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¿Conocía Fidel Castro los planes del golpe militar contra Gorbachev en 1991?

¿Conocía Fidel Castro los planes del golpe militar contra Gorbachev en 1991?

Última actualización Sunday, 21 August 2011 04:32 Publicado Sunday, 21
August 2011 10:05

Por ALVARO ALBA*

– El domingo 18 de agosto de 1991 finalizaron en La Habana los XI Juegos
Panamericanos, pero a pesar de la diferencia de horario la noticia sobre
el golpe de Estado en la URSS no se difundía al día siguiente en Cuba.

Al conocerse ya que Mijaíl Gorbachev había regresado a Moscú el 21 de
agosto, las autoridades cubanas emitían una declaración afirmando que
"no se ha hecho una declaración contra personalidad política alguna en
la URSS, independientemente de sus posiciones y militancia".

La posición de crítica fuerte y condena asumida por los presidentes de
Francia y Estados Unidos, el premier del Reino Unido y el canciller
alemán, contrastaban con la de quien se mantenía en el poder por el
apoyo y el suministro de la URSS.

En el preámbulo de la Constitución de Cuba por más de 15 años se expresó
claramente la "inquebrantable amistad de la URSS y Cuba", un acápite que
desapareció después que dejó de existir la Unión Soviética. Pero en el
momento del golpe esta "amistad" se reflejaba explícita y
constitucionalmente. Era deber moral de los cubanos, según la
Constitución de su país, defender a los soviéticos ante la ruptura del
orden institucional.

Basta echar un vistazo a la lista de los principales golpistas para
identificar sus contactos continuos con La Habana. El ex ministro de
Defensa de la URSS, Dimitri T. Yazov, era uno de los jóvenes oficiales
soviéticos que cumplían misión militar nuclear al frente de un batallón
en Cuba en los días de la Crisis del Caribe, en octubre de 1962. El
intercambio de visitas militares mutuas aumentó en los meses previos al
golpe de Estado de manera alarmante. La capital soviética fue visitada
por el Coronel Alfonso Borges, jefe de la Dirección Política del
Ministerio de las Fuerzas Armadas de Cuba (MINFAR) y fue recibido por el
ministro Yazov.

Jerarcas rusos llegan a La Habana

En octubre de 1990, después de un viaje a los Estados Unidos, arribó a
La Habana el jefe del Estado Mayor del Ejercito Soviético, Mijail A.
Moiseev, mientras que en Cuba se encontraba un huésped frecuente de
Castro, el ex ministro de Defensa soviético Serguei L. Sokolov. El
mariscal Sokolov fue removido del cargo por orden expresa de Gorbachev
en mayo de 1987, después del aterrizaje de Matias Rust en la Plaza Roja.

El general Moiseev recibió la Orden de la Solidaridad en La Habana en el
2009. El Mariscal Serguei F. Ajromeev, quien se suicidó días después del
golpe, no perdía ocasión para afirmar en la prensa soviética que no
existían tropas soviéticas en Cuba, y se negaba a juzgar lo que sucedía
en la isla cuando era inquirido entonces por los periodistas en su
calidad de asesor militar de Gorbachev.

El jefe del KGB, Vladimir A. Kriushkov, visitó Cuba desde el 27 de mayo
hasta el 1 de junio de 1991. Seis días en total, algo inusual para el
jefe de los servicios secretos de una de las superpotencias de aquel
momento. Como jefe de la dirección de análisis del KGB fungía el general
Nikolai S. Leonov, amigo de Raúl Castro desde mayo de 1953 y uno de los
más férreos críticos de la perestroika. De enero a agosto de 1991 se
encargó de elaborar todos los reportes analíticos para la dirección del KGB.

Otro que hacía gala de presencia en la capital cubana en mayo de 1990
era Oleg D. Baklanov, vice jefe del Consejo de Defensa Nacional de la
URSS, encargado del complejo militar-industrial. Baklanov viajó a La
Habana invitado nada menos que por Juan Escalona, Presidente de la
Asamblea Nacional y fiscal de la causa 1/89. El propio Fidel Castro
recibía a este miembro del Secretariado del PCUS y al regreso a Moscú
hacía hincapié en la prensa soviética sobre la "necesidad defensiva" de
Cuba como "bastión del socialismo", por lo que necesitaba de la
"imprescindible ayuda militar" de la URSS.

En noviembre de 1990, Oleg S. Shenin, otro de los miembros del GKChP
(Comité Estatal de Situación de Emergencia), visitaba en calidad de
miembro del Politburó a Cuba. Al regresar a Moscú diría que
"publicaciones destructivas introducen elementos desagradables en
nuestras relaciones, las afectan". Desde el Departamento Ideológico del
PCUS, encabezado por Alexander S. Kapto, ex embajador de la URSS en La
Habana (también Orden de la Solidaridad), se emitía la orden de cerrar
el semanario Novedades de Moscú, en agosto de 1991, Entre las faltas que
se le imputaba a la publicación moscovita estaba el haber afectado las
relaciones de la Unión Soviética con Cuba.

Después de las visitas que se efectuaron en 1990, Fidel Castro afirmó en
la prensa española en diciembre: "No creo que sea irreversible el
proceso político empezado por Gorbachev… por ahora no está dicha la
última palabra sobre lo que está ocurriendo en la URSS".

Una carta para Castro

Al comenzar el año 1991, Juan Escalona visitó la URSS. Su homólogo
soviético Anatoli I. Lukianov lo recibió en Moscú y el periódico Pravda
le dedicó una página entera para exponer las características del
socialismo en Cuba. En junio de ese mismo año arribó a la capital
soviética Carlos Aldana, miembro del Buró Político y entonces tercer
hombre en la jerarquía partidista cubana. Aldana era recibido por
Gorbachev, el canciller Alexander A. Besmertnij, pero en especial por el
vicepresidente soviético Guenadi I. Yanaev, el hombre que asumiría el
control de la URSS tras el golpe de Estado.

Fue durante esa visita de Aldana que Yanaev aprovechó para enviarle una
carta a Castro, con promesas de "buenas noticias" en el horizonte.

Para el ex premier de la URSS, Valentín S. Pavlov, otro de los miembros
del GKChP, la ayuda a La Habana tenía mayor prioridad que cualquier
arreglo de desarme nuclear entre la URSS y los Estados Unidos. Cuba era
un tema permanente en los encuentros de alto nivel entre el Kremlin y la
Casa Blanca.

La cumbre Bush-Gorbachev, que terminó con la firma del acuerdo START I
en julio-agosto de 1991, no fue la excepción. Al preguntarle los
periodistas a Pavlov sobre la presencia en Cuba de tropas soviéticas y
los bombarderos estratégicos TU-95 y M-4 que podían volar o permanecer
en la isla, el dirigente respondió de manera tajante: "Nadie tiene
derecho a inmiscuirse en nuestras relaciones con un país que ha sido
nuestro amigo durante tantos años".

Todo parece indicar que los planes de la cúpula golpista era utilizar la
todavía apreciable influencia de Castro en América Latina y el Tercer
Mundo para legitimar el nuevo gobierno de facto. Hasta dónde estuvo
involucrada la alta dirigencia cubana en el golpe contra Gorbachev es
algo que los historiadores tienen todavía como asignatura pendiente.

*Periodista y analista político. Trabaja en la Oficina de Transmisiones
para Cuba (OCB) en Miami."

http://cafefuerte.com/2011/08/21/%c2%bfconocia-fidel-castro-los-planes-del-golpe-militar-contra-gorbachev-en-1991/

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