentar callarlo, él no lo hará.

En entrevista realizada el domingo y publicada hoy miércoles en el
diario Ámbito Financiero, el presbítero cubano, una de las voces
eclesiásticas más críticas del Gobierno cubano, declaró que su traslado
"Es una práctica normal. La lectura que hacen los cubanos del exilio y
disidentes en la Isla es que me impusieron una manera de callarme. Yo no
lo veo así; esto no significa que me hayan neutralizado" (…) "aunque mi
voz será un murmullo, no me voy a callar ni mi voz va a faltar", agregó.

Sobre la relación de la Iglesia católica cubana con las autoridades del
régimen, el sacerdote manifestó que la única postura justificable de la
Iglesia en su relación con las estructuras políticas es la del respeto a
los derechos humanos.

En la entrevista, Conrado explicó que la intervención de la Iglesia en
el proceso de mediación para la liberación de los presos políticos se
produjo para intentar detener los actos de repudio contra las Damas de
Blanco, tratar de "componer una situación de conflicto".

Al respecto, el sacerdote declaró: "Eso justificó la intervención de la
Iglesia: el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García, y el
cardenal Jaime Ortega (arzobispo de La Habana) buscaron colaborar frente
a la represión. Pero la tarea de la Iglesia es que el Gobierno sea
consecuente con sus medidas y promesas de reconciliación y respeto."

"No hay un diferendo entre el Gobierno y la Iglesia", continuó. "El
problema es que hay un Gobierno, un poder, que irrespeta los derechos
fundamentales. Aunque en un primer momento el Gobierno reaccionó
positivamente y cesó el ataque sobre las Damas de Blanco, y se logró la
deportación de presos de conciencia, ese buen propósito llegó a una
solución deficiente: no basta con la deportación de disidentes, hay que
respetar las diferencias mediante el diálogo. El Gobierno quiere
arreglarse con la Iglesia, pero sin que eso signifique respetar el
problema de base", añadió Conrado.

Según el sacerdote cubano, el problema de base está en que no se
respetan las libertades, no se ha logrado un estatus de derechos humanos
en el país. "Ese es el reto", dijo. La Iglesia católica en Cuba no ha
logrado lo esencial: "Respetar las libertades, lograr un status de
derechos humanos. Ese es el reto. Estamos en una situación de limbo."

La Iglesia no puede renunciar a luchar por conseguir "el respeto a los
seres humanos como hijos de Dios", pues los gestos de disposición al
diálogo por parte del Gobierno no son suficientes", señaló.

"El problema no es que la Iglesia se entienda con el Gobierno, sino que
se respeten los derechos humanos. Para nosotros no hay otro camino que
la concertación de voluntades, pero también existe el de la denuncia. La
Iglesia no puede callarse, cruzarse de brazos."

Al preguntársele sobre qué calla la Iglesia, el sacerdote respondió: "En
un país con un autoritarismo desde el Estado, la gente teme hablar y el
que lo hace se compromete de manera peligrosa." Actualmente, recalcó,
"la única institución que no teme es la Iglesia. Por eso, callarnos no
podemos, la Iglesia no puede callarse."

Conrado manifestó que si bien los obispos habían actuado luego de los
actos de repudio a las Damas de Blanco, las autoridades eclesiásticas de
la Isla podrían hacer más, pero añadió que "allí también está el
talante, la manera de ser de cada cual (…) Los obispos también son
gente, son ciudadanos, son seres humanos."

Insistió en que hay que hacer más, pues "La situación de Cuba es tan
seria, de tanto temor, es un sistema de represión policial y armada tan
fuerte que la gente no quiere comprometerse con el dolor y la violación
de los derechos humanos."

Si la Iglesia separa su propio bien del bien del pueblo, dijo,
"tendríamos privilegios y no derechos".

Finalmente, al preguntársele si tenía miedo, el destacado sacerdote
confesó: "Tengo miedo pero a la vez no puedo dejarme paralizar: sería la
muerte del espíritu. Un sistema como el de Cuba es amenazador, con un
poder muy grande y presente, omnipresente."

"Con mi traslado a la parroquia rural, psicológicamente es como si me
hubieran desterrado, pero estoy cerca y seguiré estándolo de los que me
necesitan y de los que necesitan que hable por ellos", concluyó.

http://www.cubaencuentro.com/cuba/noticias/jose-conrado-tengo-miedo-pero-a-la-vez-no-puedo-dejarme-paralizar-267377

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