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Cuba, la misma ración de odio

Disidentes, Represión

Cuba, la misma ración de odio

En innumerables ocasiones los disidentes cubanos han denunciado las
prohibiciones de entrar o salir de una provincia

Luis Felipe Rojas Rosabal, Holguín | 16/08/2011

Ha pasado poco tiempo desde que concluyó el VI Congreso del Partido
Comunista de Cuba, y ahora pocos confían en la alharaca de las promesas.
En el punto conocido como Política Social, nada hace el Gobierno por
alentar verdaderamente tales reformas.

El general-presidente Raúl Castro se ha referido a la prohibición de
entrar y salir del país como "prohibiciones y regulaciones emitidas en
otros momentos del proceso revolucionario", para enmascarar ese engendro
jurídico que es el permiso de salida (o de entrada) del país. Sin
embargo, nada se dice sobre la prohibición de circular libremente por el
territorio nacional.

¿Qué dice la prensa local sobre el nuevo florecimiento de los puntos de
control policial, eliminados a finales de los años ochenta de cara a la
visita de inspectores de derechos humanos a la Isla? Nada. Acaso un
periódico de provincias se refiere a él como "medidas revolucionarias"
para frenar el mercado negro.

En innumerables ocasiones los disidentes cubanos han denunciado las
prohibiciones de entrar o salir de una provincia. Jorge Luis García
Pérez (Antúnez) tiene una patrulla policial permanente a la vuelta de su
casa en el municipio central de Placetas, en Villa Clara. En el punto de
control policial de Río Frío, a la entrada de Guantánamo, hay un listado
con nombres, fotos y referencias políticas de casi un centenar de
opositores políticos para que no ingresen o salgan de la ciudad. Según
Rolando Rodríguez Lobaina, de la ilegal Alianza Democrática Oriental, la
lista de marras se activa o desactiva bajo pedido específico de la
policía política en fechas significativas o días de presunto revuelo
popular.

Las golpizas propinadas a varias mujeres disidentes en Santiago de Cuba,
provenientes de Moa, Holguín y Palma Soriano en el último mes, con el
objetivo de que no participen en las misas efectuadas en iglesias
católicas como el Santuario de El Cobre o la Catedral de la provincia,
prueban que el mismo gobierno hunde a sus ciudadanos en el marasmo de la
ilegalidad.

¿En qué herramienta jurídica se ampara la Policía Nacional
Revolucionaria para cercar las casas de los disidentes por varios días
con el objetivo de impedirles participar en actos conmemorativos
convocados por ellos mismos, pero actos patrióticos al fin?

Habría que rebuscar en la Ley 88 (o Ley Mordaza) para encontrar el
atentado contra la seguridad nacional que existe en el acto de ponerle
flores al busto de José Martí, o hacer un acto público en un parque o
una reunión en la sala de una casa.

A la par de promesas de reformar la legislación socialista en temas
migratorios, el general-presidente azuza a sus partidarios y les otorga
el derecho a defenderse y defender el proyecto cincuentenario a como dé
lugar.

"Esta calle es de Fidel", o sus derivados, como "las calles y las
universidades son para los revolucionarios", catalizan el odio entre
cubanos. Las consecuencias se pueden verificar en actos tan vergonzosos
como los mítines de repudio, las palizas públicas de los porristas o los
bombardeos de huevos, excremento y pintura contras las casas de los
opositores.

A inicios de año se publicaron en Internet las fotos del hogar de Sara
Marta Fonseca, una opositora pacífica residente en el barrio habanero de
Río Verde. Los porristas integrantes de las Brigadas de Respuesta Rápida
embadurnaron de alquitrán la fachada de la vivienda, el portal y el
pasillo de acceso. En cambio, cuando se hizo pública tal medida de
escarnio, y los periodistas acreditados en La Habana y los turistas de
ocasión comenzaron a frecuentar la casa en horas nocturnas para llevarse
las fotos como trofeo, oficiales del tenebroso Departamento 21 le
propusieron a Sara Marta habilitar una brigada para pintarle la casa,
propuesta que según informaciones de la oposición interna la disidente
declinó aceptar.

La futura efectividad de la legalidad cubana pasa primero por
universalizar el derecho de sus ciudadanos y arrancar las inyecciones de
odio entre los mismos. Tarde o temprano habrá que desmontar esa máquina
de lanzar improperios, patadas y escupitajos.

Cuba, la misma ración de odio

http://www.cubaencuentro.com/cuba/articulos/cuba-la-misma-racion-de-odio-267005

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