Cuba Derechos Humanos

El camino para juntarnos

El camino para juntarnos
Tuesday, August 2, 2011 | Por René Gómez Manzano

LA HABANA, Cuba, agosto, www.cubanet.org -La aspiración de los
disidentes cubanos a juntarnos en nuestra lucha pacífica contra el
totalitarismo es, sin dudas, un objetivo deseable. Si aspiramos a que
esa coincidencia tenga carácter democrático y nos abarque a todos, es
imprescindible que nos concentremos en nuestras coincidencias y dejemos
a un lado las discrepancias.

Esto se hizo evidente desde el primer intento de ese tipo que alcanzó
algún éxito a mediados de la década de los noventa: Concilio Cubano.
También en otros proyectos posteriores como la Asamblea para Promover la
Sociedad Civil y la Agenda para la Transición Cubana, en todos los
cuales he participado.

El apoyo amplio que alcanzaron iniciativas como ésas se debió, entre
otras cosas, a que se evitaron puntos polémicos en los que existen
divergencias entre quienes nos enfrentamos al régimen castrista. Un
ejemplo es el tema del embargo estadounidense, en el que hay opiniones
encontradas, que fueron esquivadas en aras de lograr el consenso.

Estas consideraciones vienen al caso a raíz de difundirse el documento
denominado El camino del pueblo. Es cierto que en él se elude el
polémico tema del embargo, pero se aborda otro no menos controvertido:
el de la participación conjunta de personeros del actual régimen y de la
disidencia en una hipotética "Comisión Nacional".

¿Alguien tiene dudas de las profundas discrepancias que existen en el
seno de la oposición cubana sobre este asunto? Y si reconocemos que
existen serias divergencias a ese respecto, ¿entonces cómo es posible
que alguien califique ese escrito como un camino hacia la unidad!

Hay otras cuestiones importantes debatibles. Un ejemplo es el tema que
para la disidencia tiene carácter primordial: el de la liberación
incondicional de los presos políticos. Se trata no sólo de quienes ahora
mismo permanecen en la cárcel, sino también de los miembros del Grupo de
los 75, que están en la calle bajo una licencia extrapenal que pudiera
ser revocada en cualquier momento.

En El camino del pueblo esta cuestión fundamental se aborda de manera
casi vergonzante, igual que ciertas familias hablan de sus parientes
pobres: En un párrafo en el que se alude a cambios en las leyes, a
algunos de los derechos humanos, a una nueva ley electoral y a la
eliminación de la discriminación, al final, como quien no quiere la
cosa, se señala: "y la liberación de todos los encarcelados por motivos
políticos".

Análoga observación cabe hacer sobre otro de los puntos fundamentales en
los que siempre hemos coincidido los disidentes cubanos; una cuestión
que en cierto sentido sirve para identificarnos entre la gente de
pueblo, que nos llama "los de los derechos humanos". ¿Hay alguna duda de
que la generalidad de los luchadores antitotalitarios demanda el pleno
cumplimiento de los treinta artículos de la Declaración Universal?

Me pregunto: ¿Hay en nuestras filas alguien que esté en desacuerdo con
darle ese enfoque a este asunto, con demandar el respeto íntegro de ese
trascendental documento? Si lo hay, entonces sería deseable que lo
explicitara para general conocimiento. Si no lo hay, ¿entonces por qué
el autor principal o único de El camino del pueblo se empeña en abordar
el tema de un modo completamente distinto!

Insiste en repetir algo parecido a lo que hizo lustros atrás en otro
proyecto ya fenecido, prestando "el caso del perro" a las numerosas
objeciones que entonces se le hicieron: Selecciona sólo algunos de esos
derechos y señala, como vía para alcanzar su cumplimiento, "cambios en
las leyes", los que —supongo— serían acordados por la llamada "Asamblea
Nacional del Poder Popular" o su Consejo de Estado…

Considero que características como ésas se deben, en gran medida, al
empleo de un método poco democrático que no se ajusta a la fase actual
de nuestra lucha pacífica: La elaboración unipersonal de un documento
por alguien que se considera inspirado y su posterior firma por un grupo
de los opositores a quienes se les presenta, mientras otro grupo no
menor rehúsa suscribirlo y aun lo repudia, no puede ser la ruta idónea
para que nos juntemos.

Conste que no dudo de las buenas intenciones de quienes, a solicitud de
un prestigioso miembro del Grupo de los 75 recién liberado, se
adhirieron a El camino del pueblo, pero la vía para que logremos la
deseable coordinación de nuestros esfuerzos sólo puede consistir en la
creación de un espacio común en el que todos podamos reunirnos y debatir
de modo democrático y civilizado nuestras diversas opiniones.

En ese sentido apuntan las cartas de idéntico contenido enviadas hace
unos días por el licenciado Guillermo Fariñas a los miembros del Grupo
de los 75 que permanecen en Cuba. En ese documento, el fraterno Coco,
Premio Sájarov de 2010, da un ejemplo digno de ser imitado, al expresar
su disposición a apoyar lo que acuerde ese emblemático conjunto de hermanos.

http://www.cubanet.org/articulos/el-camino-para-juntarnos/

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