Cuba Derechos Humanos

Cuentapropismo de subsistencia

Cuentapropismo de subsistencia
Monday, August 15, 2011 | Por Oscar Espinosa Chepe

LA HABANA, Cuba, agosto (www.cubanet.org) – "Remesas: Presente y Futuro
de la Pequeña Empresa en Cuba", es un interesante estudio de los
investigadores estadounidenses Katrin Hansing de la City University de
New York, y Manuel Orozco, del Inter-American Dialogue. El documento
explora hasta qué punto los cubanos que reciben remesas están
respondiendo a las iniciativas oficiales para ampliar el trabajo por
cuenta propia y otros negocios privados.

Se basa en un sondeo realizado en varias ciudades cubanas, el 50,0% en
La Habana. Los investigadores trabajaron en una muestra representativa
de los diferentes estratos sociales, demográficos, étnicos y regionales
de la población. Producto de las condiciones imperantes en el país, las
investigaciones no se efectuaron de forma aleatoria en las calles, sino
con personas que podían ser entrevistadas en confianza. La muestra
incluyó a 300 cubanos receptores de remesas.

El estudio se publicó en el número julio-agosto de 2011 de Palabra
Nueva, la revista de la Arquidiócesis de La Habana. A pesar de las
dificultades que seguramente tuvieron que afrontar los analistas, los
datos aportados son de gran utilidad y confirman los criterios que sobre
la dinámica del trabajo por cuenta propia especialistas nacionales han
estado expresando desde sus inicios. En primer lugar, que el
cuentapropismo permitido por el gobierno es de subsistencia y no de
generación de riqueza, por lo que si se mantienen las actuales
regulaciones, tendrá un impacto muy limitado en el desarrollo
empresarial y económico de Cuba.

A esto contribuyen la insoportable carga de impuestos, la carencia de un
mercado mayorista, las limitadas profesiones permitidas, la falta de
conocimientos y asesoramiento para desarrollar empresas y otros asuntos
relacionados con el ambiente sumamente burocratizado existente.

Resulta significativo que ante la pregunta a los entrevistados sobre las
fuentes financieras que podrían complementar su inversión inicial, el
mantenimiento del negocio y las garantías disponibles, casi dos tercios
respondió que buscarían la financiación en familiares residentes en el
exterior, lo que denota la dependencia del cuentapropismo respecto a las
remesas. Asimismo, el estudio indica que a pesar de los cambios
positivos introducidos en 2009 por la Administración norteamericana en
relación con el envío de dinero a Cuba, el monto no ha crecido y se
mantiene al mismo nivel anterior, quizás debido a los efectos de los
problemas económicos en Florida, donde vive la mayoría de los emigrados
cubanos.

En el total de las remesas recibidas, el peso específico de Estados
Unidos se redujo de un 81,0% en 2005 a un 68.0% en 2010-2011, con el
crecimiento de las procedentes de América Latina y otros países en vías
de desarrollo; de ellas el 8,0% enviadas por los trabajadores cubanos en
Venezuela. España también presenta una reducción del 12,0% en 2005 al
7,0% en 2010-2011 (Goldstein, Josh, Cuba & Remittances).

El interés de las personas receptoras para iniciar negocios resulta
también un aspecto importante. Un 43,0% respondió que no van a
establecer negocios; un 34,0% expresó interés por abrir un negocio; y un
23,0% manifestó tener ya un negocio. Con buen juicio, los autores del
trabajo indican que del 43,0% de los que señalaron no querer tener
negocios, muchos cambiarían de opinión, si se facilitaran las
condiciones para establecerlos. Entre sus objeciones plantearon la
carencia de recursos –capital inicial-, falta de conocimiento
empresarial y el inestable contexto político y económico. De las
actividades preferidas está la venta de comida, 19,0%; venta y arreglo
de ropa, 15,0%, y venta CD-CVD un 8,0%, y otras realmente poco
relevantes para el desarrollo económico de Cuba. Debe tenerse en cuenta
que los graduados universitarios tienen prohibido ejercer el trabajo
por cuenta propia en sus profesiones.

En cuanto a los dispuestos a establecer negocios, el 44,0% respondió que
lo harían si perdieran el trabajo actual, y un 38,0% contestó que su
objetivo sería complementar el ingreso actual. Solo un 9,0% contestó
que su objetivo sería tener un negocio propio, o sea, ser independiente,
de lo cual podría concluirse la precariedad y la característica de
subsistencia que tiene el cuentapropismo en las actuales condiciones.

Según el sondeo, el 70,0% de las personas consultadas que reciben
remesas y tienen negocios, se desempeñan sin empleados, y las demás
únicamente tienen un empleado, lo cual prueba que el cuentapropismo no
ha creado empleo en la medida requerida. Eso ha ocasionado que el
necesario proceso de reorganización de la fuerza laboral, originalmente
diseñado para despedir 1,3 millón de trabajadores del Estado –casi único
empleador- en un período de tres años, se haya ralentizado y obligado a
la confección de un nuevo cronograma para ser ejecutado en cinco años;
prolongándose la incidencia negativa que tienen las plantillas infladas
sobre la productividad del trabajo.

También el estudio abarca otros aspectos importantes, como el método
tradicional de ahorro usado por los receptores de remesas, los estimados
de las cantidades en dólares acumulados, los recursos y ahorros
disponibles con sus correspondientes valores, surgidos de la muestra.
Indudablemente, no obstante las limitaciones afrontadas para realizarse,
resulta un esfuerzo válido, que junto a mostrar la importancia de las
remesas para el trabajo por cuenta propia, deja al descubierto las
debilidades de las concepciones con que surgió. Defectos cuya génesis
radica en los propósitos del régimen de que esta actividad esté bien
controlada, y en ningún caso pueda ser fuente de libertades económicas
estimuladoras de posteriores ansias de liberalización política.

http://www.cubanet.org/articulos/cuentapropismo-de-subsistencia/

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