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El deporte cubano, bajo el azote de la precariedad y las fugas

Juegos Panamericanos

El deporte cubano, bajo el azote de la precariedad y las fugas
Agencias
La Habana 22-08-2011 – 10:48 am.

Muchos se preguntan si la Isla podrá mantener en Guadalajara su
tradicional segundo lugar.

Un año después de haber ganado el campeonato nacional de béisbol,
Industriales, uno de los equipos más emblemático de la pelota cubana,
finalizó décimo entre 16 novenas en la Serie Nacional.

Y no es de extrañar: se había quedado sin siete jugadores que escaparon
de la Isla, incluidos dos pitchers (Armando Rivero y Joan Socarras), y
el estelar antesalista Leugim Barroso, reporta la AP.

A dos meses de los Juegos Panamericanos, las fugas siguen siendo un
azote para el deporte cubano, agravadas por una situación económica, que
ha limitado aún más la cantidad de recursos destinados a la actividad.

El deporte nacional sufrió un nuevo golpe cuando la novena cubana cayó
ante China Taipei en la final de un torneo internacional de béisbol en
Rotterdam, Holanda. Esa derrota prolongó una racha nefasta: Cuba, tres
veces campeón olímpico y múltiple titular mundial, no gana un título
grande en béisbol desde 2005.

En los últimos 20 años decenas de peloteros abandonaron la Isla para
probar suerte en las Ligas Mayores de Estados Unidos, incluido Yohennis
Céspedes, quien rompió récord de jonrones en la pasada temporada en Cuba
y ahora está en la República Dominicana. Céspedes siguió los pasos de
otros beisbolistas que se fueron del país en tiempos recientes, como
Gerardo Concepción, Yunieski Maya, Kendry Morales, Yunel Escobar, Alexei
Ramírez, Aroldis Chapman, Yuniesky Betancourt y Dayán Viciedo.

El béisbol no es el único deporte afectado. El voleibolista Roberlandy
Simon, capitán del equipo subcampeón mundial en 2010, renunció a la
selección este año junto a otros dos jugadores. El voleibol ya había
soportado la deserción de seis jugadores de la selección en 2001.

En la Copa de Oro de junio, el futbolista Yosniel Mesa escapó por una
escalera de incendios en Carolina del Norte y se quedó en Estados
Unidos. "Fue un poco difícil porque los entrenadores estaban en el lobby
del hotel. Llevaba un vaso en la mano porque si me veían podía decir que
iba por hielo", relató luego Mesa.

Deterioro progresivo y visible

El deterioro del deporte cubano ha sido progresivo y visible. Después de
quedar en quinto lugar en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992,
detrás de potencias como la ex Unión Soviética, Estados Unidos, Alemania
y China, Cuba finalizó vigésimo octava en los juegos más recientes, de
Beijing-2008.

Y muchos se preguntan si en los Panamericanos de Guadalajara, en
octubre, la Isla logrará mantener su tradicional segundo lugar, detrás
de Estados Unidos, ante el embate de Brasil, que en la última edición de
la justa le pisó los talones, y de un México que le apuesta fuerte a los
juegos por ser local.

"Nos hemos dormido en los laureles", dijo Fidel Castro en una columna de
opinión después de los juegos de Beijing. "Seamos honestos y
reconozcámoslo todos. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y
material que dedicamos al deporte".

No obstante, la principal razón de la debacle seguramente son las
deserciones, que debilitan no sólo el béisbol sino también otros
deportes, en particular el boxeo, durante mucho tiempo fuente segura de
preseas doradas y que en Beijing no cosechó una sola medalla de oro.

Algunos cubanos creen que será difícil contener el drenaje de talento
que se marcha al exterior si el Gobierno no le da a los deportistas la
posibilidad de competir fuera del país, y lamentan que no se haya
liberalizado esa política en el marco de las recientes medidas que
permiten el trabajo independiente en diversos campos.

Rompiendo con un viejo tabú de no hablar de estos asuntos, el ex
pelotero Víctor Mesa destacó que hay que "hacer algo para detener el
robo de jugadores", y lamentó que no se esté contemplando autorizar a
peloteros locales jugar en el exterior.

Mesa, actual manager de Matanzas, comentó que los cubanos podrían "jugar
ocho años en la serie nacional, y después (que) el Estado les permitiera
ser contratados para jugar en ligas de Venezuela, Nicaragua, Japón,
Corea del Sur o México".

"Los tiempos cambian", comentó a su vez Rey Vicente Anglada, exmanager
de Industriales y de Cuba (2002-2005). "Hay jugadores cubanos que han
querido probar suerte. Se ven con posibilidades y ven a otros que lo han
hecho bien".

Agregó que no ve "cómo se puede parar" eso.

La tentación es demasiado grande cuando jugadores como el pitcher
Aroldis Chapman firman contratos por cinco años y 30 millones de dólares
con los Rojos de Cincinnati.

El Gobierno no cede

En debates a nivel de barrio y centros de trabajo organizados antes de
lanzar las últimas medidas económicas, más de 3.000 personas abogaron
por "incluir en los lineamientos una referencia a la contratación en el
extranjero de los deportistas", de acuerdo con el informe oficial de
esas discusiones, publicado por el Gobierno. El mismo documento dice que
se trata de "un tema que se continuará estudiando".

Hay quienes creen que si se les permitiese competir legalmente en el
exterior, los deportistas no tendrían la necesidad de desertar y podrán
incorporarse a los equipos nacionales en los torneos internacionales.

"El gobierno cubano no quiere aceptar el hecho que los peloteros deciden
desertar para jugar al más alto nivel, en las Mayores", sostuvo Jaime
Torres, un puertorriqueño que es agente deportivo de José Contreras,
Ramírez y Betancourt.

Por su parte, el técnico de la selección francesa de voleibol, Philippe
Blain, declaró a la AP por teléfono que "los voleibolistas de alto nivel
sueñan con jugar las más grandes ligas. Por eso los cubanos se van. Para
ellos se une el aspecto deportivo al atractivo financiero".

En 1999 hubo una pequeña apertura y el Instituto Cubano de Deportes
negoció contratos para que voleibolistas y peloteros jugasen en ligas
foráneas. La experiencia, no obstante, fue suspendida en 2005, sin que
se diesen explicaciones oficiales.

Al margen de las deserciones, está claro que escasean los recursos
económicos. Si bien no se conocen cifras oficiales del presupuesto del
deporte cubano, resulta evidente que el zapato aprieta. Cuba no pudo
acoger partidos de la Liga Mundial de Voleibol porque no se reparó el
aire acondicionado de la Ciudad Deportiva y por esa razón la selección
de la Isla disputó sus partidos de local afuera.

En deportes como judo o boxeo, en los que Cuba fue otrora potencia, las
delegaciones nacionales dejaron de participar en varios torneos en
Europa que en ocasiones anteriores le sirvieron como preparación para
las grandes citas.

El Gobierno de Fidel Castro eliminó en 1961 el deporte profesional. En
toda la Isla se abrieron escuelas de deportes, desde las edades más
pequeñas hasta la universidad, al tiempo que el Estado asumió los gastos
de entrenamiento, educación, salud y viajes.

Los atletas cubanos cobran un salario mensual de unos 400 pesos cubanos
(16 dólares), y los medallistas olímpicos reciben un estipendio mensual
de por vida: 300 pesos convertibles cubanos (CUC, que equivale a 25
pesos cubanos), por el oro, 200 por la plata y 100 por el bronce.
Además, el Estado entrega "estímulos materiales" como viviendas o
automóviles.

Las deserciones comenzaron en 1980, con el campeón mundial de pesas
Roberto Urrutia. En el béisbol, arrancaron en 1991, cuando el
serpentinero de los Industriales René Arocha se quedó en Miami y terminó
jugando con los Cardenales de San Luis y los Gigantes de San Francisco.
Después brillaron en las Mayores jugadores como Orlando El Duque
Hernández, su hermano Liván, Rey Ordóñez, Danny Báez y muchos más.

El drenaje de talento también afecta otras actividades, como el ballet.
Cinco integrantes del Ballet Nacional de Cuba se quedaron en Canadá en
marzo pasado.

En el sector cultural, sin embargo, "el artista es independiente y tiene
mil posibilidades", según dijo a la AP el pintor José Fuster.

"Cuando firmo un contrato, salgo al extranjero, lo pago todo yo mismo,
me hago rentable y abono impuestos, que son bastante altos, pero lo
encuentro normal", comentó Fuster.

Ha habido cubanos que han resistido la tentación del dinero del exterior.

"¿Qué representa un millón de dólares comparado con el amor de todo un
pueblo?", preguntó el boxeador Teófilo Stevenson, triple campeón
olímpico y mundial, a quien le habrían ofrecido grandes sumas para
pelear como profesional en la época en que Muhammad Alí dominaba el
boxeo profesional. Ese combate nunca se realizó.

http://www.ddcuba.com/deportes/6516-el-deporte-cubano-bajo-el-azote-de-la-precariedad-y-las-fugas

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