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Economista: “Los cambios de Raúl Castro fueron diseñados para que todo siga igual”

Economista: "Los cambios de Raúl Castro fueron diseñados para que todo
siga igual"
Última actualización Saturday, 6 August 2011

Más de un centenar de economistas y académicos, cubanos y de otros
países, se encuentran reunidos desde el pasado jueves y hasta este
sábado 6 de agosto en Miami para debatir los recientes cambios en Cuba.

La reunión es auspiciada por Asociación para el Estudio de la Economía
Cubana (ASCE) en el hotel Hilton del downtown de Miami y se centra en la
evolución reciente de la situación económica, política y social de Cuba
y los desafíos para el futuro, bajo el título de "Cuba's Evolving
Socio-Economic and Political Lanscape".

Cuentapropista en Santiago de Cuba.

Esta es la 21ra. Conferencia de la ASCE, que cada año reúne en Miami a
imp[ortantes figuras del mundo académico, económico y financiero.

CaféFuerte reproduce a continuación fragmentos de la ponencia enviada al
evento por el economista independiente Oscar Espinosa Chepe, ex
prisionero de la Causa de los 75 y residente en Cuba. El texto de
Espinosa Chepe fue leído durante la jornada de apertura el evento.

Situación económica, política y social de Cuba (fragmento)

Por OSCAR ESPINOSA CHEPE

El período transcurrido desde la última Conferencia de la ASCE,
celebrada a fines de julio del 2010, hasta hoy, ha estado lleno de
acontecimientos. A inicios de agosto, el Presidente Raúl Castro en un
discurso pronunciado con motivo de la celebración de una reunión de la
Asamblea Nacional, anunció la ampliación del trabajo por cuenta propia y
la posibilidad de comercializar las producciones, así como que pueda
contratarse en ese marco fuerza de trabajo por particulares, eliminando
una prohibición mantenida por el régimen por decenios con carácter de
dogma, a tal punto de todavía estar inscrita en el Artículo 21 de la
Constitución.

El General Raúl Castro en esa oportunidad se refirió además al inicio
de un programa por etapas de racionalización del personal sobrante en
los centros de trabajo, en un monto de 1 300 000 personas,
aproximadamente el 25,0% de la fuerza de trabajo empleada.

La controlada Central de Trabajadores dio a conocer un Pronunciamiento
en septiembre sobre los mecanismos para el despido de los trabajadores.
En el documento se señala que de acuerdo al calendario establecido
estaba previsto reubicar a 500 000 personas hasta abril del 2011,
objetivo posteriormente incumplido por disimiles razones.

En octubre se dieron a conocer los instrumentos legales para la
implementación del trabajo por cuenta propia, y el 8 de noviembre se
anunció la convocatoria al demorado VI Congreso del Partido Comunista
para realizarse en abril de 2011. En los Decretos-Leyes referidos al
trabajo por cuenta propia y más tarde en el Proyecto de Lineamientos de
la Política Económica y Social, quedó claro que las concepciones
oficiales para salir de la crisis eran insuficientes.

Esos documentos evidencian el propósito de realizar tardíos y pequeños
cambios para mantener la fuente real de los problemas: un sistema
absolutamente disfuncional y totalitario que ha llevado la nación al
más completo desastre y a la incierta dependencia de factores externos.
Esos documentos denotan que los cambios fueron diseñados para que en
esencia todo siga igual, quede resguardado el poder omnímodo y los
privilegios detentados por un grupo de personas durante más de 50 años.
Soslayan la verdadera génesis de los problemas y exponen medidas que
se quedan a mitad del camino, llenas de limitaciones y prohibiciones.
Repiten los errores anteriores cometidos en la entrega de tierras en
usufructo o en el pago por resultado a los trabajadores, implementadas
sin tener en cuenta una concepción integral de la economía. La entrega
de más de un millón de hectáreas de tierra no ha logrado el incremento
de la producción agropecuaria.

Esto se debe a que el estrecho tutelaje estatal ha quedado intacto,
bloqueando y desalentando las capacidades productivas, mientras Cuba
continúa comprando en el exterior el 80,0% de los alimentos de la
canasta básica. Similar ocurre en el ámbito salarial con el pago por
resultado, al no eliminarse la excesiva burocratización en el sistema
empresarial y sin garantizarse el fluido suministro de abastecimientos a
los centros de trabajo, ni existir una organización laboral idónea.

La restructuración laboral, que se pensaba abarcaría 500 000
trabajadores en su primera etapa a finalizar en abril de 2011, no fue
cumplida y se encuentra actualmente semi-paralizada, ante todo por la
imposibilidad de crear nuevos puestos de trabajo, dado el insuficiente
desarrollo del cuentapropismo.

La reorganización de la fuerza de trabajo en Cuba es indispensable. Pero
sin crear nuevos empleos para ubicar al personal despedido, esta tarea
es imposible de materializar. De esta manera los centros de trabajo
continúan con las plantillas infladas y como consecuencia sigue
bloqueado el incremento de la productividad, la eficiencia, la
disciplina, y el incremento del salario para que motive al trabajador,
en un país donde equivale a 18 dólares aproximadamente como promedio
mensual, según los últimos datos oficiales. El proceso de
racionalización, demorado por tantos años, se quiso hacer de forma muy
rápida, sin la preparación adecuada para tener éxito, ni la
organización para que en un plazo tan breve se pudiera reubicar una
cantidad tan grande de trabajadores.

En ese escenario se planteó efectuar la racionalización por ¨comisiones
de expertos¨, compuestas por 5 o 7 personas, elegidas en asambleas en
los centros de trabajo, con el evidente propósito de responsabilizar a
los trabajadores con el complicado proceso, cuando se trata de una
tarea que compete totalmente a la administración.

Paladar en Pinar del Río

Ni siquiera fue organizado un mercado mayorista para abastecer a los
cuentrapropistas, por tanto no tienen dónde comprar los insumos en
condiciones razonables para realizar las producciones y prestar los
servicios. La opción que tienen es adquirirlos en las caras tiendas de
venta en divisas o en el mercado negro que seguramente se ampliará ante
la falta de previsión del Estado. Todo esto está unido a altas tasas de
impuestos, en un país donde durante decenios fueron suprimidos todos los
mecanismos tributarios, por lo que falta una cultura al respecto.

El colmo de la falta de preparación del proceso se aprecia en
contradicciones entre las decisiones tomadas para ampliar el
cuentapropismo y artículos de la Constitución, que no ha sido reformada.
Indudablemente, el anuncio del 1 de agosto por el General Raúl Castro
de que se permitiría contratación de fuerza de trabajo por las personas
decididas a ejercer el trabajo independiente fue positivo. Sin embargo,
no se ha modificado el Artículo 21, que establece: ¨Se garantiza la
propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o
familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos
provenientes de la explotación del trabajo ajeno¨. Asimismo, cuando se
despiden 500 000 personas, sin garantías de un trabajo honrado, se
choca con el Artículo 45: ¨El trabajo en la sociedad socialista es un
derecho…lo garantiza el sistema económico socialista, que propicia el
desarrollo económico y social, sin crisis, y que con ello ha eliminado
el desempleo….¨.

Como señaláramos, los propósitos del gobierno cubano son realizar
modificaciones que le permita remontar la actual crisis, cada día más
aguda, pero sin perder el control absoluto mantenido sobre la sociedad
durante decenios. Objetivo imposible de lograr, debido a la
acumulación de los problemas existentes, que no sólo son económicos y
sociales, sino políticos, de pérdida de valores éticos, de degradación
de la identidad nacional, demográfica, medio ambiental y otros.

Las autoridades pretenden evitar las ¨concentraciones de riquezas¨, como
señala el Punto 3 de los Lineamientos, para evitar que los ciudadanos al
alcanzar la libertad económica deseen obtener la libertad política.
Eso se aprecia en la implantación de un elevado sistema tributario al
nuevo sector emergente, mucho más severo y limitante que el existente
para las empresas estatales y las mixtas con capital extranjero.
Ejemplo de ello está en el impuesto por la utilización de la fuerza de
trabajo que pagarán los trabajadores por cuenta propia, del 25,0% del
salario de los trabajadores contratados, considerándose como
remuneración mínima pagada a cada trabajador contratado ¨el monto
equivalente a un salario medio mensual, incrementado en un 50,0%¨. Se
considera como salario medio mensual el vigente en cada provincia y el
Municipio Especial Isla de la Juventud, en el ejercicio fiscal anterior,
reconocido por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

En caso de contratarse más de 10 y hasta 15 trabajadores, se contempla
como remuneración mínima pagada a cada trabajador el monto equivalente a
dos salarios medios mensuales; y de contratarse más de 15 trabajadores,
el monto equivalente a tres veces un salario medio mensual. Con ello, y
otros obstáculos, el Estado muestra su propósito de impedir el
crecimiento del trabajo por cuenta propia y el surgimiento de pequeñas y
medianas empresas (PYMES).

A esto se une que los gastos que podrán deducirse de los impuestos sobre
los ingresos personales como máximo, y solo en el caso de los
elaboradores y vendedores de productos alimenticios y transportadores de
carga y pasajeros, podrán ser hasta un 40,0% de los ingresos obtenidos
en el año. En otras actividades, los gastos permitidos a deducir tendrán
un porcentaje inferior, llegando en algunos oficios hasta únicamente
el 10,0% de los ingresos anuales.

Otro ejemplo de las intenciones de limitar la iniciativa individual es
la forma como se cobrará el impuesto sobre los ingresos personales. De
acuerdo a las ¨Normas¨, se determinarán por la suma de todos los
ingresos devengados menos los gastos deducibles permitidos. Para la
determinación de la base imponible, se deducen además de los ingresos
declarados los tributos pagados y el porciento por concepto de los
gastos necesarios de la actividad de acuerdo a la siguiente escala
progresiva:

UM: PESOS

INGRESOS NETOS ANUALES
%

Hasta 5.000.00
Exento

El exceso de 5,000.00 hasta 10,000.00
25

El exceso de 10,000.00 hasta 20,000.00
30

El exceso de 20,000.00 hasta 30,000.00
35

El exceso de 30,000.00 hasta 50,000.00
40

El exceso de 50,000.00

50

Como puede observarse, a partir de 50 000 pesos (2500 US dólares),
existe una alta carga tributaria que unida a la existente para el pago
por la utilización de fuerza de trabajo hará prácticamente imposible la
capitalización indispensable para el crecimiento de los nuevos negocios.
A esto se une la obligatoriedad de la contribución a la seguridad
social, con el pago del 25,0 % de una base de contribución seleccionada
por la persona en cuestión, en una escala que va de 350 a 2000 pesos.
La creación de una red de protección económica para los
cuentapropistas es en principio positiva, pero resulta cuestionable el
carácter compulsivo de la medida, mucho más cuando comienza a nacer el
sector privado en un contexto sin la debida preparación y con grandes
dificultades de todo tipo.

A los frenos tributarios descritos y la carencia de un mínimo mercado
mayorista donde los cuentapropistas pudieran comprar legalmente los
productos necesarios para realizar sus actividades, se suman barreras
administrativas y burocráticas tendientes a limitar el tamaño de los
negociones y evitar el supuesto enriquecimiento de las personas. Hay que
subrayar que la ampliación del trabajo por cuenta a 178 oficios es
insuficiente, más cuando estos en su mayoría tienen limitada
significación económica y no contemplan labores realizadas por
profesionales universitarios.

El demorado VI Congreso del Partido Comunista fue convocado por el
presidente Raúl Castro el 8 de noviembre. Realizó este anuncio en el
acto conmemorativo del decimo aniversario del Convenio Integral de
Colaboración Cuba-Venezuela, con la asistencia del mandatario Hugo
Chávez, de manera que el marco posee el simbolismo de la creciente
dependencia económica a Venezuela. El Congreso, que no se realizaba
desde octubre de 1997, se llevó a cabo en abril de 2011, teniendo como
fondo el empeoramiento de la economía y todos los aspectos de la
sociedad cubana.

En la convocatoria Raúl Castro anunció: ¨el congreso se concentrará en
la solución de los problemas de la economía y en las decisiones
fundamentales de la actualización del modelo económico cubano y
adoptará los lineamientos de la política económica y social del Partido
y la Revolución¨. Además, agregó que precederá a una Conferencia
Nacional del Partido ¨para tratar otros asuntos de carácter interno de
la organización que no se analicen en el congreso y que también
requieren ser perfeccionados a la luz de la experiencia de estos 50 años¨.

El general Raúl Castro comunicó también la intención de poner el
proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social a discusión
pública entre el 1 de Diciembre y el 28 de Febrero, subrayando que el
congreso ¨será un evento de toda la militancia y de todo el pueblo¨.
Manifestó que todas las opiniones recogidas se analizarían y tomarían en
cuenta para la elaboración del documento definitivo a adoptar.

La estrategia trazada resultaba evidente: tratar de actualizar un
modelo absolutamente irreparable, falsamente calificado como socialista,
pero en esencia vacío de contenido social. De tal forma a través de
parches y correctivos parciales se ha querido mantener un rumbo que
conduce al desastre, con el objetivo de mantener el poder. Ahora con la
añadidura de despidos masivos y significativos recortes en los gastos
sociales, sin dar libertad a las personas para ganarse la vida honestamente.

Desafortunadamente, como siempre, se enfatizó en la incidencia negativa
externa, mencionándose los efectos de la crisis económica y el embargo
de los Estados Unidos de América, sin mencionar que ese país es hoy el
quinto socio comercial en bienes, el primer suministrador de alimentos,
el líder indiscutible del envío de remesas –uno de los principales
ingresos de divisas de Cuba-, y recientemente una determinante fuente
de visitantes luego de la autorización de viajar a los cubano-americanos.

Se reiteró el argumento de los fenómenos climatológicos, las
afectaciones de los ciclones y períodos de sequía que causaron pérdidas
fundamentalmente en la agricultura; obviándose que los daños
ocasionados por estos fenómenos son mayores porque la infraestructura
está en precarias condiciones, y muy especialmente debido al calamitoso
estado del fondo habitacional por la falta de reposición y
mantenimiento, en un país donde para la población es una tragedia
conseguir materiales de construcción. Respecto a la sequía, se soslaya
que el 58,0% del agua bombeada para el uso doméstico y fabril se pierde
antes de llegar al consumidor por el pésimo estado de las tuberías y
conductoras por donde circula. A los problemas de orden interno se le
dedicaron apenas dos renglones para justificarlos, aduciendo la ¨baja
eficiencia, descapitalización de la base productiva y la
infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento
poblacional¨.

Ciertamente, han existido problemas externos, como la mencionada crisis
mundial, que afecta más a Cuba por la desvencijada situación de la
economía y la anarquía imperante. Sin embargo, el verdadero problema
de la economía cubana radica en la tozuda aplicación de un modelo
económico, político y social, que no ha funcionado en ningún país y
mucho menos en Cuba donde a su disfuncionalidad se añade la probada y
reconocida ignorancia de los gobernantes, quienes con su voluntarismo
han provocado una sinergia destructiva.

Con este enmascaramiento, de nuevo se quiere marginar realidades
trascendentales demostrativas hasta la saciedad de que las verdaderas
raíces de las desgracias actuales no son fundamentalmente de carácter
externo, sino internas. Hay que señalar cuestiones concretas, como la
demencial Ofensiva Revolucionaria de 1968, cuando se destruyó el tejido
económico de la nación. Sus daños se quieren reparar, con un coartado
proceso de ampliación del cuentapropismo, lleno de prohibiciones y
limitaciones.

La verdadera esencia de los problemas cubanos, pueden hallarse en la
destrucción de la agricultura que ha provocado una extraordinaria
dependencia de alimentos importados, incluido azúcar, café y otros
que antes la Isla exportaba, mientras las tierras ociosas o
parcialmente utilizadas han llegado a constituir más de la mitad de la
superficie cultivable. ¿Acaso podría culparse a factores externos por la
metódica destrucción de la Industria Azucarera, la cual constituía desde
el siglo XIX la espina dorsal de la economía cubana, devastada de forma
absurda y voluntarista?

Cabría mencionar también el hecho triste de que hoy no hayan bienes
para exportar, y la relación entre exportaciones e importaciones sea de
1 a más de 3 dólares, lo cual genera colosales déficits comerciales y
enormes tensiones en la Balanza de Pagos, situación que explica que el
país carezca hasta de recursos financieros para reintegrar los fondos
extranjeros en bancos nacionales y esté obligado a reducir drásticamente
las importaciones hasta de productos esenciales, con dramáticas
consecuencias para el funcionamiento de la economía y en particular para
el ya muy deteriorado nivel de vida de la población. En esta coyuntura,
casi sin opciones para obtener nuevos financiamientos por su falta de
credibilidad, el régimen tendrá que continuar la exportación masiva
de profesionales, en especial de la salud, a Venezuela. Cordón umbilical
que pende de la permanencia en el poder del inepto presidente Hugo
Chávez, quien también conduce su país al abismo.

Los serios problemas de Cuba no tienen sus raíces en el extranjero. ¨La
baja eficiencia, la descapitalización de la base productiva y de
infraestructura, envejecimiento y estancamiento en el crecimiento
poblacional¨, entre otros muchos males, son las consecuencias de un
modelo imposible de actualizar.

Al analizar el proyecto de Lineamientos de la Política Económica y
Social para el VI Congreso del PCC en cada una de las esferas de la
economía, se aprecia la repetición de viejas e inoperantes fórmulas.
Se parte de un concepto absolutamente falso: la existencia de un
socialismo que jamás ha estado presente en Cuba.

La propiedad social en nuestro país es un mito. En realidad ha existido
un capitalismo de estado altamente ineficiente, regido por un grupo de
poder que basado en demagógicas consignas ha engañado al pueblo,
hablándole de fraternidad y solidaridad y prometiendo un futuro luminoso
nunca palpable. Un sistema totalitario, que convirtió a la población en
sierva de un estado opresor, siempre listo para reprimir implacablemente
cualquier demanda por muy pacífica que sea. Un estado "de los
burócratas, por los burócratas y para los burócratas".

Hoy resulta una burla mencionar en Cuba el conocido principio socialista
¨de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo¨. El
verdadero mecanismo de distribución es la miseria compartida, la
promoción del clientelismo y la abyección, en un contexto donde los
trabajadores no tienen derecho a verdaderos sindicatos que los
defiendan. Se les ha impuesto falsas organizaciones obreras, correas de
transmisión destinadas a aplicar en los centros de trabajo los
designios del estado-partido. En estos momentos encargadas a
responsabilizarse con el despido masivo de más de un millón de empleados.

El proyecto de Lineamientos definió que primará la planificación y no el
mercado, o sea continuará la burocratización de la sociedad, bajo
rígidas normas centralizadoras, que imposibilitan la flexibilidad
requerida por la actividad económica y la vida en general de la nación.
Todas las economías necesitan objetivos a lograr en un tiempo
determinado; metas para encaminar los recursos y esfuerzos a fin de
resolver problemas que traban el desarrollo, pero nunca camisas de
fuerza antinaturales que frenen el avance y corten la libertad económica
de los ciudadanos, en un mundo tan cambiante como el actual que requiere
rápidas respuestas ante los vertiginosos movimientos coyunturales
provenientes de un mercado cada vez más interdependiente.

Así también quedó reiterada la política de relegar el mercado, un
concepto económico objetivo a tener en cuenta hoy más que nunca para
poder avanzar en un ambiente internacional cada día más globalizado.
Por supuesto la concepción burocrática centralizadora responde a los
intereses del grupo de poder que quiere mantener su férreo control sobre
la sociedad, y teme que la libertad de decisión económica pueda
convertirse en un deseo de libertad política.

Por ello se ratificó en el Punto 2 del proyecto que ¨la empresa estatal
socialista…es la forma principal de la economía nacional¨, y agregaron
en el Punto 3 que ¨en las nuevas formas de gestión no estatales no se
permitirá la concentración de la propiedad en personas jurídicas o
naturales¨. Como se puede apreciar, en el texto no reconocen la
propiedad privada y se subraya la política de no permitir el crecimiento
de la actividad individual.

En la experiencia cubana se ha demostrado que la actividad privada tiene
un carácter más social que la estatal. Esta última se ha caracterizado
por la ineficiencia, la improductividad, el descontrol y la corrupción;
un saco sin fondo de recursos, que funciona sobre la base de los
subsidios presupuestarios en un alto porcentaje, lo cual reduce la
capacidad de financiamiento de actividades básicas como la educación,
la salud, el deporte y la seguridad social. Por tanto, el pronunciado y
permanente declive apreciable actualmente en esas determinantes áreas
continuará, si no hay una participación más activa de la actividad
privada, regulada con un sentido de beneficio compartido entre el
individuo y la sociedad.

La permanencia de los servicios de salud pública, educación, deportes y
seguridad social con oportunidades de acceso para todos los cubanos está
en peligro debido a la falta de sustentación económica, lo cual se
intensificará si persiste el monopolio abrumador de la ineficiente
gestión estatal. La experiencia mundial demuestra que la iniciativa
privada en un marco regulado a la vez de beneficiar a las personas
emprendedoras y dispuestas a correr riesgos, puede ser una fuente de
riqueza nacional que a través de mecanismos de redistribución racionales
sirvan a todos los ciudadanos.

El proceso de análisis del Proyecto de Lineamientos terminó a finales de
febrero de 2011 con una reunión ampliada del Consejo de Ministros que
evaluó, entre otros temas, el debate de los Lineamientos y el proceso de
reordenamiento laboral que originalmente comprendía el despido de 500
000 personas hasta abril.

Allí, el General Raúl Castro afirmó: "que la actualización del modelo no
es tarea de un día ni siquiera de un año, y que por su complejidad
demandará no menos de un quinquenio desplegar su implementación";
mientras refiriéndose a las planillas infladas en el sector estatal
manifestó que "esta tarea no puede enmarcarse en plazos inflexibles y
que su ritmo de avance dependerá de nuestra capacidad para crear las
condiciones organizativas y legales que garanticen su exitoso
despliegue…". Según reprodujo el periódico Granma: "teniendo en cuenta
el retraso en el inicio de este proceso, orientó ajustar el cronograma
de su ejecución".

Así el programa de despedir medio millón de trabajadores hasta abril
quedó incumplido. Esto no tomó por sorpresa a muchos especialistas que
habían vaticinado que al estar mal diseñado y sin las condiciones
requeridas para la reubicación laboral de las personas despedidas, su
cumplimiento sería prácticamente imposible.

Cifras oficiales indican que desde finales de octubre al 31 de enero del
2010 se habían otorgado 113 618 autorizaciones para ejercer el trabajo
por cuenta propia, de las cuales el 68,3% corresponden a personas sin
vínculo laboral. Puede deducirse de estos datos las escasas
posibilidades existentes para la reubicación de los desempleados; sin
considerar que aunque no se brindan cifras, existe una elevada cantidad
de cuentapropistas que han devuelto las licencias ante las dificultades
encontradas, principalmente por los altos impuestos, los problemas para
la obtención de los recursos y las múltiples trabas burocráticas.

Ahora es mucho más evidente que el proceso de reordenamiento laboral
depende en grado sumo del avance del trabajo privado, lastrado por
dogmas y dificultades de todo tipo. Ello dificulta en extremo el
necesario reordenamiento laboral y la reubicación de 1,3 millón de
trabajadores en tres años. Para cumplir esa tarea será indispensable un
cambio de mentalidad, que permita el progreso de la iniciativa privada
y el reconocimiento del mercado como una categoría económica objetiva.

Este problema no se resolverá con el alargamiento de los cronogramas de
despido, sino con cambios reales: una política fiscal atemperada, un
mercado mayorista para la iniciativa privada, y menos prohibiciones y
burocracia. Las dificultades en el trabajo por cuenta propia y el
reordenamiento de la fuerza de trabajo tienen su origen en parecidos
problemas a los que han lastrado la aplicación del Decreto-Ley 259
para la entrega de tierras en usufructo, de julio de 2008.

A pesar de haberse cumplido el tercer aniversario del Decreto- Ley 259,
la agricultura continúa sin brindar los resultados que con urgencia
demanda la economía. En 2010 la producción agropecuaria cayó 4,2%, en
términos de volumen físico, de acuerdo a cifras oficiales, sin
considerar el desastre de la cosecha de la caña de azúcar. Ello conlleva
que seguirán importándose colosales cantidades de alimentos
perfectamente producibles en Cuba, incrementándose la erogación de
importantes cantidades de divisas por ese concepto, situación que este
año se complica adicionalmente con los sustanciales incrementos de las
cotizaciones de los alimentos en el mercado internacional.

Quizás por ello el Presidente Raúl Castro en su discurso ante la sesión
de la Asamblea Nacional, celebrada en diciembre, indicó que el
gobierno esta "en condiciones de valorar la asignación de áreas
adicionales, por encima de los límites que regula el Decreto-Ley 259 de
Julio de 2008…" Esta medida pudiera ser positiva, pero debería
acompañarse de otros cambios, como sería, entre otros, la ampliación del
plazo de usufructo de la tierra a más de 10 años, con igual derecho a
prórroga, como ahora está establecido para las personas naturales.
Resulta incomprensible e inaceptable que mientras a los cubanos se les
otorgan plazos tan reducidos, se le amplia a los extranjeros el derecho
de superficie a 99 años.

Al mismo tiempo debe permitirse que los usufructuarios puedan fabricar
sus viviendas e instalaciones necesarias para preservar sus bienes y
cosechas, cuestión que por mecanismos legales y burocráticos hoy
presenta dificultades, con la consecuencia del entorpecimiento de la
labor de los campesinos. Además sería beneficioso el estudio de otras
opciones a la entrega de la tierra en usufructo. Estas podrían ser el
arrendamiento y la venta de determinadas áreas con el pago en productos,
consiguiéndose así una superior motivación productiva y mejor cuidado de
los suelos, maltratados por decenios de mala explotación.

En cualquier variante es indispensable liberar a los campesinos de las
múltiples trabas y prohibiciones que ahora tienen para vender sus
productos y obtener a precios razonables los recursos productivos
requeridos para una eficiente explotación de sus tierras.

El presidente Raúl Castro en más de una ocasión ha señalado que para
Cuba la producción de alimentos representa una cuestión estratégica. En
la actualidad esto es más cierto, cuando los precios de los alimentos
alcanzan niveles record y todo indica que debido a varios factores, aun
cuando puedan aparecer algunos ajustes en el mercado, la coyuntura en la
comercialización de estos productos no cambiará sustancialmente en el
futuro. Las propias reformas anunciadas por el gobierno, como han
señalado especialistas, serán difíciles de implantar si la agricultura
no logra remontar sus insuficientes niveles productivos. De ahí la
trascendental importancia de la modificación del Decreto- Ley 259 con
una visión integral, dejando de lado dogmas y concepciones desfasadas.

Para leer la ponencia completa, pinche aquí:
http://cafefuerte.com/wp-content/uploads/2011/08/SITUACION-ECONOMICA-chepe.doc

http://cafefuerte.com/2011/08/05/economista-los-cambios-de-raul-castro-fueron-disenados-para-que-en-esencia-todo-siga-igual/

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