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El puticlub de Diez de Octubre

Sociedad

El puticlub de Diez de Octubre
Iván García
La Habana 13-08-2011 – 11:16 am.

De las jineteras de lujo a las 'matadoras de jugada', la oferta de sexo
por dinero crece cada día en La Habana.

La Habana, municipio Diez de Octubre.

En una casa de portal amplio, en el municipio Diez de Octubre, funciona
un modesto burdel. Las 24 horas. Varias chicas, entre 16 y 19 años, por
6 dólares, venden su sexo. Ejerce de matrona una exjinetera con muchas
horas de vuelo en el oficio.

Se llama Lucrecia, tiene 51 años y procede de aquella primera camada de
prostitutas, hijas de la revolución, a quienes les ilusionaban más los
dólares, moneda ilegal hasta 1993, que el porvenir comunista y luminoso
prometido por Fidel Castro.

"Abrí el negocio hace un par de meses. Ha tenido grandísima aceptación.
Como promedio pasan por aquí de veinte a treinta clientes diarios.
Espero instalar un minibar. Vender cervezas y tragos. Si todo va bien,
pienso ofertar también comida o algo para picar", señala Lucrecia, dueña
de "el Puticlub", como le han bautizado en el barrio.

De más está decir que estos burdeles son ilegales. Pero de un tiempo
acá, la prostitución ha resurgido con fuerza en La Habana. Hay varios
segmentos. Y tarifas. En primera línea están la jineteras de lujo,
hermosas como modelos internacionales. Cobran 100 dólares por noche,
solo se acuestan con extranjeros y suelen anunciarse en webs.

Le sigue un ejército de jineteras que merodean por sitios turísticos y
playas. O discotecas donde europeos y canadienses asisten a bailar
reguetón y salsa. No cobran más de 40 dólares.

El mercado cubano del sexo ha sufrido cambios. Está saturado. Y las
jineteras habaneras se adaptan a la ley de oferta y demanda. El arribo
de casi 900 mil cubanoamericanos en el último año, ha provocado el
aumento de prostitutas de "bajo costo".

Liana se ha especializado en los cubanos residentes en Estados Unidos.
"Son los mejores clientes, casi siempre traen a remolque media docena de
parientes deseosos de juergas. Pagan bien y son espléndidos. Olvídate de
los europeos. Por la crisis, son duros a la hora de los gastos. La única
ventaja de acostarse con un europeo es que puedes fingirle amor y si
tienes suerte, te saca del país. Los de Miami vienen a fiestar, son
'puteros' viejos. No hay quien les haga un cuento".

Para satisfacer la demanda de clientes nacionales, en la capital —tal
vez también en ciudades del interior— han surgido burdeles y casas de
citas que ofertan compañía, bebidas y camas en habitaciones decentes.

Es el caso del puticlub de Diez de Octubre. Por las noches se llena de
jóvenes y tipos maduros. Entre chicas y música discreta, los clientes se
la pasan en grande.

Cuando andan cortos de dinero, los "puteros" se van en motos o autos
repletos de amiguetes por las inmediaciones de la Autopista Nacional,
donde una legión de muchachas orientales se prostituyen por 50 o 60
pesos (dos o tres dólares).

Hacen el amor en el asiento trasero del coche o en unos cartones
acomodados de prisa debajo de un platanal. Bajo las estrellas. Salvo
excepciones, estas jineteras suelen estar gordas, sus carnes están ya
flácidas y con celulitis.

Les llaman "matadoras de jugadas". El nivel más bajo dentro del
escalafón del sexo tarifado.

http://www.ddcuba.com/cuba/6369-el-puticlub-de-diez-de-octubre

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