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Cuba y los cambios en la política migratoria

Cuba y los cambios en la política migratoria
Patricia Grogg
2011-08-04

El anuncio del presidente de Cuba, Raúl Castro, de que se trabaja en la
actualización de la política migratoria parece responder a la reiterada
demanda de la población en favor de la libertad de viaje, un derecho
entrampado desde hace décadas en el conflicto de este país con Estados
Unidos.

Aunque no brindó detalles, Castro aseguró que se avanza en la
reformulación y elaboración de un conjunto de medidas reguladoras en
materia de migraciones según las condiciones del presente y el futuro
previsible. El país está en la senda de modificar decisiones que jugaron
un papel en su momento y que perduraron innecesariamente, agregó.

El mandatario habló al concluir el lunes 1 las sesiones de la Asamblea
Nacional del Poder Popular (parlamento unicameral), en un discurso
trasmitido en diferido por la televisión estatal y en el cual también
fustigó fuertemente la destitución por sus creencias religiosas de una
funcionaria militante del gobernante Partido Comunista de Cuba y analizó
la marcha de la economía.

"Damos este paso como una contribución al incremento de los vínculos de
la nación con la comunidad de emigrantes, cuya composición varió
radicalmente con relación a las décadas iniciales de la Revolución", en
que Estados Unidos amparó a los criminales de la dictadura batistiana
(por Fulgencio Batista) y estimuló la fuga de profesionales para
desangrar al país", subrayó.

Señaló, además, que la mayoría de los emigrados cubanos lo son por
razones económicas, aunque "algunos pocos todavía alegan ser víctimas de
persecución política para granjearse adeptos y ayuda de sus
patrocinadores en el exterior, o justificar el abandono de una misión o
contrato".

Aclaró, sin embargo, que la flexibilización de la política migratoria
tendrá en cuenta el derecho de Cuba a defenderse "de los planes
injerencistas y subversivos" de Washington y sus aliados, y también
incluirá "contramedidas razonables para preservar el capital humano
creado por la Revolución frente al robo de talentos que aplican los
poderosos".

La comunidad cubana residente en el extranjero ronda en 1.7 millones de
personas. Según el experto Antonio Ajá, los profesionales representan 12
por ciento del total de emigrados en el último lustro, "lo cual ubica a
Cuba dentro de las corrientes migratorias actuales de robo y pérdida de
importante capital humano".

En su opinión, ese fenómeno evidencia que se exporta fuerza de trabajo,
pero el proceso no es aprovechado en función del país.

"La apropiación social de parte del valor que genera la fuerza de
trabajo que emigra de Cuba queda limitada al movimiento de remesas (de
dinero enviado del exterior) y a los impuestos aplicados de variadas
formas a una parte importante de sus protagonistas", indicó en un ensayo
sobre el tema.

Según analistas, ese y otros argumentos similares aconsejan un alivio de
las regulaciones que limitan el derecho de viaje de las personas de
nacionalidad cubana residentes en el país. En los años 90 los permisos
de residencia en el exterior introdujeron un matiz diferente al carácter
definitivo que tenía la emigración desde la década de los 60.

Para viajar a título personal es imprescindible una carta laboral o
estudiantil de no objeción para quienes posean este vínculo y otra de
invitación que debe proceder del país de destino. Con estos papeles se
gestiona el permiso de salida, documento conocido como tarjeta blanca.
Muchos viajeros se quejan del gasto que implican los documentos.

"El año pasado fui a Panamá a visitar a una amiga. No sé cuánto habrá
pagado ella por la carta de invitación, pero yo aquí gasté más de 200
dólares entre el pasaporte y los papeles. Para colmo, a veces no te dan
el visado y una se queda con la maleta hecha", contó en entrevista una
mujer luego de escuchar el discurso del gobernante.

Castro aseguró que Cuba es el único país del planeta a cuyos ciudadanos
se les permite asentarse y trabajar en Estados Unidos sin visa alguna,
con independencia de la legalidad del modo empleado para lograrlo, en
virtud de la llamada Ley de Ajuste Cubano de 1966 y la política llamada
de "pies secos y pies mojados" que favorece el tráfico de personas y
provocó numerosas muertes de inocentes.

Un primer reconocimiento oficial de la necesidad de cambios en materia
migratoria quedó plasmado en los lineamientos de la política económica y
social aprobados en abril pasado por el sexto congreso del PCC. Uno de
los artículos de ese documento prevé estudiar una política que facilite
a cubanos residentes en el país viajar al exterior como turistas.

A la vez, un lineamiento de comercio exterior habla de una estrategia
integral para la exportación de servicios que "contemple el análisis
flexible de la contratación de la fuerza de trabajo individual". Según
cifras oficiales, unos 50 mil profesionales de nacionalidad cubana
trabajan en 76 países.

© Inter Press Service

http://impreso.milenio.com/node/9003279

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