Cuba Derechos Humanos

GADAFFI EN IBEROAMÉRICA

GADAFFI EN IBEROAMÉRICA
23-08-2011.
Carlos Alberto Montaner

(www.miscelaneasdecuba.net).- Hugo Chávez, además de enfermo e hinchado,
se veía profundamente contrariado cuando comentó los sucesos de Libia.
Su "hejmano" Gadaffi estaba a punto de ser derrocado por la perfidia del
imperialismo yanqui deseoso de apoderarse del petróleo y del gas libio.
Esa era su única explicación. Los cuarenta y dos años de dictadura,
atropellos y arbitrariedades perpetrados por este loco cruel y
pintoresco, como escapado de un comic, no contaban para nada.

En realidad, Chávez y el socialismo del siglo XXI pierden un cómplice
importante si se confirma el fin de la dictadura de Gadaffi. Chávez
solía decir que su lectura de cabecera era El libro verde, un elemental
engendro fascista de ingeniería política pasada por el desierto al que
Gadaffi y sus corifeos le llaman, obsequiosamente, "la tercera teoría
universal".

El dictador libio, además, había tenido la cortesía de distinguir a su
colega venezolano con un premio que lleva su nombre consagrado a venerar
a los campeones de los derechos humanos, honor que Chávez comparte con
otros arcángeles de la libertad y la democracia premiados por Gadaffi:
Fidel Castro, Daniel Ortega y Evo Morales.

Pero lo más importante era la inclusión de Gadaffi dentro del loco
proyecto de revivir la Guerra Fría, ahora bajo la dirección de La Habana
y Caracas, ya que Moscú había traicionado la causa sagrada de los
desposeídos. Algo de esto estuvo implícito en la declaración de Gadaffi
tras su visita a Caracas en 2009. Cuando el libio dijo que había que
llevar la rebelión al sur era obvio que Chávez había conseguido reclutarlo.

Sin embargo, el chambelán de Gadaffi en América Latina no era Chávez
sino Daniel Ortega, nicaragüense con el que ha hecho mil negocios y
componendas desde los años setenta, aún antes de que éste tomara el
poder. Para Ortega y para el sandinismo, Libia fue la fuente más
importante de recursos inconfesables hasta que apareció Chávez en el
panorama con su inmensa chequera de petrodólares.

En suma: el fin de Gadaffi es una tragedia para el socialismo del siglo
XXI. Ya se sabe: por aquellos pagos, cuando un amigo se va, queda un
espacio vacío que no lo puede llenar la llegada de otro amigo.

(Coda: en los años ochenta me contó un cachondo senador andaluz,
socialista light, cómo le estafaron a Gadaffi cincuenta mil dólares para
fomentar el renacimiento de Al Andalús bajo la gloriosa influencia del
Islam).

http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=33356

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