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El futuro de Cuba: ¿adiós al socialismo caribeño?

El futuro de Cuba: ¿adiós al socialismo caribeño?
agosto 11 de 2011 – 6:46 pm
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El anuncio de reformas económicas hecho por Raúl Castro en el Congreso
del Partido Comunista, en abril pasado, probablemente fortalecerá esta
realidad.

El anuncio de reformas económicas hecho por Raúl Castro en el Congreso
del Partido Comunista, en abril pasado, probablemente fortalecerá esta
realidad.
Foto: Archivo Portafolio.co
El fenómeno de Cuba ha sido tema de discusión para al menos tres
generaciones de analistas.

La creación de una economía doble en el 'periodo especial' en 1994 bien
pudo ser el mayor golpe a la retórica oficial de igualdad y prosperidad
social. Sin duda, los servicios públicos esenciales como salud y
educación están disponibles prácticamente para todos sin costo y con
calidad razonable.

El futuro de este país ha sido tema de discusión para al menos tres
generaciones de analistas, desde que Fidel Castro declaró a la isla
caribeña como el primer Estado socialista en América Latina, a
principios de los años 60.

A pesar de los innumerables obituarios, Castro y el socialismo cubano
han sobrevivido hasta hoy. Es pertinente pues, reflexionar cómo podría
ser su desenlace.

A comienzos de julio estuve dos semanas en Cuba. Tal estadía me permitió
hacerme una idea, obviamente breve y más bien superficial, de la isla.
Sin embargo, no pude sino comparar lo que vi allá con el país donde
crecí y cuya disolución presencié en 1989/1990: Alemania Oriental.

Algunas cosas me recordaron mi infancia y juventud: los pósteres en las
calles exaltando las virtudes del socialismo y del trabajo duro; la
lectura de un periódico (el único, por lo que parecía) celebrando los
últimos triunfos en el 'frente agricultor'; edificios viejos y en franca
decadencia en el centro de La Habana; y, posiblemente lo más importante,
la segregación de la población entre aquellos con y sin acceso a divisas.

Sin embargo, también hay diferencias: las personas pueden discutir,
relativamente, sin el temor constante a ser vigiladas por una policía
secreta (incluyendo debates mediáticos sobre cómo incrementar la
eficiencia del sistema económico, por ejemplo).

La creación de una economía doble durante el 'periodo especial' en 1994,
bien pudo ser el mayor golpe a la retórica oficial de igualdad y
prosperidad social. Sin duda, los servicios públicos esenciales como
salud y educación están disponibles prácticamente para todos a ningún
costo y con una calidad razonable.

Pero la economía doble, representada en la existencia de dos monedas
paralelas, es una característica central de la Cuba actual. El llamado
peso convertible (CUC) que equivale, aproximadamente, a un dólar
estadounidense, tiene un valor treinta veces mayor al de la moneda oficial.

La mayoría de la población devenga salarios y pensiones en pesos cubanos
en el rango de 30-50 CUC. No obstante, es virtualmente imposible suplir
las necesidades básicas exclusivamente con pesos cubanos.

Elementos esenciales para la vida cotidiana –no sólo artículos
suntuarios– únicamente están disponibles con CUC.

Ahora bien, muchos cubanos parecen tener acceso a pesos convertibles, ya
sea por medio de remesas de familiares en el extranjero o por proveer a
los visitantes algunos servicios (arrendando sus apartamentos, por
ejemplo). El resultado es que muchos ya están acostumbrados a la
economía doble en vez de rebelarse abiertamente contra un sistema que,
evidentemente, viola el principio ideológico de igualdad.

Debido al acceso a divisas, muchos cubanos parecen aceptar la realidad
de la doble economía como una peculiaridad inevitable de un país
socialista inmerso en un mundo capitalista.

El anuncio de reformas económicas hecho por Raúl Castro en el Congreso
del Partido Comunista, en abril pasado, probablemente fortalecerá esta
realidad esquizofrénica. Aproximadamente 500 .000 personas (de una
población total de 11 millones) serán despedidas del sector público en
el transcurso del próximo año. Pequeñas empresas privadas, tales como
restaurantes y talleres de autos, entre otras, posiblemente florecerán
como hongos.

La gran pregunta es si habrá suficiente demanda para esa oferta de
servicios privados. Encerrar de nuevo al genio capitalista en la
lámpara, como sucedió luego de la primera ola de 'reformas de mercado'
en las postrimerías de los 90, no es una opción.

La población no aceptaría un segundo retorno a la ortodoxia socialista
en un lapso relativamente corto de tiempo.

¿Constituye entonces la 'solución china' –combinar la política
socialista con la economía capitalista– el futuro para Cuba? Por dos
razones no lo creo. Primero, no parece viable que el Partido Comunista
Cubano adopte sin reservas el sistema de mercado usado por sus similares
asiáticos; todavía existe una profunda aversión a la forma como se
manejaba el país antes de 1959. El temor a que circunstancias similares
reaparezcan si el capitalismo retorna está bastante arraigado, y no sólo
entre los miembros del partido. Como consecuencia, las reformas de
mercado al estilo cubano seguirán siendo un ejercicio más bien
improvisado y azaroso.

Segundo, mientras se mantenga el embargo estadounidense (totalmente
inútil y contraproducente), el Partido Comunista podrá seguir
justificando el uso de instrumentos políticos y económicos represivos
como elementos inevitables de la vida en la isla.

El socialismo cubano ya no es un modelo de exportación.

Sin embargo, dada la situación particular de la isla, y a pesar de
muchas expectativas, es poco probable que la Cuba socialista desaparezca
con los Castro.

Ralf J. Leiteritz

Redintercol

http://www.portafolio.co/opinion/el-futuro-cuba-%C2%BFadios-al-socialismo-caribeno

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