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De los temerosos académicos cubanos

De los temerosos académicos cubanos
Jueves 04 de Agosto de 2011 23:29
Guillermo Fariñas

En Cuba hay un grupo social que debido a las apresuradas concesiones de
quienes manejan el poder ejecutivo, ante la crisis de credibilidad
causada por la caída del "campo socialista europeo" en los ámbitos
social, económico, político e ideológico, tuvo el privilegio de acceder
al mercado internacional del conocimiento científico. Por cierto, en
dicho mercado las transacciones tienen una esencia mercantil y
capitalista, cosa que a los marxistas cubanos no les importó para nada.

Surgieron así los peyorativamente llamados "jineteros académicos". En
paralelismo con otro fenómeno en pleno auge durante los primeros años de
la crisis económica, que fue la reaparición de la prostitución con
turistas extranjeros, de meretrices a las que se bautizó como "jineteras".

Así dio inicio una carrera contra reloj por parte de los miembros de la
comunidad científica nacional para obtener contratos y becas en
universidades e institutos de investigaciones y, por supuesto, resultar
remunerados con los dólares imperialistas.

De pronto todos los que poseían un título universitario con categoría
docente o de investigador, se dieron a la gratísima tarea de olvidarse
del hasta ese instante obligatorio idioma ruso y comenzaron a llenar las
aulas de las escuelas de lenguas extranjeras. Las matrículas se hicieron
con los profesores de alemán, francés, italiano y portugués, pero sin
dudas casi todos pretendían aprender el inglés.

Pero reza un pensamiento: "Los poderosos compran las inteligencias para
su beneficio", y este archipiélago no ha sido la excepción. Los que
detentan el poder han rentado la auténtica cientificidad de ciertos
estudiosos con prebendas como viajes, impartición de cursos en
universidades extranjeras, premios científicos y publicaciones. Los más
afortunados se han quedado a vivir fuera de su tierra, pero con la
seguridad de regresar a vacacionar.

Por poner un ejemplo, no dejan de sorprendernos algunos científicos
sociales que antes de la caída del Muro de Berlín eran expertos en las
ahora obsoletas teorías marxistas-leninistas e ipso facto se
convirtieron en estudiosos de las otrora despreciadas obras martianas.
Ahora estos no se bajan de los aviones impartiendo clases por doquier
sobre José Martí. Un amigo los denomina "Los Científicos Arribistas del
Periodo Especial".

En la Cuba contemporánea el sólo hecho de tener posibilidades de viajar
al extranjero y regresar con monedas convertibles hace que te conviertas
en un privilegiado. Y si lo haces por lo menos en dos ocasiones al año,
eres ya un portento de prosperidad material.

Esto atrae la envidia de los no afortunados en esta especie de feria
científico-consumista en que se convirtieron las universidades e
institutos de investigación de nivel superior en la isla. Cuestión más
que clara para los portadores de los privilegios: ellos saben de otros
colegas no tan afortunados y también deseosos de ponerles disímiles
traspiés, para ser ellos quienes viajen y laboren en las alma mater
extranjeras.

Estos son unos ciudadanos sui generis en el seno de la sociedad cubana,
porque su nivel de preparación profesional es altísimo y su inteligencia
presumiblemente superior. A todo esto le agregamos el factor sumamente
inquietante de que estos científicos desarrollan sus actividades
curriculares, la gran mayoría de las veces, en un entorno no controlado
por los órganos represivos del castrismo y donde la visión
político-social que se ofrece sobre el socialismo imperante en Cuba es
constantemente sometida a un bombardeo informativo totalmente
desfavorable. Todo esto los convierte en altamente peligrosos, pues
piensan de un modo independiente y son poco manipulables por parte del
aparato de control social del régimen.

Ellos se saben constantemente vigilados por la contrainteligencia
nacional cuando están en casa y por la inteligencia cubana mientras
permanecen en el extranjero. Por todo ello viven en un constante estrés,
sus existencias gravitan cual espada de Damocles sobre sus cabezas, al
comprender que su simulación de incondicionalidad a la "revolución
castrista" nos es creída, aunque se aparente todo lo contrario.

Una sola frase mal dicha en un lugar inadecuado o incorrectamente
interpretada puede echar por tierra el trabajo académico de años. Perder
el privilegio de viajar con periodicidad fuera de Cuba es vista por los
afamados científicos nacionales como una desgracia, ya que quedarían
sumidos en la mediocridad, la desinformación y la pobreza espiritual o
material a que están sometidos los cubanos de a pie. La idea de que esto
sea así los embarga de terror.

Pero una dictadura totalitaria con tantos años en el poder y con una
cantidad de víctimas demasiado alta teme como el diablo a la cruz a los
librepensadores. Y aunque simula creer en su adhesión, no se deja
engañar por ellos y sus actitudes de doble moral, cuestión que es
conocida por los científicos, los que les convierte en unos temerosos
académicos.

Cortesía Ediciones El Cambio

http://www.neoclubpress.com/opinion/articulos/1865-de-los-temerosos-academicos-cubanos.html

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